Informadas por Damasco y por medios de comunicación árabes e internacionales, las autoridades libanesas redoblan sus esfuerzos en materia de vigilancia. Sin embargo, las «brechas» en la frontera entre ambos países dificultan la misión. Según la ONU, desde la caída de Assad, 69.000 sirios, principalmente alauitas, han huido al país de los cedros, aunque los datos son parciales y difíciles de verificar.
La noche del 31 de diciembre Mohamed Massat detuvo a un terrorista del Isis que quería atacar una iglesia, y pagó por ello con su vida. Hace seis meses se produjo el ataque contra Mar Elias en Damasco. Muchos elogian hoy su valentía y lo consideran un ejemplo para la Siria actual.
Un año después de la caída del régimen de Bashar al-Assad, Moscú ya no tiene ningún papel activo en Siria. Pero al-Sharaa ha viajado a Rusia para reunirse con Putin y las relaciones entre ambos países se caracterizan por el pragmatismo, ya que Damasco depende del petróleo y el trigo rusos. El nudo de las bases aéreas y el puerto de Tartus.
El Congreso de Estados Unidos votó la cancelación definitiva de las sanciones contra Siria, incluyendo la nefasta Caesar Act (aunque todavía falta la firma de Trump). En su 51ª carta desde Alepo, la congregación cristiana describe un país que, a un año de la caída de Assad, está marcado por situaciones críticas. Preocupa una (posible) Constitución islamista y la condición de las mujeres y las minorías.
En el Valle del Orontes, después de catorce años de ausencia forzada debido a la ocupación de las milicias islamistas - que en esta misma localidad asesinaron al P. François Mourad - las familias cristianas han recuperado sus casas y sus tierras. El Custodio de Tierra Santa, padre Ielpo, afirmó: "Toda reconstrucción auténtica se funda en la fuerza de la fe y en el poder del perdón".
Lo lanzó la pedagoga y activista Jina Achji, que quiso «ofrecer un espacio» capaz de acercar y unir a «todas las comunidades». La idea dio sus primeros pasos en Alepo en 2012 y ahora se ha extendido a Hama y Homs. La invitación a vivir «el presente y la realidad» dejando de lado el «sueño perdido [...] de una tierra imaginaria».