Japón mira hacia la región con proyectos por valor de 20 mil millones de dólares en cinco años. Se refuerza la política de poder blando del Sol Naciente en la zona. Para los centroasiáticos, los japoneses son «socios muy fiables y orientados a resultados prácticos». Los elementos fundamentales son el desarrollo del capital humano, los programas de formación y administrativos, los estándares tecnológicos y la alta calidad de los proyectos.
La ciudad ha suspendido una serie de iniciativas culturales debido a la crisis diplomática entre China y Japón. El jefe del Ejecutivo, John Lee, ha reiterado la necesidad de apoyar la línea del gobierno central. Aunque los hongkoneses no han cancelado sus viajes a Tokio, hoy las tensiones han involucrado directamente al presidente de Estados Unidos y a Xi Jinping.
El gobernador de la prefectura de Niigata aprobó la reactivación parcial de la planta de Kashiwazaki-Kariwa, lo que marca un punto de inflexión en la estrategia energética de Japón, impulsada por el gobierno de Sanae Takaichi. La primera ministra también está considerando una revisión de los tres principios históricos de no uso de energía nuclear, lo que ha provocado la indignación de los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki.
Una reunión en Beijing entre altos funcionarios de los dos ministerios de Asuntos Exteriores no fue suficiente para zanjar el duro enfrentamiento. La ola de cancelaciones de reservas turísticas que se produjo el fin de semana equivale a los volúmenes del comienzo del COVID. Beijing también está presionando a los estudiantes chinos que, ante las dificultades con las visas en EE. UU., estaban eligiendo cada vez más las universidades japonesas.
El día que se celebra el Jubileo de los pobres, ofrecemos la reflexión de un sacerdote de la diócesis de Tokio que, en la peregrinación por el Año Santo con un grupo de compatriotas, incluyó una visita a la gente que duerme en tiendas de campaña en la plaza de San Pedro. "Una invitación a no juzgar, y a ponernos cada uno en camino desde nuestra pobreza, junto con los demás".
El gobierno japonés aumentará la tasa que paga cada turista extranjero en el momento de salir del país de mil a 3 mil yenes, con el propósito de contrarrestar el exceso de turismo (overtourism) que se concentra sobre todo en Tokyo, Osaka, Kyoto, Hokkaido y Fukuoka. La nueva medida se propone limitar la sobrepoblación, favorecer las economías regionales y promover un turismo más sostenible. Aunque los ingresos generados por el turismo siguen siendo un pilar de la economía japonesa.