23/04/2014, 00.00
RUSIA
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El miedo de la libertad mata al futuro de Rusia

de Marta Allevato
Serghei Chapnin, director de la "Revista del Patriarcado de Moscú" cuenta a AsiaNews los desafíos de la sociedad contemporánea rusa y la contribución que el cristianismo puede dar a un verdadero "cambio moral" del país.

Moscú(AsiaNews)- La necesidad de dar un "juicio moral" sobre el pasado soviético, recuperar el respeto ´por la persona, enseñar a los jóvenes la libertad de pensamiento cristiana y dar mayor impulso a la "misión interna" de la Iglesia, explicando a los fielees el significado verdadero del magisterio. Son estos algunos de los desafíos más grandes que la sociedad y la Iglesia ortodoxa en Rusia deben enfrentar es este momento, según el periodista Serghei Chanin, director de la "Revista de Patriarcado de Moscú" (17 mil copias de tirada con subscripciones en todo el País), el mensual que cuenta la vida de la Iglesia y relanza las intervenciones de los dirigentes eclesiásticos.

Autor de un reciente ensayo que tiene por título. "La Iglesia en la Rusia post-soviética", Chapnin sostiene que el problema de la Rusia hoy- de la sociedad a la política, hasta la fe- es la de no haberse liberado aún de la mentalidad soviética: mira con preocupación el "retorno de la Urss" entre las nuevas generaciones, a las presiones que reclaman el "respeto de los valores tradicionales" lanzados por la dirigencia del país y al proyecto del kremlin de fundar una "política cultural de estado", que arriesga que se vuelva ideología de régimen. 

Está convencido que un cambio pueda llegar, pero sólo desde abajo, partiendo del singular ciudadano. Por esto es importante, dice él, el ejemplo que puede ofrecer el cristiano, viviendo en coherencia con su fe.

Chapnin- que cuida tambié las publicaciones del Patriarcado- ya inició una pequeña revolución, dando vida a una revista mensual: "El templo ruso en el S. XXI", que por primera vez enfrenta cuestiones como la arquitectura de ls iglesias ortodoxas modernas. "es un proyecto que inició en 2014, sobre la base de la constatación que se están construyendo muchas iglesias, pero en general de mala calidad y mal gusto estético", cuenta en una conversación con AsiaNews,  en su oficina a dos pasos del monasterio de Novodevichy en Moscú. La explicación, según el periodista, es teológica: "Hasta que no entendamos lo que significa para nosotros la liturgia hoy, no entenderemos que tipo de iglesia necesitamos"

¿Se trata de una reflexión profunda, qué niveles envuelve y a qué se refieren particular?

Se habla de hace un año y medio también el los vértices eclesiásticos y se está preparando un documento oficial. No se trata sólo de pensar en estructuras que vayan al encuentro de las exigencias de los parroquianos (estacionamientos gratuitos, guardarropas para los sobretodos en las regiones frías...), sino más bien en la forma misma del altar: la iconostasis ¿debe cubrirlo completamente o dejarlo abierto de modo que se pueda entender mejor la liturgia? Del hecho que el altar esté abierto o cerrado, depende mucho la percepción que tengan los fieles de la liturgia o pienso que en el futuro se irá siempre más hacia la construcción de altares abiertos. La liturgia es hoy incomprensible para la mayor parte de los fieles: no sólo por el hacho que se usa la lengua eclesiástica antigua, sino también porque la gente no entiende lo que sucede. Lo que falta es un trabajo catequístico serio.

¿Es un problema sólo de hoy?

Se trata de un problema enorme, iniciado hace ya 25 años, cuando la Iglesia obtuvo la libertad e improvisamente de moda: muchos se bautizaban pero no había suficientes catequistas y la gente no sabía que era la fe cristiana, conocía sólo las formalidades de la vida religiosa, pero ninguno conocía el significado espiritual de estos gestos o no era consciente del cambio que tendrían que haber aportado a la vida cotidiana. No habiendo sucedido jamás verdaderamente un cambio interior, en Rusia se enraizó una concepción secularizada de la Iglesia y de la vida religiosa, como espacio en el cual reunirse con el pasado, pero sin tomar distancia de la conciencia soviética. Por esto son posibles fenómenos como "los comunistas ortodoxos", los "ortodoxos estalinistas", y así algunos más.

¿Hay esperanza que las nuevas generaciones rechacen esta mentalidad soviética?

Lamentablemente tiene que ver sobre todo con los jóvenes, entre los cuales se puede hablar de "retorno a la Urss", porque están educados en una escuela que no cambió nunca de entonces. Y es un problema que aflige a los laicos, y también a los sacerdotes.

¿De quién es la responsabilidad?

Depende, en parte de la política, que está reformando la instrucción sólo desde el punto de vista de la optimización de los gastos y no de la cualidad de los contenidos, y del hecho que no hubo jamás una evaluación moral de la experiencia soviética.

¿Cuáles son las consecuencias?

El florecer de algunas interpretaciones del pasado. En el S. XXI se nos dice que debemos estar orgullosos de los sucesos logrados en nuestro País en la época soviética en campo tecnológico, espacial, militar...Pero si se levanta la cuestión de la represión, de los gulag, de la falta de libertad, de la guerra civil, somo acusados de que no respetamos a la Patria. Se trata de heroizar el pasado, muy primitiva y que a menudo toca también a nuestros obispos y curas. Yo la llamo esquizofrenia histórica, un mal que nos aflige al menos de hace 10 sino más de 15 años.

