17/09/2019, 16.41
INDIA
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Mons. Machado: Defiendo al Papa Francisco en el diálogo entre las religiones

de Felix Machado*

El arzobispo de Vasai apoya el “Documento sobre la Fraternidad Humana” firmado en Abu Dabi. Afirmar la importancia del diálogo entre las religiones “no significa renunciar a la propia identidad”. El Papa Francisco “no está cambiando ninguna doctrina católica”. “El encuentro con la religión de otros es una realidad innegable, y es importante insistir en la escucha de la experiencia del otro”. 

 

Vasai (AsiaNews) – “Apoyo a Papa Francisco en un 100%”: son las declaraciones de Mons. Felix Machado, arzobispo de Vasai, al dialogar con AsiaNews, comentando las polémicas surgidas a raíz del “Documento sobre la Fraternidad Humana”, firmado en Abu Dabi por el pontífice y el Gran imán de Al-Azhar. Puntualmente, la frase incriminada es la que sostiene que “el pluralismo religioso es una voluntad divina”. Esta frase, dice el arzobispo, encaja perfectamente con el “contexto católico de diálogo”. Mons. Machado resalta que Papa Francisco “sostiene que el diálogo no significa renunciar a la propia identidad”, ni aceptar compromisos sobre la “fe cristiana y la moral”. A continuación, brindamos la reflexión del prelado (traducción de AsiaNews). 


Estoy 100% de parte de Papa Francisco, y apoyo con todo el corazón esta declaración de paz sobre la “Fraternidad Humana” firmada por el pontífice y por Ahmed Al-Tayyeb, el Gran imán de [Al-Azhar] en febrero de este año. 

El punto es que no podemos lisa y llanamente extrapolar las declaraciones, quitando su contexto, y juzgar así el documento entero. Éste fue suscrito por dos partícipes de dos religiones con diferencias fundamentales. No hay ningún intento de amalgamar las dos religiones. El objetivo es estar juntos, trascendiendo las diferencias y comprometerse en la acción para superar los elementos violentos, que llevan dentro de sí el terror y son destructivos para la sociedad en general y para el mundo. 

Esto es urgente. Entramos en un diálogo, saltando desde la plataforma de lanzamiento de nuestros respectivos credos. Sin embargo, debemos encontrarnos, hablar, escuchar, ser resueltos y juntos, comprometernos (cada uno, arraigado en su credo) a adoptar acciones para cambiar la situación. Este es un desafío, y cada día, el Papa nos guía para afrontar este desafío. Él sigue siendo lo que es: el supremo pontífice de la Santa Iglesia Romana.

En primer lugar, este documento revolucionario fue firmado por Papa Francisco y por el Gran imán de la mezquita de Al-Azhar, y fue un documento sobre la “fraternidad humana” y sobre el mejoramiento de las relaciones entre cristianos y musulmanes. La Iglesia recibe de Nostra Aetate el mandato de abocarse a un diálogo con los musulmanes, durante el Concilio Vaticano II [que ahonda en el tema del sentido religioso y las relaciones entre la Iglesia católica y las religiones no-cristianas, ndr]. Allí se declara que el pluralismo y las diversidades de religión son una sabia voluntad de Dios, que debe ser comprendida en el contexto católico del diálogo. 

En el vuelo de regreso a Roma, el Santo Padre dijo: “Quiero reafirmarlo de forma clara: desde el punto de vista católico, el documento no se desvía ni un milímetro del Vaticano II”. 

El documento es un proceso de diálogo, tal como la Iglesia nos ha enseñado a dialogar. En su discurso al PCID [Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, ndr], el Papa Francisco dijo que “diálogo no significa renunciar a la propia identidad”, ni aceptar compromisos sobre la “fe cristiana y moral”. 

Como presidente de la Comisión Interreligiosa de los Obispos Asiáticos, yo apoyo a Francisco de manera incondicional, reafirmando asimismo nuestro fuerte compromiso en favor del diálogo interreligioso. 

Alentar a todos los católicos a embarcarse en el diálogo nos lleva a identificar cuatro formas de diálogo: diálogo de vida, diálogo de actos/acción/colaboración, diálogo de debate/reflexión/aclaración sobre las enseñanzas fundamentales del otro y diálogo de experiencia religiosa de las partes involucradas en el diálogo. 

Cabe decir que en el documento sobre la “Fraternidad Humana” que Papa Francisco ha firmado están presentes estas cuatro formas, todas.

La declaración que perturba a algunos debe ser leída dentro de este contexto. El Papa es uno de los dos firmantes; es otro es un líder musulmán. Los dos, implicados en el diálogo, continúan procurando este diálogo y muchos puntos del documento deben ser aclarados, a medida que el proceso sigue adelante. 

