12/10/2019, 15.18
HONG KONG- CHINA
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Pedido del Card. Tong contra las violencias. Reencontrar la esperanza y la confianza

de John Tong

El Administrador apostólico de Hong Kong publica una carta abierta. “Pruebo un profundo dolor en el ver a los jóvenes ansiosos y preocupados a causa de la actual situación social, ya que ellos no sólo representan nuestro futuro sino también nuestro presente”.

 

Hong Kong (AsiaNews) – Sólo “respondiendo y concretizando los pedidos de los ciudadanos, es posible reconstruir la armonía social” en Hong Kong. Lo afirma el Card. John Tong, Administrador apostólico de la diócesis. En la ex colonia británica no se aplacan las tensiones, iniciadas en junio pasado con las manifestaciones contra la ley sobre la extradición (retirada después de 3 meses). Éstas crecieron en un movimiento pro-democrático, pero la clausura del gobierno llevó a grupos de manifestantes a realizar actos vandálicos y enfrentamientos con las fuerzas del orden. El Card. Tong (Foto 2) publicó hoy una carta en la cual invita a los ciudadanos y fieles a “reencontrar la esperanza”. “La violencia no es la solución al problema actual, sino que provoca sólo heridas siempre más profundas”, afirma el cardenal. Ya en julio, él había firmado un pedido para pedir al gobierno el retiro de la ley, un freno a provocaciones y violencias, la institución de una Comisión de investigación para encontrar la verdad sobre los enfrentamientos. Hoy, el Card. Tong exhorta al gobierno a “aplicar la ley con conciencia, reconstruyendo la confianza recíproca entre instituciones y los ciudadanos”. A continuación publicamos su carta (Traducción a cargo de AsiaNews).

 

Queridos amigos de Hong Kong,

Los tumultos a causa de la ley sobre la extradición no sólo mejoran, sino que tienden a agravarse ulteriormente. En cuanto ciudadano de Hong Kong, nutro un profundo dolor al respecto. Soy un religiosos y no un político; de hecho, no estoy aquí para proponer una eventual solución a este problema. Sin embargo, gracias a mi fe, estoy firmemente convencido que el Señor sea el dueño de la historia humana, no obstante cuánto está sucediendo no sea explicable con el buen sentido y las personas involucradas no sabemos cómo afrontarlo. Sin embargo, estoy firmemente convencido que Dios nos acompaña durante las dificultades.

En este período, tantos fieles me preguntaron: “Más allá de la oración,qué podemos hacer?. Se que la oración no cambia a los otros, pero pienso que pueda convertir nuestro corazón ayudándonos en enfrentar la prueba y reencontrar la esperanza. Se que la mayor parte de los que escuchan no es creyente y que es posible perder el control, durante este período de repetidos desórdenes. En tales situaciones, les sugiero que respiren profundamente y recordar cómo hicieron en el pasado para superar los desafíos, reencontrando la esperanza. Y si todas estas informaciones negativas influyen sobre vuestra paz interior, les aconsejo contarlo a algún amigo confiable que los comprenda; esto nos ayuda a ir adelante. 

Cuando nuestros pedidos legítimos no son aceptados, podemos sentirnos desilusionados, ya que la desesperación ofusca nuestra mirada sobre el futuro, gastando nuestra vida. Debemos estar atentos, porque la ira induce al hombre al odio. Poco a poco, éste consuma nuestra capacidad de distinguir entre el bien y el mal, destruyendo la bondad y provocando violencias. Estoy firmemente convencido que la violencia no es la solución al problema actual, sino que provoca sólo heridas siempre más profundas. 

De hecho, las dos Guerras mundiales sucedidas en el siglo pasado y el genocidio cometido en la península balcánica hacia fines de los años 80 parecen que sucedieron ayer, que provocaron innumerables muertos. Esto es justamente el fruto del odio. Como bien sabemos, ya sea el santo Ghandi o Nelson Mandela-que luchó en Sudáfrica por la eliminación de la política segregacionista-han llevado adelante protestas pacíficas contra la tiranía, ganando una fama internacional. Se dice que somos todos hermanos y hermanas: esto coincide perfectamente con nuestra fe cristiana.

Todos compartimos el mismo origen; cada uno de nosotros posee la misma naturaleza: todos tenemos sentimientos; todos tenemos derecho a la vida; todos tenemos la misma dignidad. Cada persona lleva consigo una experiencia de vida diferente, dando lugar a ideas y opiniones diversas; por esto debemos respetarnos recíprocamente siguiendo nuestra conciencia. Este fue uno de los elementos fundamentales para determinar el suceso de Hong Kong en los años pasados.

Sólo respondiendo y concretizando los pedidos de los ciudadanos es posible reconstruir la armonía; por esto, por el momento la tarea prioritaria consiste en la reconstrucción de la confianza recíproca entre el gobierno y los ciudadanos, llevando atrás aquella preciosa armonía social que está faltando. Pruebo un profundo dolor en el ver a los jóvenes ansiosos y preocupados a causa de la actual situación social, porque ellos no sólo representan nuestro futuro sino también nuestro presente.

Cuanto está sucediendo los confunde y desilusiona: cómo ayudarlos a salir de este laberinto es por lo tanto nuestra tarea prioritaria de todas las clases sociales y las autoridades. Invito al gobierno escuchar atentamente el grito de los ciudadanos de Hong Kong; los gobernantes deben aplicar y respetar la ley con conciencia, restaurando la confianza y el respeto de los ciudadanos en relación con ellos.

Dios los bendiga a todos.

 

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