Hsiao: Es un fracaso la política de Beijing hacia Taipéi

En la isla, la oposición al principio “un país, dos sistemas” es transversal. Incluso resulta difícil retomar el diálogo basado en el “consenso de 1992”. Para Xi Jinping, la fórmula de una sola China es la única válida. Taiwán corre el riesgo de convertirse en un peón, en el conflicto entre Beijing y Washington.

 


Taipéi (AsiaNews) – “La política de Beijing hacia Taipéi es un fracaso”, son las declaraciones de Russell Hsiao, en diálogo con AsiaNews. Según el director ejecutivo del Global Taiwan Institute, en la isla hay un consenso transversal respecto a mantener un estado de semi-independencia. En efecto, el 66% de los habitantes se siente taiwanés, y no chino. Para el analista, los EEUU restarán su apoyo a Taiwán, especialmente con un cambio de gobierno. A continuación, la entrevista a Hsiao.

Cualquier intento que haga China de reiniciar el diálogo con Taipéi, asentado en el principio “un país, dos sistemas”, está condenado al fracaso. En diálogo con AsiaNews, son las declaraciones de Russell Hsiao, director ejecutivo del Global Taiwan Institute.

“En la isla, la oposición al enfoque de Beijing respecto a las relaciones sino-taiwanesas recibe un consenso transversal”, dice Hsiao, al comentar el discurso con que Tsai Ing-wen inauguró su segundo mandato. La presidente taiwanesa dijo estar dispuesta al diálogo con China, rechazando al mismo tiempo la fórmula “un país, dos sistemas”, que los líderes chinos invocan para llevar adelante la unificación entre la madre patria y la isla.

Tsai, que jamás reconoció el principio de una sola China, es vista como una filo-independentista por el gobierno de Beijing. El Partido Comunista Chino (PCC) considera Taiwán como una provincia rebelde, que debe ser reconquistada por la fuerza, de ser necesario. 

Para Hsiao, la retórica y las acciones del PCC tornan sumamente improbable que las dos partes puedan llegar a un entendimiento basado en el llamado “consenso de 1992”: un acuerdo tácito entre los nacionalistas del Kuomintang y el régimen chino, en el cual ambos concuerdan en el hecho de que Taiwán y China conforman una sola nación, pero cada cual es libre de decidir lo que se entiende por “China”.

En un duro discurso pronunciado en enero del 2019, el presidente chino Xi Jinping desmintió en la práctica dicho entendimiento, cuando afirmó que lo que prevalece entre las dos márgenes del Estrecho de Taiwán es el “principio de una sola China” – que, para Beijing, es la China continental –  y la fórmula “un país, dos sistemas”. 

Según Hsiao, es significativo que ayer Tsai haya omitido cualquier alusión al consenso de 1992, contrariamente a lo que hizo en el 2016, cuando asumió su primer mandato.  

La pregunta latente es si ahora Beijing mostrará creatividad y flexibilidad, ajustando su política hacia Taipéi. “Vale la pena recordar – sostiene Hsiao – que al día siguiente de la victoria electoral de Tsai en el 2016, parecía que la voluntad de Beijing era adoptar un enfoque más conciliatorio. Sin hacer ninguna referencia al acuerdo de 1992, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, destacó que según la Constitución taiwanesa, la isla y la madre patria forman un solo país, expresando el deseo de que Tsai aceptase ‘a su modo’, esa disposición”. 

Tsai apuesta a incrementar el estatus internacional de la isla, con la ayuda activa de los Estados Unidos. Sin embargo, muchos analistas temen que Taipéi pueda convertirse en un peón, en el conflicto de poder entre Washington y Beijing. 

Hsiao no excluye tal escenario, sobre todo considerando que entre la isla y los EEUU no existe realmente un auténtico tratado de garantía territorial (en base al modelo nipón-americano), y que los líderes estadounidenses siempre se mantienen ambiguos con respecto a la cuestión. Por otro lado, recuerda que las relaciones entre Washington y Taipéi comenzaron a cobrar fuerza antes de la llegada de la administración Trump, y que lo más factible es que esta línea prosiga en el futuro inmediato. Esto ha quedado validado con la aprobación bipartita del Taiwan Travel Act y del Taipei Act por parte del Congreso.

“En lo fundamental, el rumbo de las relaciones entre Estados Unidos y Taiwán probablemente no varíe de aquí a las elecciones presidenciales de noviembre – afirma Hsiao. Sin embargo, una victoria de los demócratas podría llevar a un cambio en el enfoque político en relación a los problemas concretos”. 

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