Card. Zen: El gobierno de Hong Kong empuja a los jóvenes a tal desesperación, que ellos se dejan disparar
de Card. Joseph Zen Ze-kiun

La homilía del Card. Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, durante las manifestaciones de ayer para poner un freno a la ley de extradición.

 


Hong Kong (AsiaNews) – Es el gobierno el que está empujando a los jóvenes a hacer gestos desesperados - llegando a dejar que la policía dispare contra ellos -, al no escuchar sus reclamos. Es la acusación que el Card, Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, expresó en una homilía durante la misa celebrada ayer a las 12, mientras se desarrollaban las manifestaciones en las principales arterias de la isla, en los alrededores del Legco (el parlamento), donde el gobierno pretendía debatir y aprobar la ley de extradición a China. Por la tarde y en horas de la noche, hubo enfrentamientos entre la policía y manifestantes que trataban de irrumpir en el Legco. Ayer, la diócesis de Hong Kong emitió un comunicado en el cual pide al gobierno que demore la aprobación de la ley hasta que se disipen los temores y las preocupaciones de la población. Y ha pedido a las partes que procuren vías pacíficas para hallar una solución a los problemas del territorio. A continuación, brindamos un fragmento extenso de la homilía del Card. Zen (traducción de AsiaNews).

 

“Levántate, ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no nos rechaces para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro y olvidas nuestra miseria y opresión? Ya que estamos postrados por tierra; sálvanos por tu misericordia”. (Salmo 44: 24-27).

Ciertas personas dicen que hay quienes empujan a los jóvenes a realizar actos violentos. ¿Quién los empuja a ello? Es nuestro gobierno, son esos policías que dañan a la sociedad. Nosotros jamás los hemos empujado a ello, especialmente nosotros, que tenemos fe, jamás lo hemos hecho.

Pero hemos oído a los jóvenes decir; “¡De nada sirve todo lo que hacemos! Es mejor poner fin a nuestra vida, dejando que nos disparen”. Nosotros no los alentamos a hacer esto, sería demasiado, no debemos sacrificar la vida con tanta liviandad. Roguemos para que el Señor nos dé paz y se ocupe de nosotros, nos indique sabiamente los que debemos hacer y nos dé el coraje de sacrificar otras cosas. Roguemos por los habitantes de Hong Kong, para que todo pueda seguir adelante con seguridad y procuremos el objetivo que nos indique el Señor. Roguemos para que el Señor pueda convertir el corazón de aquellos que no escuchan la voz de la conciencia, aquellos que traicionan al prójimo por intereses propios. Esta es la verdadera victoria de Dios.

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