Los aranceles de Trump: el "récord" de Phnom Penh
Entre los aranceles que anunció anoche Estados Unidos, el más alto es el 49% que afectará a las importaciones procedentes de Camboya. Phnom Penh teme graves consecuencias para su crecimiento y empleo. Según varios observadores, el verdadero objetivo de la administración Trump sería golpear indirectamente a China, que habría aprovechado la red de producción en el sudeste asiático, especialmente en el sector textil, pero probablemente tendrá el efecto contrario.
Phnom Penh (AsiaNews) - Los nuevos aranceles del 49% que ha impuesto la administración Trump a las importaciones procedentes de Camboya a partir del próximo 9 de abril, sitúan al país en el primer lugar de la lista de los Estados afectados, junto con otros países del sudeste asiático, y obligan ahora a Phnom Penh a reflexionar en profundidad sobre la situación para evaluar cuidadosamente posibles contramedidas. Las razones que esgrime Estados Unidos para justificar el aumento también tienen mucho peso. Según la lista que exhibe Trump - elaborada en base a los desequilibrios de la balanza comercial y no en las medidas efectivamente vigentes -, Camboya impondría "aranceles de hasta el 97% a los bienes procedentes de EE.UU.", que actualmente absorben el 37,9% de las exportaciones camboyanas.
Como declaró el portavoz del Ministerio de Economía y Finanzas de Camboya, Meas Soksensan, se convocó inmediatamente un grupo de trabajo para evaluar el impacto de la medida. La comisión "ha examinado las consecuencias y ahora nos toca a nosotros aplicar medidas específicas e integrales para resolverlo, garantizando al mismo tiempo que nuestra economía siga siendo competitiva y positiva en términos de crecimiento y empleo", afirmó Soksensan.
El núcleo de la disputa comercial es el gran desequilibrio a favor de Camboya. En 2024 el intercambio bilateral alcanzó los 10.180 millones de dólares, con un incremento del 11,2%. Sin embargo, las exportaciones estadounidenses a Camboya se estancaron en 264,14 millones de dólares.
De estos datos se desprende claramente que Camboya sufriría las consecuencias más graves, a pesar de la esperanza de Phnom Penh de que se revisen los aranceles, pero también habrá repercusiones para la economía estadounidense. Camboya está clasificada como país de renta media-baja y registra una tasa de pobreza del 17,8% según el Banco Asiático de Desarrollo. Además, el país sigue fuertemente influenciado por China: tras casi cuarenta años de gobierno de Hun Sen, el poder ha pasado a su hijo Hun Manet, pero la línea política sigue estrechamente ligada a los intereses de Beijing.
Más de la mitad de las empresas camboyanas de los sectores de la confección, el calzado y los accesorios - que representan la principal partida de exportación, con unos 14.000 millones de dólares el año pasado - son de propiedad china. Por eso desde hace tiempo se sospecha que una parte de las exportaciones chinas utiliza países aliados de la región para eludir los aranceles impuestos a Beijing, aprovechando condiciones comerciales más favorables.
Según diversos observadores, la administración Trump se propone golpear indirectamente a China apuntando a economías como las de Camboya, Vietnam, Indonesia, Laos, Myanmar y Tailandia. El objetivo sería frenar las inversiones chinas en el exterior, influyendo en las exportaciones de los países socios y, en consecuencia, en la economía del gigante asiático.
Sin embargo, esta estrategia podría tener efectos colaterales en Estados Unidos. Algunas de las principales marcas estadounidenses del sector de la moda y el calzado - que ya se han desplomado en la Bolsa - tienen fuertes intereses en el sudeste asiático. Y, a menos que se modifiquen los aranceles, sufrirán repercusiones en el frente de los costes de producción y la cadena de suministro.
03/09/2022 13:26