P. Samir: entre los prófugos de Mosul crecen las necesidades y se apaga la esperanza del retorno

A dos años de la derrota militar del Estado islámico, el retorno aparece lejano. Las necesidades siguen siendo muchas; ayudas y recursos se redujeron. La cuestión iraquí y las tensiones políticas y religiosas de Oriente Medio que aumentan la inseguridad. El pedido: “No se olviden de nosotros”, consecuencias “dramáticas” de la desaparición de los cristianos de Oriente Medio.   

 


Erbil (AsiaNews)- A 5 años de la llegada del Estado islámico (EI, ex ISIS) y a 2 de la derrota militar del Califato (poco se ha hecho” para restituir a las familias de prófugos y evacuados una casa, un retorno seguro a su vida de un tiempo. Es cuanto narra a AsiaNews el p. Samir Youssef, párroco de la diócesis de Amadiya, que en estos años se ocupó de miles de cristianos, musulmanes y yazidíes en el verano de 2014 de Mosul y de la llanura de Nínive. “Las personas- subraya- han creído en un retorno en breve plazo a sus casas, a sus tierras. Pero, la realidad es muy diversa: aquí falta de todo, las necesidades son múltiples mientras que los recursos y las ayudas son siempre menos”. 

El párroco de Enishke, en el Kurdistán iraquí, está entre los beneficiarios de la campaña de AsiaNews “Adopta un cristiano de Mosul”, que continúa en la obra de apoyo y ayuda frente a exigencias crecientes y el desempeño más o menos total de la comunidad internacional”. “Terminada la ofensiva militar - explica- las tragedias, las circunstancias difíciles no han terminado, es más empeoraron”. 

“La ciudad vieja en Mosul- cuenta el p. Samir- donde surgen las iglesias más antiguas, está todavía destruida. Los servicios todavía no han vuelto. En la llanura de Nínive va un poco mejor, pero todavía queda mucho que hacer. Y después de 2 años de la finalización de la guerra, son pocas las iniciativas que habrían podido alentar a la gente a volver. Se necesita un trabajo enorme en tema de seguridad, distribución de agua, oportunidades de trabajo, hospitales, escuelas”.

A 5 años de la llegada del Estado islámico en agosto de 2014 y que en el momento de máxima expansión llegó a conquistar mitad del territorio de Siria e Irak, las heridas por las violencias y las brutalidades del grupo yihadistas están todavía abiertas. Hoy los milicianos controlan un pequeña área entre los 2 países que está siempre más restringida después de la llegada de los ejércitos regulares de los 2 países; sin embargo queda viva y la derrota militar no cancela la amenaza.

Para el sacerdote caldeo “la ideología del ISIS está aún presente”. “La cuestión iraquí- afirma- no es sólo económica, no abraza sólo la seguridad, pero gira alrededor de un conflicto religiosos y político fundado sobre el islam. Estamos en medio del Golfo, esta es nuestra fortuna pero al menos tiempo nuestra mala suerte: vivimos entre conflictos, tensiones, que se agravó entre Irán y Arabia Saudita. Cada grupo quiere controlar, gobernar y esto no hace más que aumentar el sentido de inseguridad y obstaculizar el retorno de los prófugos”.

En Mosul prosigue, “los trabajos de reconstrucción todavía no iniciaron porque falta aún un gobierno local estable. y las Ong internacionales, las mismas asociaciones relacionadas con la Iglesia, no pueden iniciar los proyectos trabajos y construcciones, si faltan las bases para un retorno”.

Hasta hace algún tiempo, afirma el p. samir, “la mayor parte de los prófugos esperaba volver a la propia tierra, a sus propias casas. Algunos volvieron a Mosul y en la llanura de Nínive, pero lo que vemos hoy es un flujo inverso, de retorno hacia el Kurdistán iraquí, porque en las zonas de origen no están dadas las condiciones para reconstruir una vida en total seguridad”. Más del 40% de los evacuados desde el verano de 2014, recuerda, “estoy aún aquí, en Kurdistán y el porcentaje es quizás mayor entre cristianos y yazidíes” y las familias “dependen todavía en gran parte de las ayudas”.   

La situación “sigue siendo de emergencia, el problema de fondo es la falta de trabajo y cuesta encontrar dinero para permitir a los niños pagar el transporte que los lleve a la escuela. Se necesitan 30 dólares por mes por cada estudiante, por un total entre 60 y 70 niños. Hasta ahora hemos contado sobre los recursos puestos a disposición por benefactores, por los lectores de AsiaNews, por parroquias en Italia y Europa, pero hoy estamos en dificultad”.

Ahora siempre más las familias de refugiados se sienten ligadas al tejido social de Kurdistán y quisieran construirse un futuro en aquella que consideran como la tierra adoptiva, sobre todo entre los más pequeños que les resulta difícil recordarse de Mosul, Nínive, los pueblos de origen. “Por esto- concluye el p. Samir- es importante continuar el apoyo a nuestra obra, necesitamos de vuestra voz y de vuestra cercanía, de vuestro apoyo económico, social y religioso. No nos abandonen, no se olviden de nosotros porque el derrumbe del mosaico medio oriental, la desaparición de los cristianos como elemento de puente y de diálogo tendría repercusiones dramáticas para todo el mundo”. 

 

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