05/09/2018, 17.45
CHINA-VATICANO
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Sacerdote chino: No llegó todavía el momento de la persecución y de la traición

de Fr Stanislaus

El responsable de una parroquia de Henan  denuncia la prohibición de exponer imágenes sagradas y los intentos de acomodamiento por parte de las autoridades del gobierno y de los fieles. Lo que no se pueda abandonar o traicionar no es  fe; lo que no se pueda negociar, no es fe, lo que no se pueda afirmar y defender en público, ¡no es fe!

 

Roma (AsiaNews)-”Todavía no llegó el momento de la persecución...Si llegase una persecución más severa, se podría comprender tu miedo y traicionar a Jesucristo, pero ahora, ¡No es todavía el momento!”: son las palabras que el p. Estanislao, anciano sacerdote de una parroquia en Henan, que se dirige a un fiel que para obedecer las indicaciones de las autoridades locales, trata de esconder las imágenes sagradas. Para el sacerdote, esconder las imágenes es un poco como “traicionar a Jesucristo”, tanto más que la Constitución china garantiza la libertad religiosa.
Como ya se sabe, en varias provincias de China (Henan, Xinjiang, Mongolia Interna, Zhejiang, Jiangxi, etc..) está en acto una campaña que en nombre de la “sinización” y para poner en práctica los nuevos reglamentos religiosos, cancela imágenes sagradas, destruye cruces, escritos religiosos, sustituyendo con la bandera china y con eslóganes del Partido.
El testimonio que sigue nos demuestra también cómo las autoridades estén dispuestas a “pagar a los fieles” para que obedezcan las nuevas reglas, miedosos de las consecuencias que podrían pagar por parte de sus superiores.

Al final el p. Estanislao explica que la fe va vivida sin “negociados” y sólo “permaneciendo firmes en la fe”.

Cuando luchaba por las propiedades de la Iglesia (secuestradas) [1], organicé diversas veces manifestaciones con los fieles, haciendo el sit-in al ingreso de la municipalidad. Sólo así logramos obtener la posibilidad de dialogar con los funcionarios. Lamentablemente el resultado no fue satisfactorio- y es obvio, dado el régimen actual.

En privado, un funcionario me dijo: “No fue malo hacer la manifestación, porque al menos algo se movió”. Luego, en confianza agrega: “Desde hace tiempo promueves (manifestaciones) y deberías saberlo: aunque si utilizas el poder de las masas, puedes atraer solamente la atención de algún funcionario, pero jamás podrás tocar al poder comunista. Por lo tanto, aprovecha del fruto de este momento, de otro modo no se sabe cuándo será posible resolver los problemas”.
Recientemente, en un debate sobre la política religiosa, un funcionario dijo de nuevo: “Sabe que este es un mundo comunista: es necesario seguir las intenciones de los líderes, por lo tanto no debes ser demasiado insistente, (no debes) estudiar en modo profundizado la política de la Constitución y sobre todo no debes ser testarudo”.

Digo: Tampoco yo quiero ser testarudo. ¿Cómo puedo ser un sacerdote si hago cosas contrarias a las palabras de la Biblia y de la doctrina católica?”

Responde el funcionario: “¿Entonces, hacemos todo a través de la Asociación patriótica?”.

Digo: “También ellos son fieles. ¿Tendrán este coraje?”.

El funcionario no respondió.

Hace algunos días, un fiel me dice: “Los funcionarios del pueblo insisten desde hace tiempo: queremos que quiten las imágenes sagradas. Nos dicen que están dispuestos también a pagarnos, porque si no lo hacemos, ellos estarían en dificultad”.
Dice el fiel: “¿No estamos en regla?” ¿Qué hicimos hecho de mal con las imágenes sagradas?”.

Los funcionarios dicen: “No hemos dicho que están en regla, tienen la libertad religiosa y el poder entrar a la iglesia para rezar, pero tenemos también nosotros la tarea y sobre todo el control por parte de nuestros superiores…”.

Quise profundizar este discurso con los funcionarios, pero nadie responde.

¡Este es su mundo! ¡Un mundo contrario a las leyes y a la justicia!

Es evidente que entre los líderes del Partido comunista, muchos saben discernir entre lo verdadero y lo falso, pero viven en este contexto social y se pueden solo adaptar; pocos tienen el coraje de ir contracorriente. En particular, cuando hay intereses personales, eligen traicionar las propias convicciones.

Pero, ¡somos diversos!

¡Somos diversos!

¡Diversos!

Somos hombres de fe. ¿Qué es la fe? ¡La fe es la joya que es necesario custodiar por toda la vida!  Lo que no se pueda abandonar o traicionar no es fe; lo que no se pueda negociar, no es fe, lo que no se pueda afirmar y defender en público, ¡no es fe!

No somos aceptados en el mundo; no somos amados por el mundo; a menudo somos boicoteados con gran oposición, esto es normal. Cuando somos perseguidos, la gente se alegra y aplaude, esto es normal: por lo tanto, no hay nada de qué maravillarse, es necesario perseverar.

Un fiel me dijo: “Yo no estoy contra la fe: pongo solamente imágenes en las habitaciones internas”.

Digo: !¡No se puede!”.

Estoy muy enojado.

¡No llegó todavía el momento de la persecución! Solamente a causa de algún pequeño contraste, ¿se esconde la fe? Si llegase una persecución más severa. Si llegase una persecución más severa, se podría comprender tu miedo y traicionar a Jesucristo, pero ahora, ¡No es todavía el momento!”
Quizás, será más difícil en el futuro, pero sólo permaneciendo firmes en la fe podremos ser salvados.

Afirma Jesús: “Por lo tanto quien me reconocerá delante de los hombres, también yo lo reconocerá delante de m i padre que está en los cielos.” (Mateo 10- 32)

Aunque lo reniegues superficialmente, es un renegación de la fe.

.Afirmo nuevamente: si reniegas la fe, no seremos más hermanos cristianos. Pero esto no importa, porque lo importante es tu relación con el Señor. Si quieres volver, me encontrarás, de otro modo, no nos veremos más”.

[1] Durante el período maoísta, muchas iglesias e instituciones cristianas fueron secuestradas “por el bien del pueblo”. Después, con la llegada de Deng Xiaoping, el gobierno chino emitió una ley que obligaba a la restitución de las parroquias a los legítimos propietarios, si ellas no están usadas por el público. Muchas parroquias y diócesis pidieron para que se les devolviesen sus propiedades, pero a menudo sin suceso: ¡muchos bienes habían sido perdidos y registrados como bienes personales de miembros del Partido y de la Asociación patriótica! Por este problema v. “Persecución económica: La Asociación Patriótica al asalto de las propiedades de la Iglesia”.
 

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