El precio del petróleo toca fondo: al coronavirus, se suman los problemas entre Moscú y Riad

Ayer, el valor cayó por debajo de los 20 dólares por barril. Hoy se registró un aparente repunte, con el WTI en 21, 5 dólares y el Brent en 23,5 dólares. La demanda del crudo se ha reducido en al menos un cuarto, tomando como base 100 millones de barriles diarios. Riad pretende llegar a 10,6 millones para el mes de mayo. Irak procura una revisión de pagos y contratos. Teherán se vuelca a Rusia y a China para salvar sus exportaciones.


Bagdad (AsiaNews/Agencias) - Esta mañana, el mercado asiático muestra un intento de repunte en los precios del petróleo, tras alcanzar sus mínimos históricos de los últimos 18 años ayer, cuando el precio se desplomó hasta caer - si bien, por poco tiempo - por debajo de los 20 dólares por barril.  El aumento de hoy se basa en la confianza de los operadores en las medidas para relanzar la economía a nivel global, unida al dato positivo del PMI, el índice de manufactura chino. El West Texas Intermediate (WTI) dio un salto del 7,3%, y se ubica en 21,5 dólares por barril, mientras que el Brent ganó un 3,3%, con 23,5 dólares. 

El derrumbe de los precios del petróleo dificulta cualquier intento de acuerdo entre varios países, en un contexto de fuertes tensiones, confirmadas por el choque frontal - tras años de estrecha colaboración - entre Rusia y Arabia Saudita, centrado en los precios y la producción. Frente a la emergencia mundial desatada por la pandemia de Covid-19 y con más de la mitad de la población recluida en sus casas, son varias las compañías que detienen sus perforadoras. 

La demanda de petróleo crudo, que hasta hace poco tiempo superaba los 100 millones de barriles diarios, se ha reducido en al menos un cuarto. Los analistas y expertos del sector afirman que ni siquiera la crisis económica de 1929 determinó semejante colapso en la demanda. La Casa Blanca trata de resguardarse proponiendo el diálogo con el Kremlin y acordando encuentros de nivel ministerial en el futuro próximo. Sin embargo, los recortes serán inevitables y se prevé que los grandes afectados serán algunas naciones del Oriente Medio, entre ellas, Irán e Irak junto a Arabia Saudita, que figuran entre los principales productores globales. 

En medio de la guerra comercial con Rusia (un país que no pertenece a la OPEP), los saudíes ayer anunciaron su intención de aumentar la producción de 600.000 barriles de petróleo por día, hasta llegar a un récord total de 10,6 millones para el mes de mayo. Cabe destacar que Riad es el principal exportador de crudo a nivel mundial y que ya tiene programado aumentar sus exportaciones en el mes de abril, introduciendo en los mercados un plus adicional de 3,6 millones de barriles, mientras los precios continúan cayendo. 

En tanto, Irak, el segundo productor más importante de la OPEP, comenzó a vender el crudo a un precio promedio de 20 dólares por barril y planea entablar conversaciones con las compañías petroleras internacionales para revisar cuestiones referidas a pagos y contratos. El país árabe está vendiendo cerca del 70% de las exportaciones en el continente asiático, pero los precios bajos y el bloqueo actual, debido a la pandemia, podrían hundir a la nación cuya economía y finanzas sufren el flagelo de años de guerra y violencia confesional.

Para hacer frente a la crisis, la compañía petrolera estatal Basrah Oil Co. ha solicitado a cuatro colosos internacionales del petróleo, que operan en el país, un recorte del 30% en su budget y la postergación de los pagos a sus subcontratistas. Para los responsables locales, es fundamental llegar a un acuerdo en el cual los pagos no constituyan una carga para las limitadas arcas del gobierno de Bagdad, asegurando al mismo tiempo la continuidad de las operaciones. 

Una de las naciones más azotadas por la epidemia de coronavirus es Irán. El país ya se encontraba de rodillas por la política de “máxima presión”, basada en golpes de sanciones,  promovida por los Estados Unidos contra el régimen de los ayatolás. Las restricciones impulsadas por Washington impiden el acceso a los mercados internacionales y bloquean la venta del petróleo; inclusive las ventas hacia China, el principal comprador de la República Islámica, cuyos volúmenes desde enero se han reducido a menos de 220.000 barriles por día. Teherán apunta a reforzar la colaboración con China y Rusia, esperando que ello restablezca un nuevo equilibrio en los mercados. Sin embargo, sigue habiendo muchas dudas y si las condiciones actuales del mercado se prolongan, los países emergentes podría perder entre el 50 y el 85% de sus ingresos del petróleo.

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