Más de 2,3 millones de habitantes de Sri Lanka han resultado afectados por la catástrofe natural que azotó el país el 28 de noviembre. Se estima que 3 millones de cabezas de ganado murieron en el desastre, pero el arroz contaminado por las aguas de la inundación se vendió de todas maneras. El 20% de los arrozales ha quedado destruido.
A pesar de ser un destino cada vez más frecuentado, las familias que viven allí de forma permanente han disminuido de 2000 a 250. Para llegar al continente se tarda tres horas en barcos que transportan la pesca. Faltan instalaciones sanitarias, electricidad y agua potable. La difícil convivencia con las actividades turísticas, fundamentales para la economía, pero que perturban la vida de la comunidad pesquera.
Los daños a la economía se estiman entre 6000 y 7000 millones de dólares. En 2004 fueron de 1,5 a 2. Se esperan evaluaciones detalladas para un plan de recuperación. Afectados 22 de los 25 distritos administrativos y 416 fábricas. Se han asignado 3000 millones de rupias en subsidios; se está evaluando el aumento del límite de gasto público para hacer frente a las necesidades.
En un mensaje a los fieles, el arzobispo de Colombo habla de “situación muy dolorosa”. Por eso las próximas fiestas no deben caracterizarse por “celebraciones excesivas, extravagancias y despilfarros”. La ONG católica se encuentra a la vanguardia en la ayuda a la población y distribuye alimentos, agua potable, artículos sanitarios y dinero en las parroquias.
Más de mil muertos y millones de personas afectadas en vastas zonas del Sudeste Asiático y el sur de Asia, mientras el mal tiempo sigue haciendo estragos. En Sri Lanka, los 25 distritos han reportado daños de diversa índole. En Indonesia, la deforestación ilegal, que ha contribuido a la erosión del suelo, agrava los desastres.
El balance aún parcial del tifón Ditwah en Sri Lanka es de 56 muertos y cerca de 44 mil personas afectadas de diversas maneras. En pocas horas cayeron cientos de milímetros de lluvia. Cerraron reparticiones públicas y escuelas. En Indonesia se han confirmado 19 víctimas y decenas de personas atrapadas por el barro y los escombros. El arzobispo de Medan ha organizado una colecta de fondos.