23/02/2019, 11.00
CHINA
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Inestabilidad y disenso: los miedos de Xi Jinping, rodeado de ‘cisnes negros’ y ‘rinocerontes grises’

de Willy Wo-Lap Lam

El régimen está obsesionado por la posibilidad de una rebelión. A medida que la economía empeora, las personas de todas las clases sociales pueden transformarse en opositores. Los abogados pro derechos humanos, las iglesias subterráneas, los disidentes, los columnistas de Internet y los pobres: estas son las “cinco categorías negras nuevas”. 

Hong Kong (AsiaNews) – En un clima político internacional que China percibe teñido de hostilidad, lo que amenaza al régimen comunista es fundamentalmente el ámbito doméstico, los asuntos internos. El presidente chino y la alta dirigencia del Partido están asustados por los “riesgos políticos e ideológicos que derivan de la insatisfacción que rige en relación al ‘núcleo del liderazgo’. Es por ello que cierran filas y exigen la lealtad absoluta de los cuadros. Es la tesis que sostiene el Prof. Willy Wo-Lap Lam, docente de la Chinese University de Hong Kong y autor de varios ensayos sobre China. Ofrecemos a continuación su análisis más reciente, que publicamos por gentileza de la  Jamestown Foundation. (Traducción al español de AsiaNews).

 

Introducción

Durante las festividades por el Año Nuevo Lunar, los círculos políticos de Beijing se han visto alborotados por esta pregunta: “¿Quiénes son o qué son los ‘cisnes negros’ y los ‘rinocerontes grises’?”. La pregunta surgió tras un extenso discurso pronunciado el mes pasado por el Presidente y Secretario General del Partido Comunista Chino (PCC) Xi Jinping,  en la sede de la Escuela Central del Partido (ECP). En dicha ocasión, el líder de 65 años lanzó el máximo alerta, exhortando a los funcionarios del Partido a “estar en guardia contra los cisnes negros y mantenerse atentos a los rinocerontes grises” (jingti hei tian’e, fangfan hui xiniu / 警惕黑天鹅, 防范灰犀牛) (People’s Daily, 22 de enero).

Resaltando que la seguridad y la estabilidad de China como nación están siendo amenazadas desde múltiples frentes, tanto internos como externos, advirtió: “Debemos mantener el máximo alerta en relación a incidentes [léase impredecibles] de cisnes negros y dar pasos para prevenirnos de los ‘rinocerontes grises’ [léase riesgos conocidos, pero que son ignorados]”. Xi incluso añadió que “[Nos enfrentamos] a un devenir de acontecimientos de orden internacional impredecibles y a un entorno externo sensible y complejo…Tenemos por delante la tarea de mantener la estabilidad, mientras proseguimos con nuestra reforma y nuestro desarrollo”. Las intrucciones dadas por el líder supremo apuntan a una ardua y ambiciosa tarea: “Tenemos que luchar bien en una guerra preventiva, de modo de anticiparnos a los riesgos que hemos de afrontar, y al mismo tiempo, combatir eficazmente la guerra de las iniciativas estratégicas [a fin de] convertir el peligro en seguridad y transformar las amenazas en oportunidades” (CCTV.com, 23 de enero; People’s Daily, 22 de enero).

 

Desafíos internacionales “impredecibles” para la RPC

¿A qué amenazas se refería Xi? En vista del énfasis puesto en una situación de carácter “impredecible” y “compleja”, muchos pensaron que Xi se estaba refiriendo a la disputa comercial en curso con la administración del presidente de los EEUU, Donald Trump. Al encontrarse cara a cara con los negociadores de Trump en materia de comercio, el equipo chino se vio obligado a hacer una concesión tras otra. En este sentido, incluso antes de encarar la posibilidad de un acuerdo el 1º de marzo, los representantes de Xi ya han ofrecido adquirir bienes americanos por un valor de un billón de dólares y levantar los aranceles sobre las importaciones de automóviles americanos. Durante su reciente viaje a Washington, el vice premier Liu He dio señales de que Beijing estaría dispuesta a comprar un volumen adicional de 5 millones de toneladas de soja en el futuro próximo. En una reunión mantenida con Trump en la Casa Blanca el 1º de febrero, el asesor clave de Xi llegó a cometer un error evidente al decir que China compraría 5 millones de toneladas de soja “por día” (Ming Pao [Hong Kong], 2 de febrero; Radio Free Asia, 1º de febrero).

