23/03/2020, 13.24
ISLAM-FRANCIA
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El islam en Francia, en la crisis del coronavirus: no un ‘castigo’, sino una ocasión de solidaridad

de Hocine Drouiche (*)

Cierran la Gran Mezquita de París e invitan a cerrar todas las mezquitas. La resistencia de los Hermanos Musulmanes. La epidemia, que antes era considerada un “castigo” contra los incrédulos, ahora es vista como una “prueba” para purificar a los musulmanes. Crece la solidaridad, más allá de las divisiones de raza, religión y nación. Una oración por toda la humanidad. La contribución del Presidente del Consejo de los imanes de Francia.

París (AsiaNews) – Los musulmanes franceses viven la crisis del coronavirus con miedo, porque temen perder a los miembros de sus familias. Las mezquitas y los lugares de culto han cerrado sus puertas. La Gran Mezquita de París y su nuevo rector, Chems Eddine Hafiz, no esperaron mucho para dar el ejemplo a las 4.000 mezquitas y lugares de culto existentes en Francia. El rector de la Gran Mezquita tomó la iniciativa y juntó coraje para pedir a todos los musulmanes de Francia que cumplan con sus oraciones en casa, para evitar la propagación del virus. Basó su comunicado en los versículos coránicos y en los hadiz del profeta, que piden a los musulmanes ser prudentes y solidarios, y estar junto a sus conciudadanos para combatir este virus que amenaza la vida de todos.

El versículo 195 de la Sura dice; “No os arrojéis a la destrucción con vuestras propias manos”


Las críticas a los Hermanos Musulmanes

Algunos imanes próximos a los Hermanos Musulmanes han criticado la decisión, afirmando que el virus no se ha propagado tanto, al punto de tener que cancelar la oración y clausurar las mezquitas. Sin embargo, la evolución de los hechos ha dado la razón al rector de la Gran Mezquita de París, que ha preferido escuchar al presidente Emmanuel Macron desde el inicio de la crisis. 

[Al principio], la mayor parte de los imanes consideraron este virus como una prueba divina para toda la humanidad, e inclusive para los musulmanes, y un llamado a retornar al recto camino. 

En el islam, para cumplir con las cinco oraciones cotidianas, las abluciones son obligatorias; la limpieza debe regir tantos en los individuos como en las mezquitas. El lavado, el cambio de las alfombras de la oración, dejar abiertas las puertas de las mezquitas – para no tocar las manijas – exigen que los fieles traigan una alfombra personal desde casa para poder orar. Todos estos consejos fueron dado por los imanes y por los responsables de las mezquitas, para minimizar el riesgo de contraer el contagioso virus.  


“Castigo” contra los incrédulos

A pesar de ello, varias mezquitas precisaban de una mayor higiene y respeto de las reglas, en parte porque algunos fieles pensaban que el virus no era otra cosa que un mentira inventada por los capitalistas para vaciar sus bienes.

Y no estuvo ausente la voz de los extremistas. Cuando el virus comenzó a azotar a China, ello no cesaron de explicar a los musulmanes que el coronavirus era un castigo contra los incrédulos, que transgreden las… Pero cuando el Estado saudita – a través del príncipe heredero Mohammed bin Salman – decidió cerrar de urgencia La Meca a los peregrinos musulmanes, esos mismos extremistas consideraron que el virus era una prueba para purificar a los musulmanes y llamarlos a la fe. 


La solidaridad

Una vez más, varios imanes conocidos por sus discursos humanos han aprovechado esta ocasión para promover la humanidad y la solidaridad entre los Estados y los pueblos, para derrotar a este virus tan peligroso. 

Algunos hombres de negocio musulmanes, como Mohamed Izzet Khettab, franco-sirio, liberaron varios millones de euros para ayudar a las víctimas de esta inédita epidemia, Muchos restaurantes de Marsella, París y Lion distribuyen gratuitamente la comida a las personas que pasan necesidades. 

El embajador de Arabia Saudita, el Sr. Saad Nefaie, multiplicó sus actividades para responder a los interrogantes de los musulmanes franceses que se habían inscrito en la Umrah (la pequeña peregrinación) y en el Hajj (la peregrinación mayor). Desde el primer día de la crisis, el gobierno saudí pidió a su embajada en París que pusiera en marcha un comunicado de crisis para no poner en peligro la vida de los peregrinos. El príncipe heredero sigue cotidiana y personalmente la gestión de este asunto desde la capital saudita. Cabe mencionar que la comunidad musulmana en Francia es la primera en realizar envíos anuales de peregrinos a La Meca. 

Hemos consagrado una oración cotidiana especial contra el coronavirus, por el bien de toda la familia humana, sin establecer ninguna diferencia racial o religiosa, rogando y pensando en cada una de las víctimas y en cada familia golpeada por esta grave pandemia. 

Rechazamos totalmente el discurso de algunos – que demuestran tener enfermedades psíquicas – ¡que pretenden que los muertos musulmanes son mártires que irán al paraíso, mientras que las demás víctimas irán al infierno!

 

Musulmanes, ciudadanos de Europa

Estos pasos que hemos dado no han sido de agrado para los extremistas. Sin embargo, la peligrosidad que reviste el virus y la clausura de las mezquitas los ha privado de una tribuna delante de la cual poder criticar y amenazar a aquellos que promueven un islam humano y tolerante, sobre todo en este momento tan difícil que atraviesa la humanidad entera. 

Como todos sus conciudadanos, los musulmanes en Francia respetan las condiciones que marca el gobierno, esperando que desaparezca lo antes posible este enemigo invisible que nos hace tanto daño y nos pone a todos de cara a la enfermedad y a la muerte. 

En varios países árabes, los ciudadanos locales se niegan a acoger a los musulmanes europeos que regresan a sus países de origen: ellos representan un grave peligro sanitario. Al mismo tiempo, todos los países europeos los tratan como ciudadanos de pleno derecho. 

Una vez más, la crisis del coronavirus prueba a los musulmanes europeos que su lugar natural ya no son sus países de origen, que los ven fundamentalmente como un peligro. Un imán muy conocido en Francia emitió una fetua (un juicio religioso) que prohíbe a los musulmanes europeos huir de Europa a causa del coronavirus, y marca que deben seguir siendo solidarios con sus conciudadanos europeos, para vivir o morir juntos. ¡Tenía toda la razón!

En Francia, el coronavirus está barriendo con las diferencias raciales, nacionalistas y religiosas. Los extremistas pueden agarrárselas con el coronavirus, si así lo desean. 

En medio de esta crisis, ellos no tienen ningún espacio, ya que estamos viviendo un momento de solidaridad excepcional, que mata cualquier virus, y en particular el virus del odio religioso y racial, que debemos combatir sin piedad. 

(*) Presidente del Consejo de los Imanes de Francia.

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