24/03/2025, 14.49
PAKISTÁN
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El 'business de la blasfemia' en Pakistán. En Lahore atacan a un joven cristiano de 22 años

de Shafique Khokhar

Shahbaz - nombre ficticio - fue apuñalado por su supervisor porque se negó a convertirse al Islam, acusándolo falsamente de haber tirado páginas del Corán a la basura. P. Lazar Aslam a AsiaNews: "Es una tendencia preocupante". Una investigación del periodista Ahmed Noorani revela un sistema basado en falsas acusaciones que involucra a abogados, funcionarios y jueces. Los activistas piden justicia y protección para las víctimas.

 

Lahore (AsiaNews) - Otro joven cristiano fue atacado en Pakistán tras una falsa acusación de blasfemia. Actualmente está siendo atendido en un hospital público de Lahore. Shahbaz - nombre ficticio -, de 22 años, fue brutalmente agredido hace dos días por su supervisor musulmán en Subhan Paper Mills, una empresa privada. El motivo de este acto salvaje fue la negativa del joven a convertirse al Islam. En respuesta, el supervisor atacó a Shahbaz con un cuchillo con la intención de matarlo, acusándolo de haber tirado páginas del Corán a la basura.

El agresor se encuentra actualmente detenido. Las graves lesiones infligidas a Shahbaz causaron, entre otros daños, la rotura de una aorta. Este último ataque pone en evidencia la urgente necesidad de abordar el problema de la persecución religiosa - cuyo principal objetivo es la comunidad cristiana, con un uso absurdo de las leyes sobre la blasfemia - y promover la tolerancia en Pakistán.

El P. Lazar Aslam, fraile capuchino pakistaní profundamente comprometido en ayudar a quienes se enfrentan a esta forma de persecución, contó a AsiaNews que había visitado a Shahbaz en las últimas horas. "He rezado por su pronta recuperación y por el bienestar de toda su familia", cuenta. "Pedimos humildemente a la comunidad internacional que sensibilice a la opinión pública sobre la situación de las comunidades marginadas en Pakistán, para que sus voces sean escuchadas y se protejan sus derechos - declaró -. Desgraciadamente, las falsas acusaciones de blasfemia y el acoso a las comunidades minoritarias se han convertido en una tendencia preocupante. Exhortamos a las instituciones estatales y a las personas responsables a que adopten medidas concretas para prevenir este tipo de incidentes y garantizar la protección de los derechos de las minorías".

Al mismo tiempo, una investigación del conocido periodista Ahmed Noorani sobre el uso indebido de las leyes sobre la blasfemia ha sacado a la luz un importante negocio basado en ellas. Ha desenmascarado tres figuras clave. El juez Chaudhry Abdul Aziz de la Corte Suprema, abogado en el caso de Rimsha Masih, que ahora ha renunciado alegando "motivos personales". En segundo lugar, el abogado Rao Abdul Rahim, quien habría hecho carrera con las acusaciones de blasfemia. Y por último, Mudassir Shah, de la Agencia Federal de Investigación (FIA), implicado en la injusta detención de Abubakar, un YouTuber que fue torturado durante tres días y falsamente acusado de blasfemia.

En este último caso, al final no se pudo presentar ninguna prueba concreta. Shah incluso manipuló mensajes privados para construir una acusación. En el tribunal, los únicos argumentos fueron versos poéticos famosos, lo que llevó al juez Babar Sattar a poner en duda el conocimiento de los poetas citados. Al final, Abubakar fue puesto en libertad. Posteriormente reveló que una red de funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, abogados y personal judicial manejaban un verdadero negocio de la blasfemia, utilizando a personas pagadas para incriminar a otras a través de WhatsApp.

El reportaje de investigación fue publicado en Fact Focus y ha desenmascarado este sórdido negocio mostrando que involucra a más de 400 personas. Un informe posterior describió el trágico caso de Abdullah Shah, acusado injustamente y a quien luego encontraron decapitado en Bani Gala. Y que su padre, Aamir Shah, también había sido blanco de ataques y obligado a guardar silencio. El informe de Noorani está destinado a cambiar el panorama y obligará a presentar la renuncia  a figuras clave.

En declaraciones a AsiaNews, Kashif Aslam, activista de derechos humanos, declaró: "Es un problema que se repite constantemente, y en reiteradas oportunidades los activistas han expresado su preocupación por el uso indebido de las acusaciones de blasfemia para ajustar cuentas personales". Pero además, esas acusaciones también se habrían utilizado para extorsionar dinero. La práctica "alarmante" involucra a funcionarios de tribunales, agencias de investigación y abogados. "Se definen a sí mismos como vigilantes de la blasfemia - explica -. Hay más de 800 casos de acusaciones de blasfemia desde 2021, incluso contra musulmanes y jóvenes adultos que quieren hacer una carrera en el exterior. Pero los casos selectivos y planificados, que utilizan los mismos patrones y las mismas acusaciones, resultan muy preocupantes para las minorías religiosas, que temen por su futuro. El gobierno debería investigar a fondo esos casos y entregar a los culpables a la justicia, para salvaguardar el futuro de todo el país".

 

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