El Líbano levanta la emergencia por incendios: tres víctimas, bosques en llamas y solidaridad

Un desastre ambiental que ha tenido dos caras; la solidaridad entre los ciudadanos, y la falta de preparación de las instituciones. Se trata de los peores incendios desde el 2007; el fuego se originó en las montañas occidentales y se propagó a los centros urbanos como Beirut, Trípoli y Sidón. El coraje y el altruismo de las religiosas, alumnos y padres del Carmel St.Joseph, en Mechref.

 


Beirut (AsiaNews/Agencias) - Luego de 72 horas de lucha contra reloj y de la muerte de tres personas, se levantó la emergencia por incendios provocada por más de cien focos ubicados en distintos puntos y alimentados por la masa de aire cálido proveniente del Mediterráneo. Un desastre que, según varios observadores, ha puesto de relieve las dos caras del país de los Cedros; una clase dirigente que ha demostrado la falta de preparación para afrontar la situación y que hoy se dedica a intercambiar acusaciones recíprocas; y una población abocada a responder a la emergencia de la mejor manera posible, para contener el desastre ambiental que ha destruido una importante superficie de bosques. 

Las llamas, las peores desde el 2007, se iniciaron en las montañas occidentales del Líbano, luego de una ola de calor y fuertes vientos. El humo rozó los grandes centro urbanos como la capital, Beirut, Trípoli y Sidón, donde se constató el deceso de un bombero voluntario. Otros dos guardias forestales murieron en la región de Latakia, en el noroeste del país. 

Ocho personas resultaron heridas durante las operaciones orientadas a apagar los incendios. 

En el frente político, el mal funcionamiento de la cadena de auxilios se habría debido a una falta de coordinación entre los distintos ministerios y servicios, provocando situaciones de desorden y confusión, según fue confirmado por testigos oculares. 

En las últimas horas, las fuertes precipitaciones en varias regiones del país contribuyeron a apagar numerosos focos de incendio. El calor, los vientos cálidos y la sequía demoraron las operaciones. Entre las áreas más afectadas figuran Mechref y Debbiyé, en el distrito de Chouf, la localidad de Denniyé, en el norte del Líbano, y Kornet el-Hamra, en Metn. En estas zonas, los incendios se propagaron hasta llegar a las zonas residenciales, destruyendo todo a su paso: viviendas, carros, el tendido eléctrico y telefónico y los negocios, provocando cuadros de asfixia y desvanecimientos. 

Para los expertos, el Líbano se ha salvado de una situación peor exclusivamente gracias a la intervención de ciudadanos y personas comunes y corrientes, que han dado vida a una verdadera movilización general, de una magnitud excepcional. Las autoridades han ordenado el cierre de las escuelas y oficinas públicas. Algunos aviones cisterna provenientes de Chipre y el Departamento Palestino de Defensa Civil han colaborado en las operaciones para apagar el fuego. 

En este cuadro de desastres ambientales y devastación también surgen historias de solidaridad y valentía. La escuela gestionada por las religiosas del Carmel St.Joseph, en Mechref, los alumnos y sus padres se negaron a abandonar el instituto y lucharon abnegadamente para salvarlo de las llamas. Todos trabajaron sin pausa para apagar los focos de fuego en las zonas circundantes, en un área boscosa. La madre superiora de las Carmelitas, Sor Mariam-Nour, habló con L’Orient-Le Jour (LOJ) y comentó “los momentos de prueba y angustia” vividos, que fueron superados “gracias a la solidaridad mostrada por los alumnos y sus familias”. Han sido días de apocalipsis, que “nos han revelado aquello de lo que es capaz la persona humana, en términos de solidaridad, generosidad y dedicación”. 

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