La jornada fue convocada en esta Cuaresma por los obispos del país, que invitan a rezar "para que Dios conceda su paz al mundo y a Myanmar, y para que haya comprensión mutua y progreso en la unidad". La importancia de estos gestos en un país donde la sociedad civil ha sido sistemáticamente desmantelada, gestos que también atraen la atención del mundo sobre los sufrimientos de la población de Myanmar.
Llegaron a Birmania en 1865, con una presencia constante al servicio de las personas vulnerables. Activas en nueve comunidades, ofrecen educación, asistencia sanitaria y apoyo a las mujeres víctimas de la violencia, la trata y la pobreza, en un país marcado por la inestabilidad política y la guerra. Cardenal Charles Maung Bo: «Testimonio de amor que no conoce límites».
Presentada oficialmente como una "medida fiscal", esta iniciativa supone en realidad un nuevo endurecimiento de la vigilancia digital en el país que, tras el golpe de Estado, lleva más de cinco años sumido en la guerra civil. Al rastrear los dispositivos, el régimen no solo busca reprimir a la oposición, sino que también controla la vida cotidiana de la población mediante herramientas tecnológicas facilitadas por empresas chinas.
En uno de sus últimos ataques, la junta militar birmana atacó a familias y civiles de la aldea de Yei Twin Gone, en la región de Bago, donde los soldados habían arrestado días antes a unos 160 habitantes para obtener información sobre los líderes de la resistencia local. También se produjeron otras masacres en Rakáin y en la región de Mandalay, en las que murieron otros seis niños.
A partir de mañana entra en vigor en Myanmar un nuevo sistema de circulación para vehículos particulares que se ha introducido para enfrentar la reducción de las importaciones de gasolina debido a la guerra en Oriente Medio. Sin embargo, los autos eléctricos están exentos: el sector está dominado por empresas vinculadas a la familia del general Min Aung Hlaing, mientras el país sufre continuos apagones.
El general Min Aung Hlaing anunció la medida con motivo del Día Nacional de los Agricultores, pero entre los liberados no se encuentra Aung San Suu Kyi y miles de personas siguen en prisión. Además, el ejército ha seguido bombardeando a la población civil. La iniciativa llega en un momento de tensiones internas en la junta y mientras la ASEAN sigue dividida sobre la gestión de la crisis birmana.