Mons. Hinder: diálogo con el islam, el legado del Papa en el suelo de Arabia

El vicario se refiere a la visita de Francisco y habla de un entusiasmo que ha “superado todas las expectativas”. El documento firmado con el imán es signo de una “voluntad seria” de construir nuevas relaciones con los musulmanes. Con las autoridades de los Emiratos, las relaciones son “francas y auténticas”. Las palabras del pontífice son “fuente de orgullo” para los católicos locales. El encuentro con una “pequeña delegación” proveniente de Yemen.


Abu Dabi (AsiaNews) – El ingreso al estadio acompañado por “una explosión de entusiasmo” de los participantes que superó todas las expectativas, seguida por una “misa sencilla, pero bellísima”; el encuentro con el mundo musulmán, la firma de un documento histórico, fruto de una “voluntad seria de dar un paso adelante en el diálogo inter-religioso”. Es el balance que comparte con AsiaNews Mons. Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia meridional (Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen), al día siguiente de la primera e histórica visita de un pontífice a la región del Golfo árabe. “Para nuestros fieles –agrega- que son en su mayoría inmigrantes, el encuentro con Francisco ha sido una fuente de gran aliento”.

En los Emiratos todavía se vive un clima de alegría y entusiasmo por los variados compromisos que han caracterizado la visita de tres días del Papa, desde la primera misa pública ante 120.000 personas, incluidos musulmanes, al encuentro inter-religioso de Abu Dabi. Analistas y expertos subrayan, además, la importancia del documento suscripto por el pontífice y el gran imán de Al-Azhar (Egipto), Ahmad Muhammad Al-Tayyib, de un valor “profético y revolucionario”.

“A nivel personal –explica Mons. Hinder- el culmen de la visita fue el último día, que transcurrí por entero con el Papa. Desde la mañana, al compartir el desayuno, seguido por el encuentro con algunos representantes de mi presbiterio. Luego, en la catedral, con el saludo a los discapacitados, a los niños, a las familias y a los ancianos. Fue particularmente conmovedor el encuentro con el sacerdote más anciano del vicariato, que tiene 92 años. Por último, el trayecto que realizamos juntos y el conmovedor saludo a la multitud desde el papamóvil… hasta el ingreso al estadio y la explosión de alegría que lo acompañó. A continuación, la misa, sencilla pero al mismo tiempo bellísima. La sensación que tengo es la de haber compartido una experiencia”.  

En el trayecto entre la residencia episcopal y el estadio, “conversé con el Papa”, recuerda el prelado, “y hablamos sobre la situación del vicariato. Para el Papa, fue importante observar en primera persona la realidad local, yendo más allá de los documentos y reportes. Un conocimiento directo de una Iglesia compuesta mayormente por migrantes, con sus problemas y peculiaridades. Una comunidad de filipinos, indios, africanos que es sencilla y al mismo tiempo rica en fe”. “En el plano personal –cuenta-, el momento más importante fue el encuentro con la comunidad local y la misa”; sin embargo, desde una perspectiva global, “asume un gran valor la conferencia inter-religiosa y la firma del documento con el imán, que representa un paso adelante importante en el diálogo con el islam”. El prelado observa que incluso por parte de líderes religiosos musulmanes y de las autoridades de los Emiratos, “no hubo una mera recepción formal, como es habitual en la cultura local, sino relaciones marcadas por la honestidad y la autenticidad. Que esto vaya a convertirse en un fortalecimiento en el campo de los derechos, y ante todo en la libertad religiosa, es algo que podrá verse sólo con el tiempo”.  

Mons. Hinder juzga “valiente” el reclamo del Papa Francisco sobre la libertad de religión en el territorio de Arabia y agrega que “no ha habido comentarios negativos; es más, hasta el último momento, se ha respirado un clima sumamente cordial”. Para los fieles “sus palabras han sido fuente de orgullo y una invitación a continuar viviendo la fe”, contribuyendo a “construir” con los cristianos de otras denominaciones y con ciudadanos de religiones distintas, sobre todo con los musulmanes, una “sociedad pluralista, pero sin perder las tradiciones propias”.

En estos días, el prelado de 76 años, de origen suizo, también se reunió con “una pequeña delegación” proveniente de Yemen, que ha podido salir del país pese a la guerra. “Fue bello poder brindarles consuelo –observa- en esta situación que es tan difícil para ellos”. Como conclusión, brinda una reflexión personal: “Esta visita, tan colmada de dignidad –observa – ha sido fuente de gran alegría en la que constituye la última etapa de mi misión, en una realidad que ha crecido mucho en estos 15 años. Y, por último, dirijo un pensamiento a mi predecesor, Mons. Bernardo Gremoli: hoy [por ayer, para quien lee estas líneas] escribí a sus parientes, estoy seguro de que él nos ha acompañado con la oración”. 

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