Una investigación periodística ha sacado a la luz dos muertes y decenas de enfermos entre los artesanos dalit traídos desde Rajastán para construir las agujas del Swaminarayan Akshardham de Robbinsville, el templo hindú más grande de Occidente. La acusación: salarios inferiores a 1,20 dólares la hora y protecciones insuficientes. La organización responsable del lugar sagrado se defiende calificándolos de «voluntarios dedicados a un servicio religioso».
El 3 de abril se inauguró el Sínodo encargado de seleccionar a los candidatos. El patriarca de Constantinopla, Bartolomé, propuso dos nombres, lo que provocó una reacción furiosa por parte de los rusos. La Iglesia georgiana fue una de las primeras en adoptar una orientación muy radical y agresiva, al abandonar el Consejo Ecuménico de Iglesias. El teólogo Čapnin: «El verdadero problema es el nacionalismo religioso».
Una coalición de grupos y organizaciones de la sociedad civil pide a Anura Kumara Dissanayake la liberación incondicional de al menos 10 detenidos. Algunos llevan más de 30 años encarcelados sin haber sido juzgados. En el punto de mira, la controvertida ley antiterrorista.
La reciente Seoul International Buddhism Expo ha registrado un éxito sin precedentes, con más de 250 mil visitantes en cuatro días. El evento atrajo especialmente a jóvenes de entre 20 y 30 años, de los cuales casi la mitad no se identificaba como religiosa. Si bien los datos oficiales señalan un declive del budismo en Asia, durante la Expo los templos se transformaron en auténticos espacios culturales y de entretenimiento para hacer la religión más accesible.
El análisis de un observador que conoce bien el camino de la Iglesia en la China continental: en las palabras de Prevost sobre China se percibe claramente el “pastor con olor a oveja” que deseaba Bergoglio. Por eso hoy los fieles esperan un cambio que ofrezca esperanza en el futuro, incluso a quienes desean vivir su fe en Beijing.
El 6 de abril se instalaron en Bantayan estructuras artificiales para restaurar la biodiversidad marina y fomentar un modelo de gestión responsable del mar. El proyecto fue promovido por el arzobispo Alberto S. Uy y Cáritas Cebú. El objetivo es crear hábitats para los peces y reforzar los medios de subsistencia de las comunidades locales, en consonancia con las enseñanzas de la encíclica Laudato Si’.