11/03/2020, 13.21
VATICANO
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Papa: roguemos por los enfermos y por los presos

En la misa celebrada esta mañana, Francisco también habló de los cristianos perseguidos. “Pensemos en tantos cristianos, en cómo son cruelmente perseguidos, En estos días, los periódicos han hablado de Asia Bibi: nueve años en la cárcel, sufriendo. Es el ensañamiento del diablo”. 

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – Los enfermos de coronavirus y los reclusos estuvieron presentes en las oraciones de Papa Francisco, en la misa celebrada esta mañana en la Casa Santa Marta, que aún sigue ‘sin huéspedes’. En la homilía habló de los cristianos perseguidos, mencionando también a Asia Bibi. ‘Continuemos rezando por los enfermos de esta epidemia– dijo -. “Y hoy quisiera rezar muy especialmente por todos los reclusos, por nuestros hermanos y hermanas que están encerrados en la cárcel. Ellos sufren, y debemos estar cerca suyo con la oración, para que el Señor los ayude, los consuele en este momento difícil”.  

En la homilía, Francisco comentó las lecturas del día de hoy, que hablan de la Pasión. Y subrayó que el diablo trata de alejarnos de la Cruz, ofreciendo el espíritu mundano, el poder y la vanidad.  “La primera Lectura, un pasaje del Profeta Jeremías, es realmente una profecía sobre la Pasión del Señor. ¿Qué dicen los enemigos? Vengan. Pongámoslo en apuros cuando habla. No reparemos en sus palabras’. Pongamos obstáculos. No dice: “‘Vamos a ganarle y a dejarlo fuera’: no. Sino hacerle difícil a vida, atormentarlo. Es el sufrimiento del profeta, pero allí también es la profecía sobre Jesús”. 

“Jesús mismo dice, en el Evangelio, cuando habla de sí: ‘Subamos a Jerusalén, porque el Hijo del Hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte, lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, para flagelarlo, crucificarlo’. No es solo una sentencia de muerte: es más que eso. Hay humillación, hay un ensañamiento. Y cuando hay ensañamiento en la persecución de un cristiano, de una persona, está el demonio. El demonio tiende dos estilos: la seducción, con las promesas del mundo, como quiso hacer con Jesús en el desierto, seducirlo, y con la seducción, hacerle cambiar el plan de la redención, y si esto no funciona, el ensañamiento. El demonio no tiene medias tintas. Su soberbia es tan grande, que trata de destruir con las promesas del mundo, como quiso hacer con Jesús en el desierto; seducirlo, y con la seducción, hacerle cambiar el plan de la redención, y si esto no funciona, el ensañamiento. Su soberbia es tan grande, que trata de destruir. Y destruye gozando de la devastación, con el ensañamiento”.

“Pensemos -prosiguió - en las persecuciones de muchos santos – de tanto santos, de tantos cristianos, a quienes no (solo) mataron sino que también los hicieron sentir y procurar todas las vías para humillarlos, hasta el final. No se debe confundir una simple persecución social, política o religiosa con el ensañamiento del diablo, El diablo se ensaña, para destruir.  Pensemos en el Apocalipsis: quiere devorar al hijo de la mujer que está por nacer”. 

“Los dos ladrones que fueron crucificados junto con Jesús, fueron condenados, crucificados y los dejaron morir en paz. Nadie los insultaba: no interesaban. El insulto era solo para Jesús, contra Jesús. Jesús dice a los apóstoles que será condenado a muerte, que se burlarán de él, que será flagelado, crucificado… Se mofan de él. Y el camino para salir del ensañamiento del diablo, de esta destrucción, es el espíritu mundano, lo que la mamá pide para los hijos, los hijos de Zebedeo. Jesús habla de humillación, que es su destino, y allí le exigen apariencia, poder. La vanidad, el espíritu mundano es justamente el camino que el diablo ofrece para alejarse de la Cruz de Cristo. La auto-realización, hacer carrera, el éxito mundano: son todos caminos que no son cristianos, son todos caminos para cubrir la Cruz de Jesús”. 

“Que el Señor -fue la oración final de Francisco - nos de la gracia de saber discernir cuándo hay un espíritu que quiere destruirnos con el ensañamiento; y cuándo el mismo espíritu quiere consolarnos con las apariencias del mundo, con la vanidad. Y hasta hoy, así es el diablo en la Iglesia. Pensemos en tantos cristianos que son perseguidos cruelmente. En estos días los períódicos hablaron de Asia Bibi: nueve años en la cárcel, sufriendo. Es el ensañamiento del diablo. Que el Señor nos de la gracia de discernir el camino del Señor,  que es la Cruz, del camino del mundo, que es vanidad, apariencia, maquillaje”.

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