Nostra Aetate”, el documento conciliar sobre las relaciones entre la Iglesia y las demás religiones, afirma: “La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres.” [n. 2].

Al proclamar la “estima” de la Iglesia hacia los musulmanes, el Concilio resalta que ellos “adoran al único Dios” y se esfuerzan por someterse a su voluntad. “Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente” [n. 3].

Estoy realmente feliz de que Papa Francisco se comprometa tan valientemente en el proceso de diálogo y quiera lograr el objetivo de todo nuestro diálogo: el respeto y la construcción de la paz en la sociedad y en el mundo. El Papa no está cambiando ninguna doctrina católica. Él debe respetar a su compañero de diálogo y también permitirle afirmar su credo. A medida que procedemos en esto, nuestra fe cristiana se volverá más firme. Sin embargo, respetando la dinámica del diálogo, debemos permitir que nuestro interlocutor afirme aquello en lo que cree. Esto es como construir una confianza recíproca. Este es el ejemplo de lo que el Papa quiere obtener: “Es importante recordar que sin la libertad de expresión, el mundo está en peligro; es imperativo oponerse a cualquier odio y forma de violencia que destruya la vida humana, que viole la dignidad de la personas o mine de forma radical el bien fundamental de la convivencia pacífica entre las personas y pueblos, a través de las diferencias de nacionalidad, religión y cultura. Los responsables de las tradiciones religiosas son llamados a promover, siempre, una cultura de paz y de esperanza, capaz de superar el miedo de construir puente entre pueblos. El diálogo interreligioso sigue siendo la única vía para seguir adelante y disolver los prejuicios” (Papa Francisco a los musulmanes, con ocasión del trágico incidente de Charlie Hebdo en París). 

Es cierto que la declaración mencionada, que perturba a alguno, no es la doctrina de la Iglesia católica. Y ciertamente, el Papa es consciente de ello. La declaración está firmada por los interlocutores de dos religiones, que también deben dialogar, por ejemplo, hablando y escuchando, el uno al otro. Los musulmanes citan el Corán y sostienen que Alá, de haberlo querido así, hubiera creado una sola religión; sin embargo...

Creo que jamás debemos dejar de comprometernos con las enseñanzas fundamentales de nuestra religión. Sin embargo, las dinámicas del diálogo deben ser procuradas. 

El Concilio Vaticano II declaró en su momento que: “No podemos invocar a Dios como Padre de todos los hombres, si rechazamos comportarnos como hermanos de algunos hombres, que han sido creados a imagen de Dios” (Nostra Aetate n. 5).

En nuestra situación en la India, donde los cristianos son una minúscula minoría y vivimos en una sociedad multireligiosa y pluralista, surgen cuestiones parecidas cuando entramos en diálogo con nuestros interlocutores hindúes. La dimensión religiosa de la vida humana se cruza con temas políticos, económicos y ambientales. Esto nos invita a poner mayor atención en las diferencias religiosas, a valorar sus repercusiones positivas y su potencial, así como los desafíos y las posibles amenazas que se presentan a muchas personas. 

En encuentro con la religión ajena es una realidad innegable, y es importante insistir en la escucha de la experiencia del otro. Sobre todo, el “diálogo de la experiencia”, que ahora es percibido no solo como algo que atañe específicamente a la experiencia espiritual, sino también a los aspectos humanos de la experiencia, en particular, la experiencia de los marginados y de las personas indefensas.  

Este documento sobre la fraternidad humana no es una doctrina, y en el diálogo de los expertos, los especialistas tratan de profundizar en la comprensión de los respectivos patrimonios religiosos y de apreciar la espiritualidad, el uno del otro. De todas maneras, la sola cita de la doctrina no resuelve los problemas. Debemos compartirlos con nuestros interlocutores y explicar aquello en lo que creemos. Pero todo esto debe hacerse en la dinámica del diálogo, en el cual son importantes el respeto del otro y la paz en la sociedad.  

La paz se arraiga y se difunde cuando personas de religiones diferentes se comprometen en primera persona, por su cuenta, a trabajar juntos, de ser posible, por los ancianos, los inmigrantes, los carenciados, los pobres, los sin techo y otros. 

El Papa lo está haciendo de una manera valiente, ya que está preocupado por las situaciones de violencia que rigen en el mundo. La Iglesia ha tomado una decisión irreversible, en favor del diálogo. El Papa está poniendo en práctica esta decisión. 

.

*Arzobispo de Vasai

(Colaboró en esta nota: Nirmala Carvalho)

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