Ayer se formaron largas colas de vehículos en las gasolineras; la población, presa del pánico, teme el agotamiento de las reservas y la escalada de los precios. Disputas y tensiones entre los conductores en las colas. Las grandes empresas industriales también han informado de cortes de energía. En Arabia Saudí, otro trabajador migrante bangladesí ha muerto por un misil iraní lanzado contra un complejo residencial.
El gobierno libanés está operando en el plano político y diplomático para alcanzar un alto el fuego. Sobre el terreno, el Partido de Dios continúa el enfrentamiento (desigual) con el ejército del Estado judío. La población cristiana también se opone a las órdenes de evacuación. Aplazan las elecciones parlamentarias previstas originalmente para el próximo mes de mayo.
En una carta dirigida a las autoridades y al pueblo, el vicario apostólico habla de días «marcados por el dolor y la incertidumbre de la guerra». Invita a un compromiso «común e incansable por la paz». Continúan los ataques iraníes, en la noche fueron atacados dos edificios y un hotel. En el fondo, las tensiones confesionales entre chiítas y sunitas que también en el pasado han inflamado el país.
Los misiles pakistaníes continúan atacando objetivos políticos y militares talibanes en Afganistán, mientras la ONU reporta cerca de 66 mil desplazados y decenas de víctimas civiles hasta el momento. Pakistán también debe hacer frente a la ira de la comunidad chií tras el asesinato del ayatolá Ali Jamenei en los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La capilla y los edificios eclesiásticos del arzobispado de Erbil han sido alcanzados por misiles y drones. Una mujer caldea de Bagdad ha sido detenida por celebrar la muerte de Jamenei y se enfrenta a cuatro años de cárcel. El estudioso iraquí declara a AsiaNews: el país corre el riesgo de convertirse en un escenario para que las potencias externas «ajusten cuentas» pendientes. La crisis institucional alimenta los temores, se necesita un gobierno de emergencia.
Attieh Fard, política y abogada que vive desde hace años en el Reino Unido, habla con AsiaNews de una nación dispuesta a aceptar el conflicto para poner fin a las “torturas y asesinatos” de los ayatolás. El nombramiento de Mojtaba es fuente de “preocupación”; algunos dicen que es “peor que su padre” Jamenei. La falta de apoyo externo a las revueltas populares y la necesidad de proteger las fronteras.