18/09/2014, 00.00
CHINA-VATICANO
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Iglesia china: confianza y cautela sobre la invitación a Xi Jinping al Vaticano

de Bernardo Cervellera
Los sitos católicos en China resaltan la noticia difundida por un sito argentino. La carta autógrafa del pontífice entregada en mano a estrechos colaboradores de Xi. Sacerdote del norte de China. Es un primer paso que muestra gran estima por el presidente chino. El segunco paso: hablar de los problemas de la Iglesia católica en China. De Hong Kong se espera un respuesta de Xi antes de evaluar las cosas. China y Vaticano en sintonía multipolar y sobre las problemáticas de Medio oriente. El partido de ping-pong por la paz en el mundo y por la libertad religiosa y la democracia en China.

Roma (AsiaNews)- La noticia que el Papa Francisco envió al presidente chino Xi Jinping para un encuentro en el Vaticano para hablar sobre "la paz en el mundo" en una comunidad internacional "multipolar" está presente ya en muchísimos sitos chinos católicos. Entre los fieles de la Iglesia oficial y la n o oficial hay mucha confianza por esta invitación. Un sacerdote del norte de China escribe a AsiaNews. "Es un cosa buena para el bien de todo el mundo. El Papa,  que es un personaje importante en la escena mundial, invita a nuestro presidente, reconociendo que él también es un personaje importante y también cercano para construir la paz en el mundo. El Papa Francisco tiene confianza en el presidente chino y sobre la influencia que China puede tener sobre la paz en el mundo".

La confianza está frenada por la cautela. Antes que nada, es necesario esperar la respuesta de Xi Jinping y "no sabemos si ésta será rápida o se necesitará mucho tiempo". En segundo lugar, el encuentro entre el pontífice y Xi Jinping sobre la paz, no tratará sobre las situaciones difíciles de la Iglesia en China: la falta de libertad religiosa, los obispos arrestados o puestos en aislamiento, la campaña de destrucción de las iglesias en Zheijiang y en otros lugares. Pero esto es comprensible: "Por ahora-afirma el sacerdote-es importante mostrar confianza en la relación con Xi Jinping. Los problemas de la Iglesia son un segundo paso, que vendrá después".

¿Qué sucedió?

Con la excepción de los medios estatales de China popular, en los medios mundiales corrió la noticia, en estos días, publicada el 16 de septiembre pasado desde el sito argentino Infobae, según el cual el Papa Francisco habría hecho llegar un carta personal suya al presidente Xi Jinping. La misiva habría sido consignada a estrechos colaboradores de Xi, por parte de Ricardo Romano, exponente del peronismo, representante de la Academia china de ciencias junto al Mercosur.  

La iniciativa papal sería el resultado de un encuentro tenido en la casa de S. Marta el 3 de septiembre pasado entre el pontífice y dos emisarios argentinos, el cardenal Parolin, secretario de Estado, mons. Dominique Mamberti, encargado de las relaciones con los Estados. (V. foto).

Según declaraciones de Ricardo Romano a "Infobae", en el intercambio de opiniones en S. Marta se subrayó la necesidad de establecer vínculos con Beijing "para contribuir así a la toma de decisiones en modo multipolar para garantizar un superior grado de "governance" al servicio de una sociedad planetaria más fraterna y con mayor ecuidad social"

China busca de hace tiempo una salida al dominio económico y comercial de EEUU: propone siempre más contactos que hay que pagar en yuan, superando al dólar Usa; valoriza las relaciones entre los Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) por una influencia también en los países en vías de desarrollo; hacia los dossiers Irán, Irak, Siria, Israel-Palestina siempre tuvo y tomó posiciones saliéndose de las cuales tenía EEUU (e israelíes). En relación con estas temáticas la posición de China y vaticano son muy similares. Una invitación vaticana para construir en modo efectivo un mundo "multipolar" encuentra por esto el corazón abierto de Beijing.

 

Los problemas internos de China

Pero es difícil decir si la invitación personal del Papa Francisco encontrará acogida en Beijing. Una gran parte del Partido ve al Vaticano con las gafas de mao, como un "perro vagabundo al servicio del capitalismo", aunque si el estilo del Papa Francisco-tan crítico contra la sociedad del bienestar, de las finanza mundial, como representante del mundo latinoamericano- está abriendo una grieta en el muro de la ideología. A su vuelta de su viaje de Corea del Sur, después de sus avances hacia China, el Global Time, periódico cercano a la publicación del Cotidiano del Pueblo, se manifestó extrañamente en elogios hacia el Papa del "tercer mundo", que "estima a China y le muestra respeto".

