01/04/2025, 16.10
TAILANDIA-MYANMAR
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Bangkok, bajo el rascacielos derrumbado, los operarios birmanos que trabajan sin protección

de Steve Suwannarat

Un escáner especial ha detectado otras 70 "siluetas" bajo los escombros. Las investigaciones están poniendo en evidencia las graves responsabilidades de la empresa china que estaba construyendo el edificio (sobre el que Beijing ya ha prohibido las discusiones en las redes sociales). El flagelo del trabajo sin protección de quienes huyen de Myanmar a Tailandia es denunciado desde hace tiempo por las organizaciones de derechos humanos.

 

Bangkok (AsiaNews) - Un escáner ha detectado 70 señales que podrían indicar la presencia de personas desaparecidas entre los escombros de la obra en construcción del rascacielos de 32 pisos que debía ser la sede del State Audit Office en Bangkok y se derrumbó el 28 de marzo debido al terremoto. El sensor, proporcionado por el ejército de los Estados Unidos, ha detectado estas señales entre los pisos 17 y 21, donde estaban trabajando la mayoría de los desaparecidos cuando se produjo el sismo. No es seguro que cada señal corresponda a una persona, pero es una confirmación de la magnitud de la tragedia en la obra en construcción del China Railway No. 10 Engineering Group, donde trabajaban muchos obreros provenientes de Myanmar.

La construcción es probablemente el sector económico en el que los inmigrantes birmanos son más visibles en Tailandia. Los trasladan a las obras por la mañana y por la noche los hacinan en los camiones proporcionados por la empresa constructora que los llevan de vuelta a las barracas (cuando no están empleados en turnos que permiten levantar edificios enormes en poco tiempo); incluso en el corazón de las principales ciudades siguen trabajando cualquiera sean las condiciones climáticas con extensos horarios, con protecciones a menudo por debajo del estándar exigido por la ley y por salarios diarios incluso inferiores al mínimo oficial de 400 baht (poco menos de 11 euros). Basta con levantar la vista y son perfectamente visibles, más que los empleados en la pesca o la agricultura; se podría decir que forman parte del "paisaje urbano", un elemento que no tiene en cuenta la mayoría de los tailandeses ni los numerosos extranjeros que abarrotan las zonas centrales de Bangkok y los "paraísos" cada vez más llenos de edificios a lo largo de las costas o en las islas.

Se estima que en Tailandia hay poco menos de seis millones de inmigrantes documentados e indocumentados. Al millón y medio de ciudadanos de Myanmar legalmente acogidos, se estima que se deben añadir otros 1,8 millones de irregulares. La diáspora de los birmanos, que ha ido creciendo desde hace décadas, es resultado de la combinación entre las necesidades de los que huyen de Myanmar en busca de mayor bienestar y, en muchos casos, también de una salida a la represión, y la búsqueda de mano de obra productiva, dócil y barata por parte de los empresarios tailandeses. Incluso hoy, a pesar de la situación que poco induce al optimismo y con perspectivas negativas, Tailandia conserva un fuerte atractivo frente a la completa falta de perspectivas en la vecina Myanmar.

Se trata de una migración por necesidad en la mayoría de los casos, a la que no se reconoce lo que señaló hace pocos meses un informe conjunto de nueve agencias de la ONU que operan en el frente migratorio: garantías de trato equitativo, condiciones de empleo adecuadas, respeto de los derechos humanos, posibilidad de acceso a la justicia y protección en el plano social y de la asistencia médica. Indicaciones que llaman a las autoridades tailandesas a una mayor sinceridad y concreción, en cumplimiento de los compromisos internacionales y como elemento necesario para el desarrollo sostenible del país.

Además de la evidencia en sí de lo ocurrido, se debe colocar en este contexto la reacción - local e internacional - al derrumbe del rascacielos que mató a decenas de trabajadores, en su mayoría birmanos. El ministro tailandés de Industria, Akanat Promphan, dijo que consideraba que este desastre era el resultado del uso de materiales de baja calidad, un proyecto inadecuado y mala ejecución, y que la empresa que tuvo a su cargo la construcción, la china China Railway No. 10 Engineering Group, será sometida a una investigación. El dedo apunta en particular contra las barras de acero suministradas por Xin Ke Yuan Steel Co, una empresa china que tiene una fábrica en la provincia de Rayong y que ya había sido detectada por las autoridades de Bangkok debido a la baja calidad de sus productos.

Pero el dramático fracaso del proyecto - el mayor que el grupo ha llevado a cabo en Tailandia - ha reabierto en Tailandia el debate sobre las condiciones de trabajo de los inmigrantes en la construcción, pero también sobre los estándares de calidad de las construcciones chinas fuera de su propio país. Una discusión que había comenzado a difundirse también en los canales de las redes sociales chinas en las primeras horas posteriores al sismo, pero que Beijing bloqueó rápidamente.

 

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