En *Novaya Gazeta*, el especialista en estudios eslavistas Jakov Klotz narra el auge de las publicaciones de autores disidentes rusos en plena época de represión en Moscú: «No traducimos libros para entretener a los lectores occidentales con relatos sobre los horrores de Putin, sino para salvar la cultura rusa».
La visita a Vilna del patriarca de Constantinopla Bartolomé ha completado el retorno bajo su jurisdicción del territorio de Lituania con la consagración de un exarca en un país que ha acogido a muchos ortodoxos que han abandonado Moscú a causa de la guerra. Al mismo tiempo, Kirill se encontraba en la vecina Kaliningrado, donde destacó la misión «patriótica» de su comunidad.
El mundo académico ruso ha sido reducido al silencio. Una campaña sin precedentes desencadenada en torno a un proyecto de investigación sobre Aristóteles está desacreditando incluso al Instituto de Filosofía de la Academia Rusa de Ciencias. Y si bien en 2022 los científicos eran el grupo profesional que más condenó la "operación especial" en Ucrania, hoy su comunidad prácticamente ha desaparecido de la escena pública.
El sitio web Idel.Realii ha recogido la denuncia de la familia de un hombre de treinta años de Uliánovsk que, a pesar de haber sido atendido desde niño por los servicios psiquiátricos locales, fue reclutado por el ejército ruso para ir a combatir a Ucrania. Ya se habían registrado casos similares en Tartaristán, en la región de Perm y en Udmurtia.
El declive de la industria extractiva, vinculado a la contracción de las exportaciones de petróleo, está sumiendo en el estancamiento a la que tradicionalmente era una de las repúblicas más ricas de toda la Federación Rusa. A diferencia de Tartaristán, la otra región tártara, donde la economía de guerra, con la fabricación de drones, está impulsando el crecimiento del sector manufacturero.
Los estudiantes que se han graduado estas últimas semanas en Rusia han sido recibidos no sólo por funcionarios y miembros del partido de Putin, como viene ocurriendo desde hace años, sino también por los «veteranos de la SVO», los participantes en la guerra de Ucrania. De hecho, las autoridades están reclutando cada vez a más jóvenes de los institutos técnicos para formarlos como operadores de drones.