El Cairo contra una “OTAN árabe” made in Usa en clave anti-iraní

Detrás del nacimiento de la Alianza para la seguridad (MESA) los halcones de la administración estadounidense. El objetivo es el de frenar a la República islámica y detener la creciente influencia de China y Rusia en Oriente Medio. Entre los otros factores de contraste internos, el homicidio de periodista disidente saudita Khashoggi y las tensiones entre Riad y Doha.

 


El Cairo (AsiaNews)- El frente internacional anti-iraní deseado por los EEUU sufre una nueva, inesperada grieta: a pocos días de la visita oficial del presidente Abdel Fattah al-Sisi a Washington, donde se encontró con el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, el Cairo da marcha atrás y retira su propia adhesión al proyecto “made in Usa” de una “OTAN árabe”.

Un proyecto cultivado por los halcones para contrarrestar a la República islámica (chií), considerada como el enemigo número uno en Oriente Medio.

Según lo que refieren fuentes del gobierno egipcio, el Cairo habría comunicado su propia decisión a los EEUU y a los otros miembros de la MESA (Alianza para la seguridad en Oriente Medio) en la vigilia del encuentro en Riad, capital de Arabia Saudita, el 7 de abril pasado.

Egipto no envió ninguna delegación a la cumbre, deseada por Washington para cimentar el pacto económico, político y de seguridad del bloque árabe sunita contra Teherán.

El gobierno del Cairo, explica una fuente árabe, detrás de anonimato, decidió retirarse porque dudaba sobre la seriedad de la iniciativa y para evitar el peligro de nuevas tensiones con Irán. A esto se agrega también el peso de un futuro incierto para el panorama político estadounidense, con las dudas sobre la reelección del actual presidente Trump para un segundo mandato en la Casa Blanca pueda traer cambios en tema de política exterior.

La idea de una “OTAN árabe” surgió por primera vez en 2017 bajo el auspicio de Arabia Saudita. El objetivo, como lo revela una investigación de Reuters, basada sobre documentos secretos del gobierno de EEUU, era el de contrarrestar la influencia de China y Rusia en Oriente Medio.

La embajada egipcia en Washington y la Casa Blanca no han querido comentar en vía oficial la noticia. Entre los países que deberían formar la MESA. además de EEUU y Arabia Saudita, están los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Bahrein, Qatar, Omán y Jordania.

Algunas fuentes refieren que el plan tendiente a la creación del organismo continúan y los países miembros intentan ejercitar nuevas presiones sobre el Cairo para que, en un futuro próximo cambie de idea y haga su ingreso en seno a la alianza. Por otro lado, según algunos, la elección del presidente al-Sisi no es definitiva y mucho dependerá de los desarrollos de la política internacional de los próximos meses y del resultado de las elecciones en los EEUU.

La presencia de Egipto reviste un valor más que simbólico para la “OTAN árabe”, también porque el Cairo posee el ejército más numeroso y estructurado de todo el mundo árabe. A esto se agregan las tensiones surgidas hacia fines del año pasado, después del homicidio del periodista disidente Jamal Khashoggi, asesinado y desmembrado dentro del consulado saudita de Estambul. Otro elemento de contraste está representado por la crisis en acto de hace más de una año entre Riad y Doha.

Contrastes, sinsabores y envidias han causado la postergación, varias veces, del acto constitutivo de la alianza, todavía en alta mar. Entre sus más valientes sostenedores está el consejero para la seguridad nacional de EEUU, John Bolton, uno de los halcones de la administración Trump, artífice de la actual estrategia de contenimiento-que no excluye una guerra abierta- con Irán.

 

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