Crisis demográfica: evangelizar partiendo de la familia y los jóvenes
de Choi Pio Sang Soon

Corea del Sur se encamina hacia un futuro donde el crecimiento será bajo (o nulo). El país arriesga bajar su tasa de fertilidad, llegando a menos de un niño por mujer. El impacto económico: cierran las clínicas, quiebran las empresas que producen leche en polvo. Las dificultades de los jóvenes y las disparidades sociales. Las reformas del gobierno de Moon y el compromiso de la Iglesia. El director del centro diocesano de Daejeon habla a favor de la familia.

 


Daejeon (AsiaNews) - En Corea del Sur se llegará a tener menos de un niño por mujer. En esta crisis que concierne a toda la sociedad, la Iglesia coreana está llamada a redescubrir la familia como un centro de evangelización. El P. Choi Pio Sang Soon, director del centro diocesano "Juan Pablo II" para el matrimonio y la familia de Daejeon, explica a AsiaNews cuáles son los problemas, desafíos y posibles soluciones al problema de la baja fertilidad en Corea del Sur.

 

 

Los datos: en 2018, menos de un niño por mujer

En el año 2017, en Corea del Sur nacieron 357.000 niños, un 12% menos que los 406.200 del 2016. Los datos de los primeros meses de 2018 resultan todavía más preocupantes: entre enero y abril hubo 117.300 nacimientos, mostrando una caída adicional del 9,1%. Si esta tendencia continúa, la tasa de fertilidad total para este año será menor a uno. No es una hipótesis, es la realidad.

El Tasa de Fertilidad Total (TFT) de Corea del Sur es "ultra baja" desde 2001, pero ahora tenemos un título vergonzoso: la primera tasa de fertilidad menor a uno. En 2016, la Oficina Nacional de Estadísticas predijo una disminución de la población a partir de 2031, pero si la disminución continúa de esta manera, el precipicio de la población comenzará en el 2023.

 

Corea del Sur va hacia un crecimiento bajo (o nulo)

La baja fertilidad no sólo reduce la vitalidad de la sociedad en su conjunto, sino que también conduce a una reducción de la productividad, del consumo, de las actividades económicas y a un aumento de las cargas sociales. La disminución de la población conducirá a la escasez de mano de obra, el colapso del mercado interno y el empeoramiento del equilibrio fiscal: nuestro país se convertirá en una nación con bajo crecimiento (o crecimiento nulo) crónico.

Si al día de hoy, el tamaño de una población no hace que un país sea una potencia, su declive afecta a la economía en general. Sobre todo, si se piensa en la carga financiera que suponen las pensiones y el seguro de salud, que en un futuro pesará sobre los jóvenes surcoreanos.

"La sombra de la baja fertilidad" ya comienza a extenderse:

  1. las escuelas y academias, como la de Taekwondo y de piano, registran una reducción drástica del número de estudiantes;
  2. la contracción de los matrimonios sacude su industria, reduciendo los "salones de bodas" que de 1.038 han pasado a ser 862;
  3. en 12 años, las clínicas de obstetricia y ginecología disminuyeron en un 30.7%, y de las 1.907 registradas en 2005 cayeron a 1.320 en 2017;
  4. el mercado de leche artificial también se ve afectado, que de una ganancia de 500 mil millones de wons surcoreanos por año (alrededor de 384 millones de euros) y ahora recibe 350 mil millones de wons (alrededor de 269 millones de euros).

Mientras tanto, aumenta la desocupación juvenil, lo que hace aún más difícil casarse y formar una familia. Además, no se brinda un apoyo activo a los trabajadores informales y temporales. Las personas que tienen un trabajo temporal se preguntan "qué van a hacer" cuando finalice el contrato. Reciben una compensación baja, un 50% menos que el trabajo regular o permanente. Por esta razón, los jóvenes no pueden casarse y dar a luz, alimentar, educar a un niño. Debido a los bajos salarios, los jóvenes se casan cada vez más tarde: en 2017, la edad promedio para contraer matrimonio era de 32.9 años para los hombres y de 30.2 para las mujeres. En 2010, ésta fue de 29.5 y 26.8 respectivamente.

