Pakistán, acusan de terrorismo al líder de los radicales islámicos

Khadim Hussain Rizvi encabeza el partido radical Tehreek-e-Labaik Pakistan que ha fomentado el odio contra Asia Bibi. Los líderes del partido, responsables de la destrucción de la propiedad pública, arriesgan ser condenados a cadena perpetua. 


Islamabad (AsiaNews/Agencias) – Khadim Hussain Rizvi, radical islámico y líder del partido fundamentalista Tehreek-e-Labaik Pakistan (TLP) fue acusado de terrorismo y sedición. Es lo que anunció el ministro de Información de Pakistán Fawad Chaudhry el primero de diciembre pasado. El religioso islámico fue arrestado por la policía pakistaní el 23 de noviembre pasado y ha sido inculpado, junto a otros exponentes de su partido, de haber fomentado el odio en todo el país, luego de la absolución de Asia Bibi, la mujer cristiana que fue exonerada de la acusación de blasfemia.

El ministro Chaudhry explicó que el arresto y los cargos de acusación se deben a las violentas protestas organizadas por el partido TLP. Tras la lectura de la sentencia de absolución de Asia, Rizvi y otros radicales islámicos invitaron a alzarse contra el jefe del ejército y a asesinar a los jueces de la Corte Suprema, además de etiquetar al primer ministro Imran Khan como “hijo de los judíos”. Todas estas acciones, afirmó el ministro, podrían llevar a “una condena a cadena perpetua”.

Durante varios días, los fundamentalistas paralizaron las principales ciudades de Pakistán, dando vida a acampes y marchas que impidieron la circulación de vehículos y medios de transporte, y promoviendo la quema de cubiertas de auto y motocicletas. Según estimaciones del gobierno, todos los sospechosos están “directamente involucrados en la destrucción de propiedades del Estado por un valor de 50 millones de rupias [casi 320.000 euros, ndr]”.   

Chaudhry ha revelado que un total de 2.899 personas quedaron detenidas en Punjab; otras 139 en Sindh; 126 manifestantes en Islamabad. Entre los arrestados, agregó, “hay muchos detenidos” que no están implicados en los episodios de devastación. Todos los demás “en caso de ser declarados culpables en los tribunales, arriesgan pasar el resto de su vida en la cárcel”.

Para evitar que las protestas iniciadas en las mayores ciudades se propagasen a la zona rural y de allí a todos los rincones del país, el primer ministro Khan decidió sellar un pacto con el TPL. El acuerdo prevé la revisión de la sentencia de absolución de Asia, que ahora no puede dejar Pakistán y aún permanece oculta en una localidad secreta. Por último, el ministro Chaudhry ha declarado que “el gobierno no se opone a las manifestaciones, para proteger los derechos de las personas, pero el Estado de ningún modo puede permanecer en silencio frente a protestas que violan los derechos y traspasan los límites establecidos por la Constitución y por las leyes”.

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