03/04/2014, 00.00
CHINA
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Vino nuevo en odres viejos, los cambios de la ideología de Estado en China

de Carl Minzner
El Partido Comunista de China está moderando su pasado revolucionario para asumir un nuevo rostro basado en la exaltación de la cultura tradicional china y el nacionalismo. Mao era un reformista utópico; Confucio debería enseñarse en todas sus formas y promocionado en los medios de comunicación. Permanece cerrado en la reivindicación de un partido único. Cortesía de la Fundación Jamestown (trad. de AsiaNews ).

Hong Kong (AsiaNews) - Apenas un año después de su ascenso a la cumbre del Partido, en noviembre de 2012, Xi Jinping, se perfila como el líder más poderoso de China de las últimas décadas. Su campaña contra la corrupción de gran alcance y de que hay que seguir "la línea de las masas" tiene temblando la burocracia, consolida su poder y elimina a los partidarios del ex zar de la seguridad Zhou Yongkang. En el otoño de 2013, en el Tercer Pleno, Xi tomó el control directo de las reformas económicas y las carteras de la seguridad interna, anunciando [la formación] dos nuevos comités nacionales presididos por él mismo (Xinhua, 24 de enero, "Aparte de las reformas, el Pleno ha servido para consolidar el poder de Xi Jinping", en AsiaNews.it, 22 de noviembre de 2013).

Xi se está moviendo para estampar su sello incluso en la propaganda estatal y la ideología, tomando prestado el lenguaje y los temas utilizados por sus predecesores, la aceleración de un proceso que tiene como objetivo sustituir la doctrina de la retórica socialista del nacionalismo que se reconcilia con Deng Mao Xiaoping, Chiang Kai- shek y Confucio.

Desde el punto de vista de los contenidos, ha tratado de enfriar la lucha entre la derecha y la izquierda, diciendo que el legado histórico de Mao, antes de las reformas, y el período de Deng, después de las reformas tienen el mismo peso (Strait Times, 09 de noviembre 2013 ).

Desde el punto de vista del estilo, se ha apropiado del toque populista de Mao (ver " Xi Jinping aplaude a Mao para aumentar su poder", en AsiaNews.it, 15 de enero de 2014). En las últimas semanas se ha producido una enorme cobertura mediática de Xi - y no hay otros altos dirigentes del Partido - que come bollos al vapor [Mianbao] con los ciudadanos ordinarios (ver foto), que envía sus saludos por el Año Nuevo a la nación y extiende sus mejores deseos a los estudiantes y recién graduados con una respuesta por parte de los ciudadanos entusiasta y total.

En la esfera ideológica, los esfuerzos de Xi van aún más profundo. Él se está apropiando del manto de la cultura tradicional china, para anunciar una nueva imagen del monopolio del Partido y la desinfección de las representaciones oficiales del socialismo, ya que se relaciona con la realidad económica y el entusiasmo nacionalista de los últimos años.

Por supuesto, todo esto es una continuación de los esfuerzos ya realizados hacia el final del siglo XX.

Desde la época de Deng, las autoridades centrales han estado ocupadas en forma regular para reinterpretar el legado del Partido Socialista con el fin de coincidir con las reformas de mercado que han cambiado de manera dramática la economía y la sociedad de China.


Así, desde la década de 2000, la cultura tradicional china se ha convertido en una herramienta de Beijing en un intento de proyectar un poder blando en la escena internacional (Ver "Los Institutos Confucio y la cuestión de la diplomacia softpower de China" (en Inglés ) China Breve, 7 de julio de 2010).


Pero los movimientos de Xi también son parte de una nueva, concertada acción para reelaborar el fundamento doctrinal de la legitimidad del Partido. Está vinculada directamente al comunicado sobre la cultura prevaleciente en el Pleno del Partido en 2011. Desde aquí, firmemente, se continúa manipulando y alterando la presentación oficial de la historia de China en los museos, en los libros de texto y en los medios de comunicación del Estado.

El socialismo se apaga en silencio...


