12/12/2018, 13.42
CHINA-VATICANO
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Sacerdote chino, de subterráneo a oficial: ‘Me lo han dicho el Papa y el Vaticano’

de Jiang Yan

El Pbro. Wang Zeyi, administrador dicoesano de Wu Da (Ningxia), ha concelebrado con Mons. Du Jiang, el obispo oficial de Bameng (Mongolia Interna). Muchos fieles quedaron escandalizados y salieron de la iglesia. El problema de la pertenencia a la Asociación Patriótica, cuyos principios son “inconciliables” con la doctrina católica. El Vaticano debe aclarar la situación. 

Roma (AsiaNews) – “Me lo ha dicho el Papa; me lo ha dicho el Vaticano”: de esta manera, el P. Wang Zeyi se justifica por haber pasado de la Iglesia no-oficial de Wu Da (Ningxia, Mongolia Interna) a aquella reconocida por el gobierno. Sin embargo, sus fieles lo acusan de ser un “débil” y un “traidor”. El reporte que publicamos a continuación fue escrito por un fiel y narra el enfrentamiento entre dos visiones: la del sacerdote, que quiere colaborar con el gobierno y adherir a la Asociación Patriótica (AP) y la de los fieles o de una parte de ellos, que por el contrario, prefieren mantenerse apartados de la llamada “Iglesia independiente” que la AP pretende construir bajo el dominio del Partido Comunista chino.  

La ocasión que ha generado el enfrentamiento fue una concelebración entre el P. Wang y Mons. Matías Du Jiang, el obispo oficial de Bameng (Mongolia Interna), quien también pasó de la Iglesia subterránea a la oficial en el 2010, tras vivir seis años como obispo clandestino en medio de muchas dificultades.

En sí misma, dicha concelebración no constituye un obstáculo dogmático, teológico ni disciplinario, ya que Mons. Du Jiang está reconocido por la Santa Sede. Pero los fieles ven cierta ambigüedad en el P. Wang. Ante todo, el sacerdote hace varios años que quería pasarse al ámbito oficial, aduciendo que algunos obispos subterráneos lo impulsaban a hacerlo. Pero los fieles luego constataron que eso no era cierto. Por tanto, esta vez, si bien él dice haber recibido la indicación de Papa Francisco y del Vaticano, los fieles no le creen.

También es cierto que el acuerdo sino-vaticano firmado en septiembre pasado no afronta la cuestión de la pertenencia a la Asociación Patriótica, que en este momento es condición necesaria para pasar a la oficialidad. La Carta de Benedicto XVI dirigida a los católicos de China afirmaba que los principios sobre los cuales se funda la AP son “inconciliables” con la doctrina católica. Pero el levantamiento de la excomunión a siete obispos oficiales (a uno de ellos, post-mortem) por voluntad del Papa Francisco, da a los fieles chinos la impresión de que pertenecer a la AP ha de ser algo bueno o de poca importancia. Por otra parte, según testimonios que hemos recibido de China, los siete obispos reconciliados no han cambiado su modo de ver ni actuar y continúan exaltando la idea de una Iglesia “independiente”. Muchos obispos subterráneos piden al Vaticano que aclare este punto. De todas maneras, un pasaje desde la clandestinidad a la oficialidad debiera darse entablando un diálogo intenso con sacerdotes y fieles, “para no dar motivo a situaciones de escándalo”, tal como aconseja la Carta de Benedicto XVI (punto nro. 7): algo que el P. Wang ha omitido hacer. Por otro lado, considerando la manera como se expresa el P. Wang, él –y tantos otros obispos y fieles de la Iglesia subterránea-  están sometido a presiones y controles en calidad de  “vigilados especiales” para forzarlos a adherirse a la AP. Y es frecuente que los funcionarios de gobierno digan que “el Papa está de acuerdo con nosotros”. (BC)

El domingo 2 de diciembre, Wang Zeyi –administrador diocesano de la Iglesia no-oficial de Wu Da (Ba Meng, Mongolia Interna) perteneciente a la diócesis de Ning Xia- concelebró con el obispo oficial Matías Du Jiang. Para los fieles de la Iglesia no-oficial, este acto es inaceptable. Al ver esto, muchas personas abandonaron de inmediato la celebración. Al día siguiente, las autoridades de gobierno izaron la bandera china delante de la iglesia. Es probable que todo ellos tenga como consecuencia grave, la división dentro de la Iglesia no-oficial.  .

Hace varios años que los miembros de la Iglesia no-oficial acusan al P. Wang Zeyi de planificar en secreto su apertura al gobierno. Él se defiende, diciendo que ha recibido instrucciones claras por parte del pontífice. Si realmente así fuese, ¿no sería más conveniente mostrar documentos que lo autorizan a concelebrar con la Iglesia oficial?

