Mons. Zenari, cardenal en Damasco: en medio de la guerra y la violencia, el Papa indica la paz a través de la diplomacia

La elección del Papa Francisco confirma “la predilección” del pontífice por “la amada y martirizada Siria” y por “su pueblo”. Mons. Zenari dedica la púrpura “a la sangre derramada por civiles inocentes” entre los cuales hay “niños”. En Siria, advierte, “hay espacio para la diplomacia”, cuya vocación es “intentar lo imposible”.


Roma (AsiaNews)- La birreta cardenalicia para el nuncio apostólico en la “amada y martirizada” Siria, como la definió a menudo el mismo Papa Francisco, testimonia el “valor de la diplomacia” en una zona marcada por la guerra y la violencia. En un país en el cual “diversas sedes diplomáticas han cerrado en los últimos años”, el pontífice quiso enviar una señal afirmando que “permanecer en el lugar es importante”. Es cuanto afirma a AsiaNews, Mons Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria, elegido ayer para el solio cardenalicio por el Papa Francisco, al finalizar la misa del Jubileo mariano. Una elección, continúa el nuevo purpurado, que confirma la voluntad del Papa de “tener la puerta de la vía diplomática abierta ” para resolver el conflicto, “Elevando” el valor de la nunciatura.

“Conceder a un embajador la dignidad cardenalicia -subraya Mons. Zenari, que no esconde su propia sorpresa ante la elección del pontífice- es un valor agregado, además del sentido primario del nombramiento. Y es también una confirmación de la predicación del papa Francisco por Siria, por los cristianos de esa tierra y por todo el pueblo”.

 Ayer, en la plaza de san Pedro, para la sorpresa de los fieles y adeptos al trabajo, el Papa Francisco anunció un nuevo consistorio que se realizará el próximo 19 de noviembre, vigilia de la clausura y conclusión del Jubileo de la Misericordia. En dicha ocasión,  él recibirá también a 17 nuevos cardenales, entre los cuales figura el representante diplomático de la Santa Sede, Mons. Mario Zenari, “que permanece como nuncio en la amada y martirizada Siria”.

Mons. Mario Zenari nació en Villafranca de Verona el 5 de enero de 1946; el 5 de julio de 1979 recibió la ordenación sacerdotal y se incardinó en la diócesis de Verona. Licenciado en Derecho Canónico, ingresó al servicio diplomático de la Santa Sede en 1980, trabajó en las representaciones pontificias en Senegal, Liberia, Colombia, Alemania, Rumania. El 25 de marzo de 1993 fue nombrado Consejero de la Nunciatura; al año siguiente fue nombrado representante permanente de la Santa Sede en la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y en la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

También se desempeñó en el cargo de observador permanente en la Organización de la Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y también en las Naciones Unidas en Viena. El 12 de julio de 1999 Juan Pablo II lo nombra nuncio apostólico en Costa de Marfil (y en Burkina Faso en un segundo momento). La consagración episcopal fue celebrada el 25 de setiembre. El 10 de mayo de 2004 fue su nombramiento en Sri Lanka, donde permanece hasta el 30 de diciembre de 2008, cuando Benedicto XVI lo nombra nuncio apostólico en Siria.

Interpelado por AsiaNews, el neo-purpurado subraya “la excepcionalidad” de que un nuncio sea nombrado cardenal y "que después él permanezca en su cargo”. Este es un “signo”, agrega, de la “fuerte predilección” del Papa por Siria “más allá de la modesta persona”. “Un gesto elocuente y fuerte -prosigue- en un momento en el cual en el país se muere de un modo atroz… Un  reclamo y un pensamiento ulterior para Siria, a su pobre pueblo, a la sangre derramada por civiles inocentes, a los niños: la púrpura es para ellos".

“La elección -refiere Mons. Zenari- tiene también un valor político y esto no a sido pasado por alto en Damasco. Esto indica un fortalecimiento de la sede diplomática, y el Papa mismo, en el momento del anuncio, dejó en claro que el nuncio se queda en la “amada y martirizada” Siria, dando un significado enorme a sus palabras”. Se dice que el Papa mira a las periferias, agrega el neo-purpurado, pero “Siria no es ciertamente una periferia para el Papa, ella está en el centro de sus pensamientos”.

En estas horas el diplomático vaticano ha recibido muchos mensajes, también de Siria, de felicitaciones y augurios “si bien -admite- no tuve tiempo de leerlos todos”. Entre tantos, recuerda una llamada telefónica con el patriarca griego-melquita, Gregorio III Laham, que es también el presidente de la jerarquía eclesiástica en Siria. La noticia, revela Mons. Zenari, la recibí “de parte de mi cuñado, durante el almuerzo después de concluir la misa parroquial en mi pueblo natal (en estos días Mons. Zenari está en Italia, su vuelta a Siria está prevista para la mitad de la semana). Al principio,  no quería creerlo…”.

En estos últimos meses, Mons. Zenari se encontró varias veces con el Papa Francisco: una de estas ocasiones fue la reciente cena con los nuncios y cardenales, en el Vaticano, durante la cual el pontífice quiso que el nuncio apostólico en Siria se sentase en su mesa. “Esa noche -narra el purpurado- el Santo Padre recordaba que ya tres años antes estuve sentado en su mesa, en ocasión de una cena”. En referencia a los recientes pedidos por Siria y en particular por Alepo: “el Papa me respondió que quería pronunciar esas palabras y creo que también dejó a un lado el discurso oficial… ¡Cuando habla de Siria, el papa lo hace con el corazón!”.

“Ser nuncio en Siria con el título cardenalicio -concluye Mons. Zenari- y con un apoyo tan fuerte del pontífice es, al mismo tiempo, un honor y un deber. Mi misión recibe un valor agregado inestimable. En Siria hay todavía espacio para la diplomacia, es necesario intentar todos los canales posibles. Incluso frente a posiciones que se tornan cada vez más extremas, la vocación de la diplomacia es intentar lo imposible” (DS).

 

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