En su intervención en un seminario organizado en Samarcanda por el Banco Asiático de Desarrollo, el viceministro de Transportes de Tashkent recordó que, en la época de la Unión Soviética, Asia Central formaba parte de un único país en el que funcionaban las cadenas logísticas. El reto de superar las fronteras actuales mediante nuevas infraestructuras digitales.
En un país donde el 25 % de la población tiene entre 14 y 30 años, el presidente Mirziyoyev ha puesto en marcha por primera vez un paquete de medidas destinadas a este sector de la población. Entre las acciones previstas se encuentran el apoyo al empleo, hipotecas a tipo de interés preferencial para la vivienda, la promoción del aprendizaje de idiomas extranjeros y un premio nacional a la creatividad juvenil.
Para sortear el bloqueo que suponen tanto el Golfo como Afganistán, ambos enzarzados en conflictos, está surgiendo un nuevo corredor terrestre que, partiendo del puerto de Karachi, a orillas del mar Arábigo, llega hasta Taskent pasando por territorio iraní. Un recorrido largo y arduo que, para Pakistán, es hoy la única vía para acceder al mercado de Asia Central, donde viven casi 80 millones de personas.
En una región donde, para el año 250, vivirán más de 100 millones de personas, se está superando el modelo tradicional de intercambio de materias primas y productos acabados, orientándose cada vez más hacia la creación coordinada de valor añadido. Berlín puede ofrecer soluciones de vanguardia para la transición ecológica y una contribución fundamental al desarrollo del capital humano.
En el marco del refuerzo de las formas de cooperación regional en los sistemas de defensa, impulsado por la guerra en Oriente Medio, también se están movilizando los países de Asia Central. Kazajistán ha comunicado la apertura de su espacio aéreo a los vuelos militares procedentes de Turquía. Y, junto con Uzbekistán, pretende reforzar la alianza entre los Estados túrquicos con planes de coordinación con los europeos.
Para 2030, Taskent tiene previsto aumentar la cuota de la «economía creativa» en el producto interior bruto hasta el 5 %. En los últimos años se han inaugurado dos nuevos teatros, 19 centros culturales, 16 museos, 20 escuelas de música y arte y 5 universidades del sector. Mirziyoyev quiere devolver a los uzbekos a sus antiguas glorias, pero tratando al mismo tiempo de mostrar una nueva imagen del país.