Muy pronto Xi dio la justa nota ideológica. Después de la transición de liderazgo en 201, su primer acto oficial fue reunir a los miembros del Comité Permanente del Buró Político en la visita colectiva a un museo de historia recientemente reabierto. El corazón de su visita era para mostrar la Vía del Renacimiento, redefiniendo el legado del Partido en los últimos 150 años.


Esta nueva situación narrativa histórica sitúa muy claramente el Partido Comunista en la gran historia del  renacimiento nacionalista, en lugar del interior de la revolución socialista.


1949 no es más una fecha crítica. Por el contrario, el Partido es parte de una panoplia de los reformadores que se remonta a finales del siglo 19, todo ello con el objetivo común de reactivar la nación china. Chiang Kai- shek y los nacionalistas son retratados más como compañeros de armas, que estaban equivocados, que opresores tiránicos.


Este enfoque tiene una utilidad obvia justo cuando los líderes de China siguen cortejando el Gobierno de Ma Ying- jeou en Taiwán, el lanzamiento del primer encuentro cara a cara entre representantes de los dos gobiernos a cargo de las relaciones entre ambos lados del estrecho (CCTV 18 de febrero 2014). Del mismo modo, los reformistas de finales del periodo Qing son retratados como altos tecnócratas que buscan industrializar China, y no como restos de un régimen feudal que frenaba la modernización del país.


En línea con esta narración, la imagen pública de la historia del Partido se borra de la mayoría de sus raíces socialistas. El concepto de lucha de clases, casi ha desaparecido; los esfuerzos del partido para organizar una revolución de los campesinos en los años 30 del 900, son minimizadas. Obviamente, esto tiene sentido. Las cosas más temidas hoy por esta mezcla de poder político y riqueza económica, surgidas con la élite gobernante en las últimas décadas, es el levantamiento de los campesinos y el activismo de los trabajadores.


Otros museos, tales como el de la Primera Conferencia del Partido Comunista en Shanghai, se han armonizado con esta periodización histórica y fotos similares. En todo el aparato estatal se comienza a producir una gran nueva propaganda. Un ejemplo es el volumen de "500 años de socialismo": los jefes de las oficinas centrales de la organización y la propaganda lo hacen rotar entre los cuadros de nivel inferior, para un estudio conjunto con el documento del tercer Plenum y los discursos más recientes de Xi (Xinhua, 10 de febrero de 2014).

Este volumen también es adoptado como libro de texto en las clases de educación política en la universidad, es una versión actualizada de los "400 años de socialismo", publicado a principios de 1980. El autor de ambos es Youjun Yu, ex gobernador de Shanxi, y en ese momento, una estrella en ascenso en la burocracia china. Debido al escándalo en 2007 sobre los niños esclavos en fábricas de ladrillos de Shanxi, fue dimitido y colocado por dos años bajo auditoría. Así ha tenido tiempo para revisar y actualizar su trabajo previo. La nueva versión parece marcar el regreso de Yu a la política. Publicado en 2011, también se convirtió en un documental en 50 episodios transmitidos por la televisión estatal en 2013, por primera vez y luego retransmitidas a intervalos regulares hasta la actualidad.


Al igual que con exposiciones en museos como el vídeo - documental se sigue el proceso de reescribir la historia de los orígenes del Partido. En esta narración, en primer lugar, la de 1949 no fue una revolución socialista, Mao no era un dirigente socialista. Por el contrario, la revolución y los primeros años 50 se consideran como ejemplos del éxito de la nueva democracia de Mao. Lenin y la nueva economía política reciben el mismo tratamiento. Según esta historia, los capitalistas ya no son el objetivo de la revolución. Las reformas decididas por el partido en los años 50 fueron diseñadas para proteger a la industria nacional y el comercio, por ejemplo, insistiendo en que protegería el restaurante Quanjude [especializado en cocinar el pato de Pekín - ndr], conocido en todo el país, en contra de la esfuerzos del propietario que quería cerrarla.