La plana de líderes china también ha quedado consternada por una serie de acontecimientos alarmantes desplegados en el escenario global. La administración de Trump ha sido capaz de  sincronizar las políticas concernientes a China de sus aliados en Europa, Asia y Australasia; esto es evidente si se tiene en cuenta el número de países que han seguido el consejo de Washington de no utilizar equipamiento de Huawei, o que han reducido drásticamente los acuerdos para desarrollar negocios con dicha compañía, siguiendo los pasos de Washington ante las acusaciones de espionaje a gran escala (CNN, 12 de febrero; The Associated Press, 11 de febrero).

Más países se han unido a los Estados Unidos; es el caso de Australia y Nueva Zelandia, alegando que el aparato de seguridad de Estado de la RPC ha reforzado sus actividades de espionaje dentro de sus fronteras. Entre los países que recientemente han planteado acusaciones de espionaje chino se incluyen Noruega, Alemania, Lituania y Polonia. Las últimas dos naciones solían ser consideradas particularmente cercanas a la RPC, debido a beneficios comerciales y a inversiones concedidas por el gigante de Asia (Reuters, 7 de Febrero; The Baltic Times, 5 Febrero). Sin embargo, en el último tiempo, el gobierno de Lituania ha identificado a la inteligencia de la RPC como una amenaza, y Polonia ha tomado medidas para distanciarse de la RPC y alinearse más estrechamente con Washington (Eurasia Daily Monitor, 19 febrero; China Brief, 15 febrero).

Además, los Estados Unidos y sus países aliados como el Reino Unido y Australia también han hecho una demostración de fuerza de su “libertad de navegación” a través del desplazamiento de busques y aviones de guerra en zonas cercanas a las bases militares  que el Ejército de Liberación Popular (ELP) ha establecido en islas del Mar de la China meridional, cuya soberanía está siendo disputada por los países vecinos miembros de la ASEAN (VOA, 9 de enero; Oriental Daily (Hong Kong), 3 de octubre, 2018).

Todo ello contribuye a que la leadership del PCC albergue el sentimiento de estar frente a un entorno internacional que le es hostil. Sin embargo, aún cuando estos acontecimientos repercuten negativamente en la seguridad y en los intereses en pos del desarrollo de China, difícilmente puedan ser considerados como incidentes de “cisnes negros” o “rinocerontes grises”. Más bien se parecen a elefantes en una habitación, que han arrancado la atención de los expertos en seguridad de Beijing por varios años o incluso más.  La política dirigida a contener la expansión de China –presuntamente encabezada por Washington y secundada por los aliados americanos- ha sido un tema consistente de la política exterior de Washington, por lo menos,  desde la época de la administración de George W. Bush.  Es más, los reclamos dirigidos a desafiar la soberanía de Beijing sobre el Mar de la China meridional fueron frecuentes en los últimos años.

 

Los “Cisnes negros” y los “Rinocerontes grises” en el Frente doméstico

El verdadero significado detrás de la advertencia de Xi acerca de los “cisnes negros” y los “rinocerontes grises”  se encuentra en el ámbito de los asuntos domésticos de China. Desde el 2012, la dirigencia del PCC ha dedicado enormes recursos a prevenir la disrupción de la estabilidad política proveniente de las llamadas “cinco categoría negras nuevas” (xin heiwulei, 新黑物类): abogados que defienden los derechos humanos, iglesias subterráneas, disidentes, los principales comentaristas presentes en Internet, los miembros de sectores sociales desventajados (Apple Daily [Hong Kong], 5 agosto, 2012; Deutche Welle Chinese, 2 de agosto, 2012).  Sin embargo, Xi y sus principales asistentes están cada vez más enfocados en los riesgos a nivel ideológico y político –particularmente, en la desestabilización derivada del descontento en relación al “líder central” y su creciente abrazo al Maoísmo (China Brief, 4 de diciembre, 2018). Xi, que el año pasado enmendó la Constitución para habilitar su gobierno vitalicio, está asustado por las amenazas que se ciernen sobre su autoridad. Tal como ha señalado el comentarista político Li Datong, la seguridad del régimen es una obsesión para Xi: “Ellos [Xi y sus amigotes] ven los riesgos de una rebelión… a medida que empeora la economía, la gente de todos los sectores de la sociedad puede transformarse en opositores [del gobierno] (Guardian, 22 de enero).