El punto es que sea la franja "estalinista", o la "liberal", ven con temor (y quizás terror) posibles aperturas a la libertad religiosa de los católicos, porque éstos abrirían una brecha muy peligrosa para la reivindicación a la libertad de otros grupos religiosos (cristianos protestantes, musulmanes, budistas tibetanos,....) y de grupos democráticos. El temor (y quizás el terror) de los cuadros del Partido es que las aperturas a la libertad lleven al final del Partido mismo.

El mismo Xi Jinping dijo que no hay que dejar espacio a los críticos del Partido y de su monopolio en el poder para no arriesgar el derrumbe como en la Unión soviética.

Que haya una relación entre libertad religiosa, relaciones China-Vaticano y democracia, está demostrado no sólo por la doctrina social de la Iglesia-que en los seminarios chinos se la enseña casi de escondido- sino de cuánto sucede en Hong Kong. Aquí la Iglesia católica se puso del lado de todos aquellos que piden el sufragio universal, la elección directa del jefe del ejecutivo, superando un esquema de marca colonial que es de la época del imperio británico. En las semanas pasadas, una personalidad eclesiástica de Hong Kong fue visitada por oficiales chinos y le han hecho entender que un demasiado apoyo a la democracia arriesga de alejar más las posibles y soñadas relaciones entre Beijing y la Santa Sede.

A propósito de esto, un observador de China en Hong Kong, comentando la invitación del papa a Xi Jinping, dijo con mucho realismo: "Veamos si Xi Jinping responde. Si responde, es un buen inicio. Pero por ahora no hay por qué estar alegres, ni tampoco estar tristes. De todos modos, es un bien hablar de la paz en el mundo, aunque no enfrenten los problemas de la paz interna en China".

El ping-pong

La invitación de Francisco a Xi Jinping recuerda mucho el partido de ping-pong entre EEUU y China en 1971, que abrió el camino para un encuentro entre Richard Nixon y Mao Zedong al siguiente año y trajo posteriormente las relaciones diplomáticas entre Usa y China.

La propuesta del Papa Francisco es entusiasmadora: una gran movida humana y diplomática, que demuestra pasión hacia China y deseo que esta se apure en tomar su responsabilidad internacional de gran país tal cual es. Muchos piensan ya en un  mundo multipolar y una reducción del dominio Usa en los negocios mundiales, viendo la serie de errores por éstos recogidos en Medio Oriente y en Europa con el caso Ucrania. Y ya son demasiado aquellos que creen firmemente que China (quizás junto a India) tengan un gran destino en la sociedad mundial.

Ciertamente, no se puede olvidar que China, mientras alaba la multipolaridad, está creando un nuevo sistema colonial en África y en América latina, imponiendo su mercado y quemando las industrias locales; mientras exalta la paz y el diálogo en Siria e Irak, sofoca en patria a quien, como el académico Ilham Tohti - quisiera el diálogo entre musulmanes uiguros y chinos; mientras afirma que desea mejorar las relaciones con la Santa Sede, sofoca la democracia en Hong Kong, destruye las iglesias en Zheinjiang, pone bajo control a los obispos oficiales, hace desaparecer a los obispos clandestinos, encierra a los sacerdotes en los campos de trabajo forzado. Esto demuestra que China, los partidos de ping-pong las jeuga en distintas mesas. Quizás el Papa Francisco debería buscar en no reducirse a jugar sólo en la mesa de la relación con Xi Jinping, sino en distintas mesas ayudando a la Iglesia china, denunciando las persecuciones, pidiendo libertad para los obispos encarcelados, ordenando nuevos obispos en aquellas diócesis que están vacantes de hace años, sin esperar el semáforo verde del Partido.

Todo esto tiene que ver con la paz en el mundo, porque una China más armónica y más respetuosa de los derechos de su población estará más en paz. Por otro lado, Carlos Marx decía que "los filósofos hasta ahora han pensado al mundo; ahora llegó el momento de cambiarlo".

Parafraseando podríamos decir: los filósofos (y los presidentes) han pensado en la paz; ahora es tiempo de construirla en los hechos.

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