Más que una filosofía política y práctica, para el documentario el socialismo es parte de una búsqueda utópica de un mundo mejor. Pone en relación el socialismo del siglo 20 con algunas de las políticas económicas desastrosas llevadas a cabo por la Unión Soviética y aplicadas de forma incorrecta en China entre finales de los años 1950 a 1970 (pero todo sólo se discute brevemente). En la versión del 1980 Yu criticó sólo el énfasis Soviético en la industria pesada y la colectivización de la agricultura. La versión del siglo 21 va más allá al condenar los conceptos fundamentales del socialismo como la lucha de clases, el igualitarismo, los incentivos no legales al mercado (Southern Weekend, 01 de julio 2011 ). El video- documental combina estas críticas con un ataque a las reformas del Partido único en la era soviética, el "discurso secreto" sobre Stalin de Kruschev y los esfuerzos de Gorbachov para proseguir la reforma política, y no sólo económico.


La nueva línea de la propaganda de Estado, por lo tanto, se acerca mucho a un divorcio de la China de hoy del contenido filosófico del socialismo marxista (que se considera opuesto al leninismo y el partido único de Mao ). Esto plantea la cuestión de si el Partido está tratando sus fuentes ideológicas de legitimidad.

...y entra en "la cultura china tradicional"

Xi indicó una respuesta con claridad. En noviembre 2013, con un plan bien curado, él ha hecho una visita a Qufu, el lugar del nacimiento de Confucio, inspeccionando el instituto de investigación sobre Confucio, exaltando a los clásicos y la influencia del pensamiento confuciano en la chinización del marxismo y gritando "Desde el día en que se fundó, el Partido comunista chino fue el alférez fiel y propositivo de los elementos excelentes de la cultura china tradicional..." (Ta Kung Pao, 12 febrero 2014)

Obviamente esto no es verdad. Desde su nacimiento sobre la huella del movimiento del 4 de mayo- una reacción a la cultura tradicional- hasta la época de la Revolución cultural, con sus esfuerzos para cancelar el pasado de China, el Partido comunista siempre tuvo una relación profundamente conflictual con la historia. Por decenios, este, trató de fundar su legitimación en la modernidad- del socialismo marxista o de las reformas económicas- y no en la tradición.

Sin embrago esta es la nueva ortodoxia del Partido. La declaración de Xi antes presentada fue quitada del comunicado sobre la cultura en el Plenum del Partido en 2011. Tal comunicado no sólo afirma que el Partido está radicado en la tradición, pero aporta fuertes instrucciones para expandir la promoción de la cultura tradicional china a todo campo- en los medios, en internet, en los programas de estudios y en los intercambios culturales con Hong Kong y Taiwan. El contenido del comunicado de 2011 está incorporado en modo explícito en las instrucciones centrales confiadas a los jefes provinciales para el mejoramiento de las gobernaciones (Xinhua, 17 de febrero 2012).

Esto se convirtió también en un componente clave de la campaña sobre el nuevo "núcleo de valores" (hexin jiazhiguan) que las autoridades del Partido han anunciado el pasado 23 de diciembre (Xinhua, 23 diciembre 2013). Y se convirtió también en el punto fuerte de las recientes sesiones de estudio colectivo del Politburó (CCTV 2014). Naturalmente, esta nueva dirección pesca en el renacer de interés hacia la cultura tradicional por parte de muchos ciudadanos, en la sensación que con rápidos cambios económicos y sociales la sociedad china haya perdido sus puntos de referencia.

El contenido de los medios del Estado ya cambió en acuerdo con la línea de propaganda lanzada en 2011. En 2010, un programa televisivo como "Si tú eres aquel (justo)" (Fei Chang Wu Rao), de búsqueda de socio amoroso, tuvo u  gran suceso, haciendo preocupar que en este modo se estaba dando una contribución al declino de los valores morales

