El cardenal, que hace unos días dejó su cargo en Damasco, repasa con AsiaNews su largo servicio en el país entre el sufrimiento de los niños y los rostros de los amigos desaparecidos. Una nación «destruida y humillada» que debe encontrar en el «ecumenismo del sufrimiento» las bases para reconstruir el futuro. A los pocos cristianos que quedan les corresponde la tarea de «ser el pegamento». El consejo a los jóvenes diplomáticos vaticanos: «Vivan con la gente, aprendiendo a adaptarse a la realidad».
El acuerdo entre Damasco y las milicias kurdas no basta para frenar la violencia en el país. Eliah Simon Tekla, de 21 años, fue asesinado a tiros en su coche, aparcado frente a su casa. Desde la caída de Assad, más de 70 cristianos han sido asesinados por su fe. Ministra cristiana: «Veo el sufrimiento de las personas... y me siento responsable de su dolor».
Las fuerzas del gobierno sirio han intensificado la ofensiva en las zonas administradas por las milicias kurdas. El avance ha contado con el apoyo de tribus árabes locales, drones turcos y la aprobación tácita de Washington, mientras han fracasado las conversaciones entre Damasco y los kurdos. Se teme una nueva desestabilización debido a la fuga de combatientes del Estado Islámico de las cárceles que hasta ahora estaban en manos de la administración autónoma.
Las milicias SDF han abandonado la ciudad tras el alto el fuego que puso fin a las jornadas de violentos enfrentamientos. Decenas de muertos, más de 100 heridos y 140 mil desplazados. P. Karakach: “Pedimos oraciones, solidaridad y ayuda” para que “la voz de Alepo no sea olvidada”. Maristas Azules: “Estamos traumatizados y angustiados”.
Tercer día de violencia en la metrópoli del norte del país entre el ejército y las milicias YPG. Los suburbios de Ashrafiyeh y Sheikh Maqsood han sido declarados “zonas militares cerradas”. Las autoridades han impuesto el toque de queda, una persona describe la situación como “dramática y aterradora”. El gobierno turco ofrece ayuda a al-Sharaa.
Informadas por Damasco y por medios de comunicación árabes e internacionales, las autoridades libanesas redoblan sus esfuerzos en materia de vigilancia. Sin embargo, las «brechas» en la frontera entre ambos países dificultan la misión. Según la ONU, desde la caída de Assad, 69.000 sirios, principalmente alauitas, han huido al país de los cedros, aunque los datos son parciales y difíciles de verificar.