26/08/2020, 14.07
INDIA
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Madre Teresa ‘patrona del siglo XX ’. Los 110 años de su nacimiento

de P. Dominic Gomes

Por el aniversario, fue celebrada una misa en la capilla de la Casa madre de las Misioneras de la Caridad en Kolkata, junto a la tumba de la Madre. La homilía del p. Dominic Gomes, vicario general de la arquidiócesis. “Madre Teresa evidenció el profundo significado del servicio-un acto de amor hacia los hambrientos, los extranjeros, los desnudos, los enfermos, los prisioneros /Cfr Mateo 25, 34-36) está hecho a Jesús mismo”.

 

Kolkata (AsiaNews) – Esta mañana la comunidad de las Misioneras de la Caridad- religiosas, novicias y la Madre Prema, la superiora general- han celebrado los 110 años del nacimiento de su fundadora, Madre Teresa de Calcuta. Una misa fue celebrada en la capilla de de la Casa madre, donde está la tumba de Madre Teresa. La misa fue presidida por el p. Domicic Gomes, vicario general de la arquidiócesis.

A continuación él dijo en su homilía:

 

Una mujer, una misión. Esto es lo que sirve para cambiar el mundo. Y Madre Teresa atrajo al mundo entero, tanto que se podría definirla como la Patrona del siglo XX.

“Aquello que han hecho al último de mis hermanos, a mí lo habéis hecho”. Estas palabras, que la Madre a menudo repitió, en el cual encontramos la marca de su servicio por los pobres, era la base de su convicción llena de fe, que tocando los cuerpos despedazados de los pobres, ella tocaba el cuerpo de Cristo. Era a Jesús mismo bajo el rostro angustiado de los más pobres de los pobres, que su servicio estaba dirigido. Madre Teresa evidenció el profundo significado del servicio -un acto de amor hacia los hambrientos, los extranjeros, los desnudos, los enfermos, los prisioneros /Cfr Mateo 25, 34-36) está hecho a Jesús mismo”.

Reconociéndolo, ella lo sirvió con completa devoción, expresando la delicadeza de su amor esponsal. En el don completo completo de sí a Dios y al prójimo, Madre Teresa encontró la suprema plenitud y vivió las nobles cualidades de su femineidad. Ella quería ser un signo “del amor de Dios, de la presencia de Dios y de la compasión de Dios”, recordándonos así el valor y la dignidad de cada hijo de Dios “creado para amar y ser amado”.

De tal modo, Madre Teresa llevó “almas a Dios y Dios a las almas”, saciando la sed de Cristo, especialmente para aquellos que están más en la necesidad, aquellos cuyo sufrimiento y el dolor oscurecen la visión de Dios.

“Quien quiera ser el más grande entre ustedes será vuestro servidor” (Mc 10,43). Ella eligió no solamente ser la última, sino ser la sierva de los últimos. Como una verdadera madre de los pobres. ella agachó sobre quien sufría de cualquier forma de pobreza. Su grandeza estaba en su capacidad de donar sin precio, dar hasta que “haga mal”. Su vida fue un Evangelio vivido con radicalidad y una gran proclamación de éste.

“Tengo sed”(Jn 19,28), el grito de Jesús en la Cruz, que expresa la profunda nostalgia de Dios por el hombre, penetró en el alma de Madre Teresa y encontró un terreno fértil en su corazón.

Su compromiso fue una contemplación en acción. Hoy las Misioneras de la Caridad están difundidas en todo el mundo, en más de 700 comunidades (comprendidos los hermanos). Cada vez que inauguraba una nueva comunidad decía: He abierto otro tabernáculo para Jesús. Y esto hace manifiesto la orientación y el fin de su misión.

Madre Teresa usó cada oportunidad de la vida para magnificar al Señor y defender a los pobres. Recibiendo el Premio nobel en 1979 en Oslo, dijo: “Cristo se hace el mismo pobre, hambriento, desnudo, sin techo y dice: Lo haz hecho a mí. Él está hambriento de nuestro amor y éste es el hambre que yo y ustedes debemos descubrir. Jesús es Dios y por esto su amor, su sed es infinita. Nuestra finalidad es extinguir esta sed infinita del Dios hecho hombre.  

Alegría, confianza amorosa, total abandona al Señor, simplicidad, deseo de anuncio eran las cualidades de la personalidad de Madre Teresa.

La fuerza de su misión derivaba de la fuerte fe nutrida y renovaba cada día en la Eucaristía. Decía a menudo: La Santa misa es la comida espiritual que me sostiene, sin ella no podría afrontar ni siquiera un día o una hora de mi vida. Y a los sacerdotes decía: Mis queridos sacerdotes, celebren la Santa Misa como si fuese vuestra primera misa y la última.

Madre Teresa podría ser definida como una profecía moderna. Ella creció (por todos lados) donde está plantada. Ella es una profecía porque en cada suspiro trató de hacer “cualquier cosa de bello para Dios”. Es una profecía porque buscó hacer una oblación, un ofrecimiento de amor de cada cosa, también del más pequeño pensamiento o del más minúsculo gesto.

De tal modo, ella cumplió la regla de oro (escrita) en los libros de Amós e Isaías. aprendan a hacer el bien, busquen la justicia, levanten al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan la causa de la viuda (Cfr Is 1,17).

Madre Teresa fue una mensajera de paz. En su carta de 1990, a los líderes egoístas y orgullosos (George W. Bush y Saddam Hussein), durante la Guerra del Golfo, ella dijo: “Les ruego, elijan el camino de la paz...En poco tiempo podrán ser vencedores y vencidos en esta guerra que todos nosotros tememos. Pero esto no podrá jamás justificar los sufrimientos, los dolores, la pérdida de vidas que vuestras armas causarán”. Le pidió a ellos elegir el sendero de la paz y no el sanguinario de la guerra.

Una vez, la Madre dijo: “Para que un sacrificio sea real, debe costar, debe doler, debe hacer mal, debe vaciarnos”... Y también dijo: “Dense ustedes mismos a Dios en modo total. Darse en modo total. Darse en modo total a Dios es el modo de recibir a Dios mismo. Yo por Dios, Dios por mí. Yo vivo por Dios y me doy yo misma y de este modo empujo a Dios a vivir por mí. Por lo tanto, para poseer a Dios, debemos permitir a Él poseer nuestra alma. Sí, mis queridos hermanos y hermanas. Jesús os usará para hacer grandes cosas, a condición que ustedes crean más en Su amor que en nuestra debilidad”. 

La vida entera y la personalidad de Madre Teresa pueden ser resumidos en estas palabras. “Yo no reivindico nada de la obra. Es su obra. Yo soy como un pequeño lápiz en Su mano”

“Queridos hermanos y hermanas, dejemos que algunas de estas cualidades suyas, virtud y valores sean absorbidas por nosotros en nuestra vida cotidiana y esto será el justo tributo a Madre Teresa. Vivamos esto en nuestra vida cada día.

(Ha collaborato Nirmala Carvalho)

 

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