Desde entonces, estos programas se han debilitado. Y han añadido nuevos programas de televisión que destacan la cultura tradicional, como el dictado de la competencia de los caracteres chinos. Partido en 2013, se exige a los participantes a escribir los caracteres con lápiz y papel después de escuchar la pronunciación. Se dice que él está exhortando a los jóvenes a un renovado interés por la escritura, después de haber sido educado para introducir caracteres con el uso del teclado electrónico en los programas de software. Y desde el comienzo de 2014, el circuito cerrado de televisión  de las noticias de la tarde se ha ampliado con la presentación y aplicación de los valores morales tradicionales en sus servicios de la tarde, con nuevas consignas como "Sólo con una buena familia, uno puede ser un buen ciudadano " (you hao jiafeng cai you hao gongmin)

Otro ejemplo es la educación. En el otoño de 2013, las autoridades de Pekín anunciaron que iban a disminuir la importancia del idioma Inglés en los exámenes de ingreso a la universidad, lo que aumenta el valor de los chinos (New York Times, 22 de octubre de 2013). Otras autoridades provinciales siguiendo su ejemplo, lo que sugiere que los estudiantes de secundaria reducen sus esfuerzos para estudiar Inglés.

Las implicaciones

El compromiso de China a su pasado revela una serie de preguntas. Algunos son prácticos. Muchas instituciones fundadas a finales del siglo 20 en el período de reformas, dieron importancia al aprendizaje de lo extranjero. ¿Qué les va a pasar con la nueva política?

El cambio de la ideología estatal puede ofrecer nuevos espacios para los reformadores chinos. Quién se basa en las tradiciones confucianas y budistas pueden terminar con nuevas áreas para hacer frente a los problemas sociales urgentes. Incluso la nueva línea del partido en el borde del socialismo abre nuevas posibilidades de la retórica. Por ejemplo, las quejas de los reformistas y socialdemócratas en Europa en el siglo 19 han desaparecido, a favor de una más neutral, dando la posibilidad de que en el futuro estos serán elegidos desde arriba como ejemplos de la reforma gradual y completa de éxito.

Sin embargo, es muy claro que las autoridades chinas actuales tienen la intención de utilizar este salto ideológico para apoyar el actual sistema político de Partido único. En su visita a Qufu, Xi ha rechazado el concepto de derechos humanos universales, afirmando que la distinción entre el bien y el mal tiene su origen fundamentalmente en la "cultura tradicional" de las diferentes naciones. Repitió un comentario dirigido al primer ministro griego: "Vuestra 'democracia' es la democracia de la antigua Grecia y Roma - esta es vuestra tradición. Nosotros tenemos la nuestra" (Ta Kung Pao, 12 de febrero de 2014).

Esta línea ideológica podría socavar los esfuerzos para promover la modernización en ámbitos como la reforma legal. Sobre la base de los intereses del Estado, típico de finales del siglo 20 para referirse a los modelos extranjeros, una generación de académicos y organizaciones no gubernamentales han promovido la reforma de las estructuras de gobierno en China, la organización de viajes de estudio y ayudar a establecer las discusiones entre jueces y representantes del exterior con sus homólogos chinos. Pero si el líder local del Partido, sigue las instrucciones de Xi para extraer los valores y la orientación ideológica de la historia y tradiciones de China - se necesitan con urgencia como las fuentes y los comentarios ideológicos - ¿no será la Academia China de Ciencias Sociales de la Fundación Ford, para proponer reformas del derecho administrativo para la China de hoy, en primer lugar se tendrá que consultar a los especialistas acerca de las estructuras de gobierno de la dinastía Tang? (Central Party School website, 25 de diciembre de 2013, el Diario del Pueblo, 20 de febrero de 2014).

En la medida en que las autoridades del Partido continúan moviéndose hacia el pasado, la cultura y el nacionalismo como base más explícita su gobierno, hay un riesgo de que esto alimente a fuego lento las tensiones étnicas con China. Algunos conceptos mencionados por Xi en Qufu, como los "descendientes del Emperador Amarillo" (yanhuang zisun ), tienen una historia muy discutida en China. Tampoco está claro cuáles son las implicaciones de esta nueva política para los grupos religiosos que no se ajustan con precisión en la definición de "cultura tradicional china" [como el Islam y el cristianismo - ndr]

En China, la historia no ha muerto. Ni siquiera es pasado. Sino más bien, se trata de volver.

 

 

 

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