Desde el 2010, el P. Wang siempre se negó a plegarse a los requerimientos de las autoridades de gobierno, y recién ahora las acepta. En los últimos seis años tuvo que afrontar muchas dificultades y sufrimientos. Hoy, seis años después, a pocos días de la concelebración, la ira ha hecho gritar a los fieles, que lo acusan de ser un débil y un ruin traidor.

 

Así es como narra el caso el mismo padre Wang Zeyi:

"Quisiera decir algo con respecto a esta demora de 6 años para satisfacer los reclamos del gobierno. En primer lugar, en la respetable carta que el Papa Benedicto XVI dirigía a la Iglesia china en el año 2007, se afirma claramente: “En muchas ocasiones, deberán afrontar la cuestión de la concelebración. Con respecto a esto, quisiera recordarles las condiciones necesarias para ello: la misma fe católica y la comunión con el Papa y la Iglesia universal”. Por tanto, concelebrar con obispos en comunión con el Papa es legítimo.  

Aún cuando estas celebraciones sean organizadas por el gobierno, o por personas que no tienen ninguna relación con la Iglesia institucional, como acaba de decirse (ver punto Nro. 7, apartado 8), “el principio es que este reconocimiento y estas relaciones no violen la fe y la comunión eclesial. A tal propósito, los fieles que aman sinceramente a Cristo y a la Iglesia, no debieran albergar dudas a la hora de participar en concelebraciones eucarísticas u en otros sacramentos celebrados por sacerdotes u obispos que están en plena comunión con el sucesor de Pedro”.

El obispo Du Jiang, de la diócesis de Bameng, fue nombrado personalmente por el Papa Benedicto XVI, legítima y válidamente, y tiene, por tanto, todos los derechos propios de los obispos en plena comunión con el Papa. Mi concelebración con el obispo Du Jiang no viola el Código de Derecho Canónico ni la doctrina católica. Es, por tanto, legítima.  

En segundo lugar, la Santa Sede ha declarado explícitamente que la concelebración con el obispo Du Jiang es posible, y que la misma no reviste ningún problema. Tercero, el 22 de septiembre, el Vaticano ha firmado un acuerdo provisorio sobre el nombramiento de obispos. El objetivo a largo plazo, que constituye la mayor preocupación del actual pontífice, Francisco, es la unidad y el desarrollo de la Iglesia en China. Para esto, el Papa ha perdonado a ocho obispos chinos que han sufrido la pena de la excomunión, acogiéndolos nuevamente en los brazos de la Iglesia. Como el hijo pródigo en la parábola del padre misericordioso, ha aceptado el retorno del hijo menor a casa, a pesar de las laméntelas del hijo mayor contra su anciano padre.

Como sumo pastor de la Iglesia, el Papa tiene el poder de emanar leyes eclesiásticas, pero también tiene el poder de exonerar de las restricciones legales de la Iglesia. Este poder ha sido conferido por el mismo Jesucristo. En realidad, mi concelebración con el obispo Du Jiang fue posible y lícita desde un inicio. Sin embargo, a causa de razones históricas, o más bien, a causa de las convicciones y sentimientos de los fieles, luego de tantos sufrimientos personales que me ha tocado vivir en los últimos años, y tras haber obtenido el enésimo visto bueno de la Santa Sede, por el bien de la fe de ustedes y de la mía, dos meses después [de la firma] del acuerdo provisorio entre Santa Sede y gobierno, he decidido concelebrar, de manera legítima y con el permiso del Vaticano. Disculpen esta pregunta, amadísimos hermanos y hermanas que me acusan: ¿debo o no debo obedecer al Papa que me pide concelebrar con un obispo legítimo? ¿O  debiera escucharlos a ustedes, satisfaciendo sus sentimientos contrarios a esta concelebración y dividiendo aún más a la Iglesia?

En cuanto a concelebrar con obispos en plena comunión con el Papa, mi conciencia está en paz. Quizás ustedes no imaginan cuántas dificultades y cuánta presión debo afrontar en este momento. El mes pasado, el Comité Central para las religiones vino a Mongolia Interna, reafirmando el hecho de que soy el objetivo clave de la Iglesia católica en el noroeste del país. Hay una gran presión sobre la ciudad de Wu Hai y sobre los departamentos distritales. Del 3 al 5 de diciembre, los representantes del Comité para las Religiones de la Región autónoma vinieron a la ciudad de Wuhai: tanto yo como la Iglesia Católica de Wu Da realmente estamos realmente en el centro de la atención del gobierno. Por eso, ustedes no pueden imaginar ni remotamente las dificultades y el stress al que estamos sometidos. ¡He tratado de hacer lo mejor que pude! ¡Porque todo esto se da a nivel nacional! Con mayor razón, yo soy el “vigilado especial”. Por ende, pienso que todas estas cosas deben ser normales”. 

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