29/09/2020, 14.19
VIETNAM
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Miles de jóvenes en la misa por la Jornada del migrante y el refugiado

de Paul N. Hung

Monseñor Joseph Nguyễn Năng: “Quiero alentarlos a recordar siempre los objetivos, las metas y los deseos que tenían cuando vinieron a la ciudad. Sobre todo es importante que se unan a las asociaciones católicas y parroquias de la ciudad donde viven; allí tendrán la oportunidad de apoyarse unos a otros, de ayudarse y de conservar la fe".

 

Ciudad de Hồ Chí Minh (AsiaNews) - En abril de 2019, la población de la ciudad de Hồ Chí Minh era de unos 9 millones de habitantes, incluyendo varios millones de inmigrantes. Entre ellos hay cerca de 600 mil católicos. Llegaron a Hồ Chí Minh desde el centro y norte de Vietnam.

El 27 de septiembre, el Comité Pastoral para las Migraciones de la Arquidiócesis de Saigón organizó la celebración de la 106º Jornada Mundial de las Migraciones en la parroquia de San Pablo en el distrito de Bình Tân.

En Vietnam, la gente todavía tiene que luchar contra la epidemia de Covid-19 según las disposiciones y orientaciones del Ministerio de Salud. Por esa razón, la Jornada se llevó a cabo durante 8 horas (de 13:00 a 21:00) en la parroquia de San Pablo. El Mensaje del Papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados, en idioma vietnamita, tuvo una amplia difusión en las 27 diócesis y todas las parroquias de Vietnam.

En su Mensaje, Francisco invitó a todas las iglesias católicas del mundo a reconocer la imagen de Jesús en estos migrantes. El Santo Padre también recordó la tragedia de todos aquellos que sufren la incertidumbre, el abandono, la marginación y el rechazo debido a la pandemia del Covid-19.

El 5 de mayo pasado, la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción y el Desarrollo Humano Global publicó una nueva guía sobre la Pastoral para la Migración Doméstica, que permita responder al desafío de prestar asistencia a los migrantes internos. En respuesta, el Comité Pastoral para las Migraciones de la Arquidiócesis de Saigón celebró la 106º Jornada Mundial del Migrante en la parroquia de San Pablo con cerca de 3 mil personas, entre grupos de niños, ancianos, estudiantes, trabajadores, religiosos y los 30 seminaristas del Seminario Mayor San José de Sài Gòn.

Un representante del Seminario Mayor San José de Saigón expresó los sentimientos y aspiraciones de los seminaristas inmigrantes que viven en parroquias y algunas casas de caridad, que son catequistas y participan en cursos de catecismo, coros y asociaciones parroquiales católicas. “Entre nosotros también hay seminaristas migrantes de otras diócesis, que vienen aquí a estudiar para el futuro ministerio del sacerdocio. Estamos en comunión con los hermanos y hermanas migrantes en la oración cotidiana. También hemos escuchado el mensaje del Papa Francisco con motivo de la 106ª Jornada Mundial del migrante y el refugiado”.“Hemos compartido entre nosotros nuestra vida de fe en estos meses de pandemia de Covid-19. Ahora queremos expresarles al arzobispo de Saigon Joseph Nguyễn Năng y a los sacerdotes nuestros sentimientos”.

La mayoría de los jóvenes vive en familias pobres o deben afrontar circunstancias muy difíciles. Dijeron que habían venido para buscar trabajo, para estudiar en escuelas secundarias y universidades, o porque querían ser sacerdotes. Otros jóvenes dijeron que llegaron a esta ciudad para ganarse la vida, para ellos y para sus familias.

En realidad estos jóvenes migrantes han enfrentado muchas dificultades y presiones en sus vidas. Durante el tiempo en que compartieron experiencias entre ellos, en algunos grupos dijeron que "nuestra vida de fe está en peligro".

Algunos jóvenes migrantes dijeron a Asianews que “no hemos podido visitar a nuestras familias durante la época de la pandemia. Extrañamos mucho a nuestras familias ”.

Hay grupos de jóvenes inmigrantes que todavía no se han integrado a la cultura de la ciudad. “Pensamos que es muy difícil integrarse a la vida de la ciudad - explicaron - porque hay demasiada gente y vehículos en la calle. Eso provoca contaminación del aire y afecta nuestra salud. Pero en esta vida, todavía debemos continuar este arduo viaje ".

Especialmente durante la pandemia muchos jóvenes migrantes tuvieron que hacer todo tipo de trabajos manuales para ganar dinero y vivir al día. Por eso también hay algunos jóvenes católicos que ya no están interesados ​​en su "vida religiosa". Su fe se ha visto afectada en estos días de separación familiar.

Sin embargo, también hubo muchos jóvenes migrantes que expresaron que durante la pandemia tuvieron muchas oportunidades para rezar en familia entre ellos, y que “en este momento podemos realizar actividades benéficas y sociales para ayudar a los niños pobres e inmigrantes".

Después de escuchar las opiniones de miles de jóvenes migrantes en la iglesia de San Pablo, el arzobispo de Saigón, Joseph Nguyễn Năng, les dijo: “Ustedes han hablado de su preocupación. Han venido a la ciudad para buscar trabajo, para estudiar, para mejorar y tener dinero. Todas estas son razones buenas y justificadas”. “Por eso - agregó - quiero alentarlos a recordar siempre los objetivos, las metas y los deseos que tenían cuando vinieron a la ciudad. Sobre todo es importante que se unan a las asociaciones católicas y parroquias de la ciudad donde viven; allí tendrán la oportunidad de apoyarse unos a otros, de ayudarse y de conservar la fe".

 

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