Radicales hindúes devastan colegio de los jesuitas en Jharkhand. 'Todo ha quedado destruído’

El St. John Berchmans Inter College de Mundli fue destruido y saqueado por una horda de 500 personas. El pretexto para la agresión, una riña entre alumnos y muchachos tribales alojados en un hostal ubicado junto a la escuela. Los directivos piden ayuda a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y a la Comisión que se ocupa de las minorías. 


Nueva Delhi (AsiaNews/Agencias) – Una escuela católica de Jharkhand, administrada por los jesuitas, fue devastada la semana pasada por una horda de 500 personas, presuntamente radicales hindúes, y nadie intervino para llevar a los culpables ante la justicia.  Quien denunció lo sucedido fue el Pbro. Thomas Kuzhively, secretario del instituto, que ayer difundió una declaración oficial en la que condena la inercia de las autoridades de gobierno. La escuela es el St. John Berchmans Inter College de Mundli, administrada por los jesuitas de la provincia de Dumka-Raiganj. El sacerdote se queja: “Todo está destruido. No podemos reabrir el college”.  

Los directivos del instituto hacen un llamamiento al gobernador de Jharkhand, al Jefe de ministros, a los presidentes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de la Comisión Nacional para las Minorías. El episodio sucedió el 3 de septiembre pasado, coronando una larga secuencia de discriminaciones contra la minoría cristiana del Estado. Según el Padre ,Kuzhively, el desencadenante de la furia de los activistas fue una riña entre algunos alumnos y los estudiantes que viven en el hostal ubicado junto a la escuela, donde se alojan muchachos tribales. “¿Por qué no se ha arrestado a nadie después de ocho días?”, se pregunta. “¿No estamos dejando que estos elementos antisociales tomen el control, siendo pasivos [frente] a su accionar cínico?”.

El secretario cuenta que la multitud se presentó en el college armada con palos, cadenas, mazas de hierro, cuchillos y pistolas. Luego, seleccionaron a los estudiantes tribales del Loyola Adivasi Hostel y los golpearon salvajemente. Dos de ellos quedaron gravemente heridos, y salvaron su vida gracias a la intervención de las religiosas, que se interpusieron entre los agredidos y los criminales. La horda también intentó detener la ambulancia que acudió al lugar para trasladar a los heridos al hospital. 

El Pbro. Nobor Bilung, rector del instituto, intentó calmar los ánimos, pero “pudo esquivar un golpe a la cabeza justo a tiempo. La multitud no estaba en condiciones de escuchar a nadie”. Los agresores hicieron añicos las ventanas, doblaron las aspas de los ventiladores de techo, destrozaron tuberías, muebles, tableros eléctricos y el equipo de sonido. Tras haber devastado la escuela, continuaron los destrozos en el hostal, destruyendo cámaras de seguridad de circuito cerrado, carteleras, sillas, bancos, los cuadros colgados en las paredes y todo lo que encontraban a su paso. “No satisfechos con ello”, agrega, intentaron acosar a las religiosas y a las niñas; por último, irrumpieron en la galería, donde estaban aparcadas algunas motocicletas, haciendo pedazos cuatro de ellas; después, robaron tres celulares usados por los chicos del hostal y el dinero conservado en la oficina del rector. Se estima que los daños provocados por los destrozos rondan 1,5 millones de rupias (19.000 euros). 

Los policías de la comisaría de Tinpahar tampoco se salvaron de la furia de la multitud enceguecida. Algunos agentes, e incluso el subinspector, resultaron heridos tras intentar detener a un grupo de vándalos. “Es obvio -concluye el Padre Kuzhively – que alguien de afuera promovió esto”.

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