Estambul: Fue arrestado Masharipov, el yihadista uzbeko autor de la masacre de Año Nuevo

La policía detuvo al principal sospechoso del atentado a la discoteca en el cual murieron 39 personas. Se encontraba en el barrio periférico de Esenyurt, y estaba siendo alojado por otros milicianos del Estado islámico. Alivio y satisfacción de las autoridades turcas.  El vice premier confirma: “Nuestra guerra contra el terror continúa”.  


Estambul (AsiaNews/Agencias) – La policía turca arrestó al principal sospechoso de la masacre perpetrada el 31 de diciembre en Estambul, en la discoteca Reina, ubicada en la zona europea de la ciudad, en la cual murieron 39 personas (27 extranjeros) y otras 70 resultaron heridas. El arresto de Abdulkadir Masharipov, ciudadano de origen uzbeko, a quien los investigadores habían identificado días atrás como el buscado número uno, se llevó a cabo al término de un importante operativo para dar con el hombre.

Luego de detenerlo, las fuerzas de la policía difundieron una foto en la cual se ve el rostro del sospechoso de perpetrar la matanza con hematomas, heridas y manchas de sangre en su camiseta (en la foto).

El hombre fue localizado y arrestado en el distrito de Esenyurt, en los suburbios de Estambul, junto a su hijo de cuatro años y a otras cinco personas, todas extranjeras: entre ellas figuran tres mujeres y un ciudadano de Kirguistán, que habría alojado al atacante en los días que siguieron a la masacre.

Todas las personas detenidas –provenientes de Kirguistán, Somalia, Egipto y Senegal- tendrían vínculos con el Estado islámico (EI); el grupo yihadista reivindicó el atentado en el club Reina, afirmando que el mismo es una respuesta a la implicación del ejército turco en Siria.

En las horas que siguieron al atentado, en varias oportunidades circularon versiones acerca de la identificación del autor de la masacre, que luego fueron desmentidas por la falta de pruebas concretas. Fuentes locales refieren que él se habría ocultado durante varios días en la casa en la cual fue hallado y arrestado, en la zona suburbana europea de la metrópoli turca. El apartamento sería una cueva del Estado islámico, y tres personas que fueron detenidas junto a Abdulkadir Masharipov serían militantes yihadistas.

Según Hurriyet, Masharipov habría llegado a Estambul desde la provincia de Konya el 15 de diciembre. Ingresó a Turquía junto a su familia a principios del año pasado, y habría adoptado el nombre de batalla de Ebu Muhammed Horasani. El diario turco agrega que una célula uzbeka de Daesh [acrónimo árabe para el Estado islámico] en Konya habría seguido brindado apoyo al agresor durante varios días.

 

El arresto del yihadista uzbeko se dio al término de una imponente búsqueda que se prolongó por más de dos semanas y que produjo varios arrestos. El temor era que el agresor pudiera huir del país, hallando refugio en alguno de los territorios entre Irak y Siria que están bajo el control del Estado islámico.  

Al día siguiente de la captura, las autoridades turcas expresaron su satisfacción y alivio, aunque todavía sigue pendiente el problema de fondo: garantizar una mayor seguridad a sus ciudadanos, que han sido azotados por numerosos atentados que han ensangrentado el 2016 que acaba de concluir. En un mensaje que fue publicado en los medios sociales, el vice premier Numan Kurtulmus confirmó que “nuestra guerra contra el terror y contra las fuerzas que están detrás del mismo seguirá hasta el final”.

El año pasado, Turquía registró una serie de ataques sangrientos, que comenzó el 17 de febrero con el atentado a un convoy militar en Ankara. El 13 de marzo, 37 personas murieron en un atentado suicida perpetrado por milicianos kurdos en la capital. El 28 de junio le siguió un atentado con una bomba –quizás obra del Estado islámico- en el aeropuerto internacional de Ataturk de Estambul, que mató a 41 personas. El 20 de agosto se perpetró un ataque con una bomba es una fiesta de bodas en Gaziantep, que produjo cuando menos 30 víctimas. Por último, el 10 de diciembre pasado hubo un ataque de los milicianos kurdos a un convoy de la policía en el exterior del estadio de Besiktas, que causó 44 muertos. 

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