La prueba de que los peligros que preocupan a Xi provienen de dentro de China puede hallarse en el discurso de Xi del 21 de enero pasado, en el cual dijo que el PCC afrontaba “siete riesgos mayores, incluyendo entre ellos [factores vinculados a] la política, la ideología, la economía, la tecnología, la sociedad, el ambiente externo y la construcción del partido” (Gov.cn, 21 de enero). La paranoia de Xi en relación al impacto subversivo de los intelectuales disidentes, los activistas de las ONG, y los miembros de las iglesias domésticas también se manifestó por el hecho de que cuatro días después de su discurso en la ECP mantuvo con el Politburó una “sesión de estudio” sobre las premisas aparecidas en el People’s Daily. Xi, quien dirige la Comisión Central de Asuntos del Ciberespacio, dijo que el Partido debía reforzar el control sobre Internet, que quizás se haya convertido en el arma más poderosa en mano de los opositores al régimen. Exhortó a los cuadros del Partido con injerencia en el área de medios e ideología a asegurarse de que “todas las personas se unan estrechamente a los ideales, creencias, valores, conceptos y principios morales  [correctos]” (China News Service, 26 enero, Xinhua, 25 enero). Al explicar el discurso de Xi pronunciado en la ECP, Xia Kedao, un columnista célebre del People’s Daily Overseas Edition, destacó que “la lucha ideológica que se libra actualmente tiene lugar en Internet, cuyos principales usuarios son las personas jóvenes”. Xia incluso fue más lejos al aseverar que “Varias fuerzas dentro y fuera de China están usando la red para alimentar a los simpatizantes de su sistema de valores, e incluso a opositores y subversivos de la actual administración de gobierno” (V.China.com.cn, 27 de enero).

Irónicamente, el fenómeno de los elementos alegados como problemáticos, como las “nuevas categorías negras” que socavan la estabilidad política, pertenecen a la categoría de los “rinocerontes grises” –sobre todo porque el aparato estatal policíaco de Xi, habilitado con la IA (inteligencia artificial), multidimensional y vigente las 24 horas del día, ha sido notablemente exitoso en lo que concierne a mantener la rebelión a raya (China Brief, 21 de julio, 2017). Es por eso que la plana de líderes del PCC mantuvo un número impresionante de reuniones en el mes de enero, orientadas a advertir a los cuadros que no bajasen el nivel de guardia –especialmente a aquellos cuya área de incumbencia son los departamentos de seguridad interna, ideología y propaganda. Por ejemplo, el 16 de enero, Xi convocó a un encuentro nacional centrado en el tema del reforzamiento del zhengfa, es decir del aparato de gobierno (“político y legal”). Los funcionarios que se desempeñan en las fuerzas de la policía a nivel local, el Ministerio de Seguridad Pública, el Ministerio de Seguridad de Estado, la Corte Suprema del Pueblo y la Procuraduría Popular Suprema fueron alertados a fin de que “sean valientes al asumir sus responsabilidades, aplicados y entusiastas en la reforma y en la innovación [de modo] de cumplir bien su tarea de salvaguardar la seguridad política de la nación, y proteger la estabilidad de la [situación] social en general”. (People’s Daily, 16 de enero; Xinhua, 15 de enero).

El principal miedo de Xi parece ser la mutación cualitativa en el tipo de resistencia popular al régimen autoritario que él lidera – un cambio que podría preparar la senda para un incidente de los “cisnes negros”. Las preocupaciones del presidente fueron reveladas en un encuentro con funcionarios policiales de alto rango a nivel nacional y regional convocado el 24 de enero por el miembro del Politburó Zhao Kezhi, quien se desempeña simultáneamente como Ministro de Seguridad Pública y Responsable de la Comisión Legal y Política Central. Si bien su conferencia con los líderes de la policía supuestamente debía seguir las instrucciones dadas por Xi en la conferencia de los zhengfa celebrada nueve días antes, Zhao reveló el nivel de profunda ansiedad palpable en la alta dirigencia acerca de la posibilidad del estallido de una “revolución de color” (yanse geming, 颜色革命).  Este término se refiere a la serie de “revoluciones” pro-democráticas que tuvieron lugar a mediados de la década del 2000 en los Estados de la ex URSS (incluidas Georgia, Ucrania y Kirguistán), así como a la Primavera Árabe de principios de la década del 2010La interpretación habitual del PCC es que estos acontecimientos catastróficos ocurrieron debido al choque de las fuerzas disidentes simpatizantes de Occidente en estos países donde regía una “infiltración ideológica” estadounidense, brindando para ello asistencia material (Qstheory.cn, 17 de enero, 2016;  Xinhua, 10 octubre, 2015).