 

Un problema que afecta a todos, incluidos los católicos

La baja fertilidad es un problema que afecta a todos, incluida la comunidad cristiana, aún cuando sea difícil darse cuenta de la crisis. Muchas personas conocen la situación de la tasa de natalidad "ultra baja". Los católicos también son conscientes de ello. Pero no todos perciben la verdadera gravedad de la cuestión: la cabeza lo sabe, pero el corazón, no.

Según las estadísticas de la Iglesia Católica de Corea, en el año 2017, el 11% de la población coreana es católica. La población de entre 10-19 años representa el 6.6% del total. Desde 2012, la edad de los fieles entre 30 y 40 años disminuye continuamente, mientras que cada año aumentan el número de sexagenarios. En particular, los creyentes de 65 años aumentaron, llegando al 18.4% (en 2016 ellos representaban el 17.4%). La Iglesia Católica Coreana está envejeciendo: excluyendo la franja etaria 75-79, el número de fieles de todas las edades ha disminuido en comparación con el año anterior. Los matrimonios eclesiales también están disminuyendo, tanto aquellos entre católicos como los mixtos. En 2008, se casaron 26.182 parejas en la iglesia. En 2017, sólo hubo 15.842.

 

Sólo el 5% de los coreanos está en contra del matrimonio

Más de la mitad de los jóvenes surcoreanos quiere casarse, como lo demuestra la encuesta sobre la situación de la juventud, publicada por el “Korea National Youth Policy Institute” en 2017. Sólo el 5,3% y el 4,3% de los jóvenes piensan que no necesitan contraer matrimonio o tener hijos. El 53.9% respondió que el matrimonio es un deber, y para el 40.7% es una opción. En cuanto a los niños, el 54.1% respondió que deben tenerse, mientras que el 41.4% contestó que puede ser que tengan hijos, o quizás no.

Las respuestas negativas referidas al matrimonio y la crianza de un hijo representan solo el 4-5% del total. Sin embargo, la disminución de los matrimonios y nacimientos constituye un hecho gravísmo. El “Korea National Youth Policy Institute”  preguntó a los jóvenes por qué dudaban ante esto. Dijeron que casarse es demasiado caro, especialmente en lo referido a la cuestión vivienda: alquilar una casa o un apartamento es caro. Si se incluye el precio de la vivienda, el costo total para un matrimonio promedio es de 163.900 euros y el costo de la vivienda, en general, representa el 70% del total.

Desde 2017, el gobierno trata de resolver este problema a través de un programa específico, pero esto no es suficiente: hay que crear empleos para los jóvenes y aliviar la brecha salarial entre trabajadores irregulares y permanentes, y entre mujeres y hombres. En Corea del Sur, las mujeres ganan un 36,7% menos que los hombres: es la cifra más baja entre los países de la OCDE.

 

Hay que reflexionar sobre la sociedad

Los motivos económicos no son la única causa de la reducción de matrimonios y nacimientos. Uno debe reflexionar sobre la "formalidad vacía y la vanidad" en la cultura del matrimonio en Corea. Se hace necesario reflexionar sobre la atmósfera social, carente de madurez, y liberarla de la "tendencia hacia el materialismo".

Nuestra sociedad se ha convertido en una estructura social, cultural y económica en la cual a los jóvenes les resulta difícil casarse, engendrar y criar a sus hijos. La sociedad ignora la dignidad humana, usando a la persona como una herramienta para sus propósitos, para acumular más dinero. El resultado final de todo ello es una baja fecundidad.

La Iglesia debe anunciar a los jóvenes las enseñanzas sobre el amor humano y de la vida, acompañarlos con delicadeza y ternura, ayudarles a salir del egoísmo y e los valore seculares que rechazan el matrimonio, la familia y la vida.

