El gobierno de Hong Kong suspende la ley de extradición. Los opositores continuarán con las manifestaciones
de Paul Wang

Carrie Lam, jefa del Ejecutivo, reconoció que la forma de comunicar la ley a la población ha estado marcada por “deficiencias”. Restaurar “la paz y el orden” en el territorio y escuchar a todas las voces, incluso aquellas de la oposición. El Frente civil en defensa de los derechos humanos seguirá adelante con las manifestaciones. Los sindicatos se disponen a hacer huelga, con el visto bueno de los empresarios. El silencio de China.  


Hong Kong (AsiaNews) – La jefa del gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, anunció esta mañana que su gobierno ha decidido suspender la implementación de la ley de extradición en un aparente repliegue ante la opinión pública, que en los últimos días salió a manifestarse, con una convocatoria que llegó a reunir un millón de personas.  

Previo a ello, Carrie Lam había dicho que no daría marcha atrás en la implementación de ley, a pesar de las manifestaciones, las presiones de varios sectores de la sociedad (abogados, empresarios, sindicatos, periodistas,...) y los enfrentamientos entre la policía y cientos de jóvenes.

En una conferencia de prensa, Lam reconoció que hubo “deficiencias” en el modo de comunicar la ley y que “esto ha causado mucha división en la sociedad”, además de “dudas e incomprensiones”.

Lam siguió reafirmando que la intención original de la ley era poder extraditar a un homicida que se encuentra en Taiwán y evitar que Hong Kong sea el refugio de otros criminales. Sin embargo, una significativa parte de la población de Hong Kong teme que la ley permita la extradición de sospechosos, disidentes y personalidades críticas de Beijing, y su entrega a un sistema judicial -el chino- que no garantiza los derechos humanos esenciales ni un justo proceso.

Lam prometió escuchar todas las voces, incluso aquellas que se oponen a la ley, para restaurar “la paz y el orden” en el Territorio, conmocionado tras varios días de manifestaciones y por la violencia de la policía, que disparó gases lacrimógenos y balas de goma contra muchos jóvenes, provocando cuando menos 80 heridos.

En los últimos días y hasta anoche, los más estrechos asesores de Lam se inclinaban por la suspensión de la ley. A éstos se sumaron muchas asociaciones de empresarios locales y extranjeros, temerosos de ver el moderno y equitativo sistema judicial de Hong Kong absorbido por el injusto sistema chino.

Antes de la conferencia de prensa, los organizadores de las manifestaciones de los últimos días y el Frente Civil de Derechos Humanos, declararon que ellos seguirán adelante con las protestas, refiriéndose en particular a aquella prevista para mañana. Los sindicatos de trabajadores también expresaron su intención de hacer una huelga el lunes 17 de junio. Y han recibido el apoyo de muchos empresarios.  

En estos días, la Oficina de relaciones entre China y Hong Kong, con sede en el territorio, se mantuvo siempre en silencio. Según algunas versiones, Lam ayer se habría reunido en Shenzhen (Guangdong) con el vice-premier chino Han Zheng, quien está a cargo del monitoreo de los asuntos de Hong Kong.

En los periódicos chinos, la cobertura de las noticias sobre las manifestaciones y los jóvenes fue pobre y escasa. Global Times atribuyó las protestas a “fuerzas extranjeras” que difunden “el caos” para atacar a China.

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