Mons. Berardi describe el clima de tensión y preocupación en la población, sorprendida por la respuesta iraní al ataque israelí-estadounidense. Desde los viajes hasta las celebraciones, pasando por el trabajo migrante, prevalece un clima de “incertidumbre”, unido al temor de que se ataque “el agua”. Las tensiones ocultas entre chiíes y suníes y las relaciones “reforzadas” entre cristianos y musulmanes. La crisis de los Acuerdos de Abraham.
Más de 400 futuros contrayentes, trabajadores migrantes en distintos países de la región, no pueden regresar para celebrar su boda debido al bloqueo de los vuelos. Las familias se encuentran desesperadas, con los preparativos ya terminados y un futuro incierto. Algunos piensan en videollamadas para una ceremonia «alternativa», pero las bodas no son solo una elección personal, sino eventos comunitarios entrelazados en el tejido social y económico.
El sacerdote, originario de Jaffa, narra una realidad de inquietud y dificultades vivida «con gran dignidad humana». La crisis desencadenada por el conflicto no es «lejana» y «se vive entre la prudencia, el temor y la oración». El conflicto afecta a «sensibilidades profundas» propias de la fe musulmana. El llamamiento a los lectores de AsiaNews: toda guerra «es una herida en la humanidad».
Irán está bloqueando el paso por este enclave estratégico, por donde transita el 20% del crudo mundial, con misiles y minas. La India y Bangladés —siguiendo los pasos de China— intentan negociar con Teherán un salvoconducto para sus buques y evitar una crisis energética. Según datos de la EIA, hasta el 82% del volumen que sale de Ormuz se destina a los mercados asiáticos. Por su parte, Tokio tiene previsto empezar a utilizar de forma autónoma parte de sus reservas de petróleo a partir del 16 de marzo.
En una carta dirigida a las autoridades y al pueblo, el vicario apostólico habla de días «marcados por el dolor y la incertidumbre de la guerra». Invita a un compromiso «común e incansable por la paz». Continúan los ataques iraníes, en la noche fueron atacados dos edificios y un hotel. En el fondo, las tensiones confesionales entre chiítas y sunitas que también en el pasado han inflamado el país.
Entre las numerosas comunidades de expatriados ya se cuentan varias víctimas. La primera muerte en el Estado judío por un misil iraní fue la de una cuidadora filipina. El conflicto también afecta a los mares, con la muerte de un marinero en un petrolero frente a la costa de Omán. Un pakistaní, un nepalí y un ciudadano de Bangladesh son las tres personas asesinadas en los Emiratos Árabes Unidos.