Si bien a lo largo de las últimas décadas en los medios oficiales de la RPC  ha habido reiteradas referencias al espectro de una revolución de color, esta es la primera vez, desde que Xi llegó al poder en 2012, que la posible defunción del régimen del PCC a través de un yanse geming se plantea al máximo nivel. En respuesta al pedido de Xi de que los funcionarios de la policía incrementen su cautela incluso contra acontecimientos poco probables, Zhao resaltó en la conferencia que “la sabiduría y el poder absolutos de la policía deben estar enfocados en prevenir y hacer frente a las ‘revoluciones de color’. Incluso llegó a añadir que “Debemos combatir bien en la batalla por la gestión de la seguridad pública”… “Tenemos que luchar resuelta y correctamente la batalla de la fangkong [“la prevención y el control”] [de las insurrecciones] sociales” (MPS.gov.cn, 15 de enero).

 

Buscando fortalecer la lealtad al “Núcleo” del PCC

Tal como ha ocurrido con otros gritos de batalla emitidos por Xi, el aspirante a presidente vitalicio no ha ofrecido soluciones claras a los problemas políticos y económicos que afronta la nación. Tal como fue señalado por el veterano historiador Zhang Lifan, “las curvas [estadísticas] vinculadas a los sentimientos políticos, económicos y sociales han alcanzado un punto crítico”. De todos modos, no es casual que la advertencia de Xi a los cuadros del PCC, exigiendo sostener la estabilidad, venga aparejada con la exigencia de la más absoluta lealtad hacia el mismísimo Xi: Zhang fue más lejos e incluso destacó que “Por un lado, la sensación de crisis del Partido Comunista se ha incrementado por la fuerza de las circunstancias… Por otro lado, Xi Jinping se ha aprovechado de la crisis para seguir impulsando su propio poder” ” (Radio Free Asia, 23 enero).

En el encuentro que tuvo lugar en la EPC, Xi exhortó a todos los cuadros del Partido a reforzar su “cuádruple conciencia” (si ge yishi, 四个意识): la conciencia política, conciencia acerca del panorama de la hegemonía del partido, conciencia en el seguimiento de las instrucciones del “núcleo” del liderazgo del partido, y consciencia de tener el mismo parecer que este núcleo. Incluso más, Xi dio instrucciones precisas al decir que los miembros del partido deben “permanecer en un máximo nivel de unidad con las zhongyang [ej. autoridades centrales] del partido en sus pensamientos, en sus medidas políticas y en su accionar” (People’s Daily, 22 de enero). Siendo que Xi ha declarado ser él mismo el “núcleo”, el “corazón” del partido, profesar fidelidad al núcleo y a las zhongyang significa, en los hechos, declarar lealtad eterna al mismísimo Xi.

Dado que el poder indiscutido de Xi aún no era evidente para todos, en un encuentro celebrado el 25 de enero, el Politburó aprobó tres normas acerca de la “construcción del partido”, cuyos temas –nuevamente- se vinculan a reforzar la autoridad para la toma de decisiones de las  zhongyang. Por ejemplo, las “Normas acerca de la Solicitud de Permiso y Llenado de Reportes sobre Temas Fundamentales del PCC” significan, lisa y llanamente, que ninguna medida política puede ser concebida o implementada si no es con el visto bueno de Xi (Xinhua, 25 de enero). Tal como ha dejado en claro el jefe de la policía Zhao Kezhi durante el encuentro de los funcionarios que lideran la lucha contra el delito, “debemos reforzar incesantemente nuestras lealtad al núcleo… y permanecer a un alto nivel de unidad con las zhongyang del partido, con el camarada Xi Jinping como su núcleo central”. (MPS.gov.cn, 15 de enero).

Mientras el mundo observa con ansiedad el desenvolvimiento de las crisis que están sacudiendo a China, se plantean más interrogantes acerca de si con un mero reforzamiento de la lealtad hacia la plana de líderes supremos realmente habrán de resolverse los problemas del país. Mientras estos problemas persistan, Xi y otros líderes de los más altos escalones del PCC seguirán vigilando con nerviosismo el potencial surgimiento de esas misteriosas y atemorizantes  bestias conocidas como “cisnes negros” y “rinocerontes grises”. 

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