La ASEAN sigue manteniendo las distancias con la junta militar de Myanmar: en la cumbre celebrada en Cebú, Filipinas, los líderes regionales solicitaron reunirse con Aung San Suu Kyi y se negaron a reconocer oficialmente las elecciones que llevaron a Min Aung Hlaing a la presidencia. Mientras tanto, sin embargo, la crisis humanitaria en el país se agrava: millones de desplazados, hambre generalizada y nuevas ofensivas del ejército contra la población civil en la región de Mandalay.
Activistas malayos critican lo que califican de enfoque «selectivo» del país ante las cuestiones humanitarias. El apoyo a los musulmanes de Oriente Medio contrasta con el silencio sobre las violaciones cometidas en Myanmar y por parte de China. La petición de mantener una «coherencia moral» en la lucha por las causas y las libertades.
La líder democrática sigue sin tener acceso directo a sus familiares ni a sus abogados, en una residencia construida expresamente para ella. La oposición y las organizaciones de derechos humanos hablan de una enésima operación de fachada por parte del general Min Aung Hlaing para obtener legitimidad internacional. En los últimos días, habría recibido en la nueva residencia al ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, durante su visita a Myanmar.
Nuevos datos difundidos por Tailandia muestran que las concentraciones de arsénico en algunos afluentes, debido a la actividad de las plantas mineras superan los límites recomendados. Diversas iniciativas de la sociedad civil piden una cooperación más amplia entre los países de la cuenca, así como medidas más concretas para detener el envenenamiento del agua.
El anuncio se hizo ayer por la noche, después de que inicialmente solo se hubiera hablado de una nueva reducción de la condena. El avance se habría producido tras la visita a Rangún del ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi. No hay indicios sobre el lugar donde se encuentra actualmente. Sus abogados —que no han podido verla desde hace años— han pedido hablar directamente con ella. Su hijo, Kim Aris, declaró que "la imagen difundida es de 2022; hasta que no podamos comunicarnos con ella, no creeré nada".
El encuentro entre Kim Jong-un y Lukashenko marca un nuevo rumbo. El régimen ha dejado atrás el aislamiento y lo utiliza como un recurso estratégico. Pyongyang elige a sus interlocutores, construye relaciones y recurre a la diversificación de sus socios como herramienta para mantener su autonomía tanto de Beijing como de Moscú. Destaca la creciente atención al Sudeste Asiático y el cierre total hacia Seúl.