La Iglesia estuvo entre las mayores víctimas de los 70 años de ateísmo de Estado, ¿no se puede hacer nada para la conservación de la memoria?

La Iglesia hace ya mucho, con la construcción de memoriales y también llevando a los niños ue frecuentan el catecismo a los lugares históricos de las represiones, como el polígono de Butovo en Moscú. El Estado, lamentablemente, jamás pensó en una polpitica de este tipo y si no fuese por pocos entusiastas que desafían a las burocracias y obstáculos, la memoria histórica de ciertos eventos se perderían completamente.

¿Cómo juzga la introducción de cursos de "fundamentos de cultura religiosa" en las escuelas?

Las lecciones son importantes, pero no resuelven el problema educativo de nuestros jóvenes. No servirían, si el Estado finalmente condujese una de-ideologización de la instrucción, todavía impregnada de ideología soviética y conducida por docentes que castigan a la libertad de pensamiento.

¿Ve alguna posibilidad de cambio para el futuro?

Lamentablemente no. Los buenos docentes se van y llegan otros nuevos que no saben construir relaciones con los jóvenes, sobre los cuales no tienen ninguna autoridad, Falta totalmente el respeto por el profesor, que existía al menos hasta los años 90.

El problema del respeto, ¿se refiere sólo a la escuela?

El respeto por el ser humano es un problema gigante en Rusia, que toca cada esfera de la sociedad y también toca a la Iglesia. Creo, que también en este caso, sea una herencia de la Urss: somos todos, en lo profundo, soviéticos y no nos respetamos unos con otros.

Pero el cristiano, debería ver a Dios en el prójimo y por esto respetarlo.

A veces me pregunto si los cristianos rusos logren verlo. Hay grupos, también entre los cristianos, que se comportan en modo tan agresivo que no saben, no conocen el respeto. Se busca en continuación a un enemigo al cual combatir o juzgar. No existen autoridades morales en el País, como fueron Serghei Averincev o Aleksander Solzhenitsyn, y también esto refleja la crisis de nuestra sociedad.

Sin embargo el Estado hace continuos reclamos a "los valores tradicionales", entre los cuales también los cristianos. ¿Qué piensa de esto?

El estado se encuentra en un vacío de valores y no pudiendo inventar otros nuevos, tomó los que existían. Sólo que se dirigió al pasado imperial, que tenía como centro la ortodoxia, mientras que nosotros somos hijos de otro imperio, el soviético, ateo.

 

Sin embargo, el Estado hace continuas referencias a los "valores tradicionales", incluidas las cristianas. ¿Qué piensa usted?

El Estado está en un vacío de valores, y no es capaz de inventar otros nuevos, se volvió a los ya existentes. Sólo que se volvió hacia el pasado imperial, que tenía en su centro la ortodoxia, mientras que ahora somos hijos de otro imperio, el ateo soviético.

¿Esto significa que la gente no entiende lo que son estos valores tradicionales?

Referirse a los valores cristianos eligiendo, como si estuvieras en el supermercado, sólo los que interesan es muy peligroso. El Estado condena la homosexualidad, pero no la mentira, por ejemplo. Por mucho que se habla de los valores cristianos en el pueblo los que prevalecen son los de la época soviética: la sospecha, la falta de confianza y el respeto, el individualismo, que se utiliza para justificar su propia mala conducta por el hecho de que "todos lo hacen". Así continua proliferando la corrupción, por ejemplo, porque no ha habido un cambio en el clima moral.

¿Cuál sería un cambio real? ¿Cómo puede ayudar en esto el cristianismo?

Sería empezar por cambiar ellos mismos. Por desgracia, la religiosidad ortodoxa contemporánea, es doble: en la vida privada somos más o menos cristianos, mientras que en la vida pública se actúa como todos los demás. Hay excepciones, pero son pocos.

Es un gran desafío para la misión de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

El problema más grande y más urgente es estimular la misión interna: enseñar lo que significa para los bautizados una vida cristiana. Se tiene que entender que Rusia puede vivir de acuerdo a los valores cristianos. El cambio sólo puede ocurrir a partir de la parte inferior para ser eficaz. En este sentido, un papel fundamental es desempeñado por los sacerdotes y obispos, incluso antes de que el patriarca, que debería ser un ejemplo para los fieles. Pero, por desgracia hoy tenemos obispos jóvenes ya con serios problemas morales.

¿Cómo ve el proyecto de creación de una "política cultural de Estado"?

Un intento de formar una ideología de Estado, sin embargo, está prohibido por nuestra Constitución. Carecen de la voluntad de explicar a la gente lo que está pasando en el mundo y en el país y esto también se ve en la actitud de cierre y el temor del poder hacia los medios de comunicación y los políticos que son independientes. Este temor, sin embargo, mata el futuro de Rusia. Cada uno está buscando una señal desde arriba y las preguntas "¿hacia dónde vamos " y "cómo podemos participar en un proceso de cambio" siguen sin contestar.

¿Cómo describiría la relación entre los ortodoxos y los católicos en Rusia?

Hay buenas relaciones en diferentes ciudades, especialmente entre los sacerdotes y la comunidad juvenil. En general, la situación se está desarrollando de una manera positiva. Vemos cómo la Iglesia Católica nos mira con respeto y viceversa. Aunque todavía hay un problema con algunos católicos, un poco cerrados que son sospechosos a los ortodoxos. Yo creo que al final si hay interés y respeto mutuo, cualquier cosa es posible.

 

 

 

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