Y lo hace con algunos programas: como "Elección", donde los jóvenes solteros se encuentran "a sí mismos" a través del diálogo con otros, reconociendo la importancia de la familia a la que pertenecen. Otro proyecto es el "fin de semana para la pareja comprometida", en el que participan parejas comprometidas ​​y recién casadas. Con este programa, las parejas reconocen que el esposo (y la esposa) es un regalo de Dios, aprenden el amor verdadero y la importancia de la vida. Es un tiempo de gracia, durante el cual uno escucha la voz de Dios, desconectándose de cualquier otro ruido. Otro proyecto es el curso "Boda de Cana", un seminario de formación para parejas próximas a casarse, durante el cual, además de las nociones teológicas, se brinda información sobre sus cuerpos.

 

La política debe estar orientada a la "persona humana"

En el 2005, las políticas de nacimiento apuntaban a aumentar el número de nacimientos, sin considerar a los seres vivos. Por esta razón, no resolvieron el problema, que de hecho se hizo más grande. En diciembre pasado, el gobierno actual cambió el paradigma al establecer una nueva comisión, que apuntó su orientación "hacia la persona humana". En este contexto, el 5 de julio de 2018, las autoridades anunciaron un objetivo esencial: "Un país feliz para trabajar y criar a los niños". Es difícil hacer realidad ese objetivo con políticas individuales de un campo específico: es necesario contar con una política integral, que abarque todo el ciclo de vida. Sobre todo, debemos tener en cuenta a la juventud, el trabajo de las mujeres, la vivienda, el trabajo, la atención médica, el sistema educativo y el respeto por todos los nacimientos, garantizando la igualdad de trato para las madres solteras. La "atención pública en el cuidado de los niños" hace hincapié en que dar a luz a los niños no debe ser un sacrificio individual, especialmente para las mujeres.

 

La diócesis de Daejeon: formar a los jóvenes

El Departamento de Pastoral Familiar en la Diócesis de Daejeon incluye programas de capacitación para familias.

Por ejemplo, el “World Wide Marriage Encounter”, tiene como objetivo ayudar a las parejas a renovar y profundizar el amor que los une, a través del diálogo. Iniciado en 1958 por el sacerdote español Gabriel Calvo, el Wwme está muy extendido en el mundo. En Corea del Sur, en Daejeon comenzó en 1984. Hasta la fecha, 8.00 parejas han vivido esta experiencia.

Para la diócesis también es esencial formar al padre: muchos desconocen su papel y pierden su lugar en la familia. Este programa ayuda a redescubrir la identidad de uno como hombre y padre, y a reconciliar las relaciones familiares. Enseña la verdadera vocación del padre, que proviene del Padre Nuestro.

La formación también se da a las madres, que desempeñan diferentes roles en la familia: les ayudan a encontrar su identidad, a resolver problemas familiares, a responder a su verdadera vocación proveniente del Señor.

La "Familiaris Consortio" enseña a los creyentes cómo practicar el magisterio de la Iglesia en la vida cotidiana, con ejemplos concretos. Se basa en textos de Juan Pablo II (hombre y mujer los creó: catequesis sobre el amor humano; Familiaris consortio) y la exhortación apostólica "Amoris Laetitia" del Papa Francisco.

 

Evangelizar a las familias, el primer lugar para dar la bienvenida a la vida humana

La crisis de nacimientos significa la crisis de la familia. En todo esto, la Iglesia coreana debe reconocer que la familia cristiana es un tema de evangelización. Evangelizar significa reconocer un don de Dios entre nosotros, y este don es entregarse en la relación con los demás. Un método eficaz de evangelización no es un método de opresión o rudo, no es forzar, predicar y juzgar, sino que debe comenzar con la tarea de acompañar, discernir, integrar. Como Dios nos ama, entonces debemos enraizar el amor de Dios en los corazones de los demás. La evangelización no es, por lo tanto, dar algo a los demás, algo que antes no tenían, sino ayudarlos a saber "quién soy" y a encontrar el amor de Dios en el camino de la vida. El primer punto de partida de todo esto es la familia: el primer lugar para dar la bienvenida a la vida humana.

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