20/03/2019, 11.54
VATICANO
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Papa: El cristiano no cree en la suerte, sino en la salvación que viene de la voluntad de Dios

Cuando en el Padre Nuestro se dice “se haga tu voluntad” se pide que la “búsqueda” de Dios de salvarse tenga un buen final. “Dios no es ambiguo, no se esconde detrás de los enigmas, no tiene planificado el devenir del mundo en un modo indescifrable”. Una oración por las víctimas de las inundaciones en Mozambique, Zimbabue y Malawi.

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- “El cristiano no cree en la “suerte” ineludible, sino que existe la salvación y que “Dios puede y quiere transformar la realidad venciendo al mal con el bien”. Es cuando en el Padre Nuestro se dice “se haga tu voluntad” se pide que la “búsqueda” de Dios de salvarnos tenga un buen final. Lo explicó el Papa Francisco que continuando el ciclo de catequesis para la audiencia general sobre el “Padre Nuestro” centralizada su meditación sobre “Se haga tu voluntad”.

A las 20 mil personas presentes en la plaza de S. Pedro, el Papa dijo que la invocación “Se haga tu voluntad” va leída en unidad con las otras dos- “sea santificado tu nombre” y “venga tu Reino”. así que el conjunto forme un tríptico. “Antes del cuidado del mundo por parte del hombre, está el cuidado incansable que Dios usa en relación del hombre y del mundo. Todo el Evangelio refleja esta inversión de perspectiva. El pecador Zaqueo sube a un árbol porque quiere ver a Jesús, pero no sabe que, mucho antes, Dios se había puesto a buscarlo., cuando llega, le dice: “Zaqueo, desciende inmediatamente, porque hoy tengo que quedarme en tu casa”. Y al final declara. “El Hijo del hombre de hecho, vino a buscar y salvar lo que estaba perdido” (Lc 19,5.10). Esta es la voluntad de Dios, encarnada en Jesús: buscar y salvar lo que estaba perdido. Y nosotros, en la oración, pedimos que la búsqueda de Dios tenga un buen final, que su designio universal de salvación se cumpla”.

Dios busca a cada uno de nosotros, “Dios no es ambiguo, no se esconde detrás de enigmas, no planificó el futuro del mundo en un modo indescifrable. Si no comprendemos esto, arriesgamos no entender el sentido de la tercera expresión del “Padre Nuestro”. De hecho, la Biblia está llena de expresiones que nos narran la voluntad positiva de Dios en relación con el mundo”.

“Por lo tanto, rezando “se haga tu voluntad”, no estamos invitados a bajar servilmente la cabeza. Dios nos quiere libre. El ‘Padre Nuestro’, de hecho, es la oración de los hijos, no de esclavos, hijos que conocen el corazón de su padre y están seguros de su designio de amor. Guay a nosotros si, pronunciando estas palabras, levantamos las espaldas como signo de rendimiento delante de un destino que nos repugna y que no logramos cambiar. Por el contrario, es una oración llena de ardiente confianza que quiere para nosotros el bien, la vida, la salvación. Una oración valiente, también combativa, porque en el mundo hay tantas, demasiadas realidades que no están de acuerdo con el plan de Dios. Todos las conocemos. Parafraseando al profeta Isaías, podremos decir: ‘Aquí, Padre, está la guerra, la prevaricación, la explotación; pero sabemos que Tú quieres nuestro bien, por esto te suplicamos: ¡se haga tu voluntad! Señor, cambia los planes del mundo, transforma las espadas en arados y las lanzas en guadañas, que nadie se ejercite más en el arte de la guerra!’ (cfr 2,4). Dios quiere la paz”.

“El ‘Padre Nuestro’ es una oración que enciende en nosotros el mismo amor de Jesús por la voluntad del Padre, una llama que lleva a transformar el mundo con el amor. El cristiano no cree en una ‘suerte’ ineludible. no hay nada de aleatorio en la fe de los cristianos: en cambio existe la salvación que espera manifestarse en la vida de cada hombre y mujer y de cumplirse en la eternidad. Si rezamos es porque creemos que Dios puede y quiere transformar la realidad venciendo al mal con el bien. A esto, Dios tiene sentido obedecer y abandonarse también en la hora de la prueba más dura”

“Así fue para Jesús en el huerto del Getsemaní, cuando experimentó la angustia y rezó: “Padre, si quieres, ¡aleja de mí este cáliz! Sin embargo, no se haga nunca mi voluntad, sino la tuya” Lc 22,42). Jesús fue aplastado por el mal del mundo, pero se abandona confiado en el océano del amor de la voluntad del Padre. También los mártires, en su prueba, no buscaban la muerte sino la resurrección, buscaba el después de la muerte. Dios, por amor, puede llevarnos a caminar en senderos difíciles, en experimentar heridas y espinas dolorosas, pero no nos abandonará jamás. Estará junto a mí. Para un creyente ésta, más que una esperanza, es una certeza. la misma que encontramos en aquella parábola del Evangelio de Lucas dedicada a la necesidad de rezar siempre. Dice Jesús: “¿Dios no hará quizás justicia a sus elegidos, que gritan día y noche hacia Él? ¿Quizás los hará esperar mucho? Yo les digo que les hará justicia muy pronto” (18,7-8). Así es el Señor, así nos ama, nos quiere tanto”.

Al finalizar el encuentro, el Papa dirigió un pensamiento hacia cuántos fueron afectados por las grandes inundaciones que “han sembrado lutos y devastación en diversas regiones de Mozambique, de Zimbabue y Malawi, A aquellas queridas poblaciones expreso mi dolor y mi cercanía. Confío las muchas víctimas y sus familias a la misericordia de Dios e imploro confortación y apoyo para cuántos están afectados por esta calamidad”.

 

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