15/08/2019, 14.09
VATICANO
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Papa: María asunta es la Puerta del cielo. Los rosarios para Siria

En el Ángelus, el Papa Francisco explica las palabras de María en el Magnificat: magnificar y exultar. “Si queremos que nuestra vida sea feliz, en el primer puesto va hacia Dios, porque Él solo es grande”. La cercanía con los pueblos de Asia del sur afectados por los monzones. Los rosarios bendecidos por el Papa serán distribuidos a las familias sirias.

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- En el día en que la Iglesia celebra la asunción de María al cielo, el Papa Francisco subrayó que desde el cielo, ella “nos espera, como una madre espera que los hijos vuelvan a casa. De hecho el pueblo de Dios la invoca como “puerta del cielo”. Nosotros estamos en camino, peregrinos hacia la casa de allá arriba”. Inmediatamente después de la oración del Ángelus con los fieles reunidos en la plaza de S. Pedro, Francisco quiso bendecir 6 mil rosarios que serán distribuidos a las familias sirias.

En su reflexión antes de la oración mariana, se detuvo sobre dos verbos, magnificar y exultar, contenidos en el Evangelio de hoy((Lc.1,39-56). “Se exulta- dijo- cuando sucede una cosa tan bella que no basta alegrarse por dentro, en el alma, sino que desea expresar la felicidad con todo el cuerpo: entonces: se exulta. María exulta a causa de Dios”.

“Magnificar-explicó- significa exaltar una realidad para su grandeza, por su belleza...María exalta la grandeza del Señor, lo alaba diciendo que Él es realmente grande. En la vida es importante buscar cosas grandes, de otro modo uno se pierde detrás de tantas pequeñeces.

María nos demuestra que, si queremos que nuestra vida sea feliz, en el primer lugar se debe colocar a Dios, porque sólo Él es grande. Cuántas veces, en cambio, vivimos siguiendo cosas de poca cuenta: prejuicios, rencores, rivalidad, envidias, bienes materiales superfluos… ¡Cuántas mezquindades en la vida! María hoy invita a elevar la mirada a las “cosas grandes” que el Señor realizó en ella. Son las “grandes cosas” que festejamos hoy. María es asunta al cielo: pequeña y humilde, recibe por primera vez la gloria más alta”.

“La fiesta de la Asunción de María- concluyó- es un llamada de atención para todos, especialmente para cuantos están afligidos por dudas y tristezas y viven con la mirada dirigido hacia abajo. Miremos hacia arriba, el cielo está abierto; no nos da temor, no está más distante, porque en la puerta del cielo está la madre que nos espera. Es la Reina del cielo y es nuestra madre. Nos ama, nos sonríe y nos socorre con rapidez. Como toda madre desea lo mejor para sus hijos y nos dice: ‘Ustedes son preciosos a los ojos de Dios, no están hechos para pequeñas satisfacciones del mundo, sino para las alegrías del cielo’. Sí, porque Dios es alegría, no aburrimiento. Dejémonos tomar de la mano por la Virgen. Cada vez que tomamos en nuestras manos el Rosario y le rezamos damos un paso adelante hacia la gran meta de la vida. Dejémonos atraer por la belleza verdadera, no nos dejemos tragar por las pequeñeces de la vida, sino elijamos la grandeza del cielo. La Virgen Santa, Puerta del cielo, nos ayude a mirar cada día con confianza y alegría allá, donde está la verdadera casa”.

Inmediatamente después del Ángelus, el Papa expresó su cercanía con las poblaciones de diversos países de Asia meridional (India, Bangladés, China, Taiwán,...), afectadas por las lluvias monzónicas. “Ruego- dijo- por las víctimas y los evacuados, por todas las familias sin techo. El Señor les dé la fuerza a ellos y a cuantos los socorren”.

Después de haber saludado a los peregrinos llegados a Czestochowa (Polonia), Francisco anunció querer bendecir “un gran número de Rosarios destinados a los hermanos de Siria”, pidiendo a los presentes que “acompañen con la oración el gesto que estoy por realizar”

“Por iniciativa de la Asociación ‘Ayuda a la Iglesia que sufre’-explicó- fueron realizados cerca de 6.000 coronas del Rosario. Hoy, en esta gran Fiesta de María, yo las bendigo y luego serán distribuidas a la comunidades católicas en Siria como signo de mi cercanía, especialmente para las familias que han perdido a alguien a causa de la guerra. ¡La oración hecha con fe es potente! Continuemos rezando el Rosario por la paz en Oriente Medio y en el mundo entero”.

Después de la oración del Ave María, el pontífice bendijo los rosarios que, dijo, fueron hechos por las hermanas carmelitas de Belén.

 

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