Patriarca Sako: Desminar el terreno, para restituir la Llanura de Nínive a los refugiados cristianos
de Louis Raphael Sako*

El primado caldeo subraya que antes de pensar en viviendas u hospitales es esencial limpiar los terrenos de minas, que han sido dejadas por el Estado islámico. Es necesario eliminar este “enemigo astuto” que se encuentra oculto “bajo tierra” y en los “objetos de uso cotidiano”. Las operaciones de limpieza son una condición previa indispensable para el retorno de los cristianos. Un jovencito de 14 años resultó muerto por la explosión de una mina.


Bagdad (AsiaNews) –  Reconstruir viviendas, iglesias, hospitales puede ser fuente de gran “satisfacción” para una vida que vuelve a la normalidad después de la devastación perpetrada por el Estado islámico; sin embargo, antes de reconstruir, es esencial llevar a cabo una “obra de desminado”. Es lo que afirma el Patriarca caldeo  Louis Raphael Sako, en una carta-llamamiento –enviada a AsiaNews- en la cual pide que se trabaje “paso a paso […] reconstruyendo, pero luego de haber desminado” el terreno, para “un día” poder regresar y “vivir aquí, en nuestros hogares”.

Todavía hoy, habiendo pasado ya más de dos años desde la toma de Mosul y de parte de la Llanura de Nínive por parte de las milicias del EI, y en la vigilia de una imponente operación del ejército iraquí contra los yihadistas en el área, resulta “difícil saber en qué condiciones han quedado los pueblos” tras la liberación. Ciertamente será necesario reconstruir viviendas e infraestructuras, advierte el primado caldeo, pero “antes de regresar para restituir una vida nueva a nuestra queridas y amadas ciudades” será necesario “remover un gran obstáculo. Este obstáculo es un enemigo astuto, que está oculto bajo tierra y muchas veces incluso en los objetos mismos de uso cotidiano”.

“Hoy –concluye Mar Sako- debemos afrontar seriamente la etapa post-Daesh y planificar la vuelta a la vida de esta llanura fértil y antigua”.

A continuación, la carta-llamamiento del Patriarca caldeo que fuera enviada a AsiaNews:

 

En los últimos días, diversos periódicos han estado hablando acerca de los preparativos de la batalla de Mosul; sin embargo, una vez que se concluyan los combates deberá pensarse en un nuevo e imponente proyecto humanitario. Dese hace más de dos años que varios cientos de miles de habitantes de la Llanura de Nínive, cerca de 120.000 cristianos, decenas de miles de yazidíes, de kakais y todos los demás habitantes de esta región aguardan poder regresar a sus hogares.

Lamentablemente, hoy resulta difícil saber en qué condiciones han quedado los pueblos cristianos luego de haber sido liberados. Sin embargo, sin lugar a dudas, tal como ha ocurrido en otras ciudades iraquíes liberadas, será necesario reconstruir las escuelas, viviendas, refaccionar los centros médicos y hospitalarios y las iglesias.

A pesar de ello, antes de pensar en la reconstrucción, antes de regresar para restituir nueva vida a nuestras queridas y amadas ciudades de la Llanura de Nínive -Teleskuf, Bqaofq, Batnaya, Tell Keff, Bartala, Ba’ashiqa, Karamless y Qaraqosh – será necesario remover un gran obstáculo. Este obstáculo es un enemigo astuto, oculto bajo tierra y a veces presente incluso en los objetos mismos de uso cotidiano.

Quiero  hablarles de las minas y de los muchos peligros ocultos que el Estado islámico (EI) disemina en el terreno cuando se ve obligado a abandonar un territorio. En toda zona de la cual el EI se retira, siembra muerte y destrucción escondiendo en el terreno minas y artefactos explosivos.

En Sinjar, en Ramadi y en Tikrit, ¿cuántas personas resultaron muertas cuando regresaban a sus hogares? ¿Cuántas familias fueron destrozadas mientras se regocijaban por haber regresado finalmente a sus casas, tras haber estado largo tiempo refugiados o desplazados?  

Estas trampas dejadas por Daesh [acrónimo árabe para el Estado islámico, EI] no deben prolongar aún más el calvario de los refugiados de la Llanura de Nínive. Hoy debemos afrontar seriamente la etapa post-Daesh, y planificar la vuelta a la vida de esta llanura fértil y antigua, que lleva el nombre de Nínive.  

Si deseo captar la atención del mundo sobre este drama, es porque no quiero que nuestros niños crezcan en medio de campos minados. Nuestro pueblo ya ha sufrido bastante, para que encima tenga que registrar aún más personas heridas, amputadas, asesinadas por las minas.

Un jovencito cristiano de tan sólo 14 años, Eugène Salah, murió por haber pisado una mina, mientras estaba trabajando la tierra en compañía de su padre, en uno de nuestros pueblos liberados.

Hoy invito a todos los hombres de buena voluntad, a todos los cristianos, para que se movilicen a fin de que la Llanura de Nínive pueda recobrar una nueva vida. Sí, confiando en el Señor Jesucristo, quiero creer en la resurrección de la Llanura de Nínive y de Mosul.

Para poder reconstruir la cuna de las comunidades cristianas en Irak, se requiere, ante todo, de un gran trabajo de limpieza del terreno minado. A principios de julio, pedí a la Fraternidad de Irak [una ONG francesa que se ubica a la vanguardia en lo que hace a la ayuda y sostén a las minorías religiosas en Irak, entre las cuales figuran cristianos, yazidíes, shabak, ndr] que tratara de comprender de qué manera podían ser desminados dos pueblos cristianos que fueron liberados hace ya tiempo.  

En los últimos días la misma Fraternidad en Irak y Francia han anunciado que pronto podrán comenzar con las operaciones de limpieza y desminado de estos dos pueblos cristianos y de otros cuatro pueblos kakais más en la región. Este proyecto, que al mismo tiempo también está orientado a formar a los cristianos en esta obra, no es más que el primer paso.

Por cierto, es fuente de mayor satisfacción construir escuelas u hospitales, pero si primero no se cumple esta obra de desminado, no será posible reconstruir nada. Anticipándose a este problema, podremos reducir en mucho el lapso de tiempo que transcurrirá entre la liberación de nuestros pueblos y el día en que los refugiados cristianos puedan finalmente regresar a sus hogares. Al hacer venir a expertos en desminado a la Llanura de Nínive, comenzamos un camino de reconstrucción y la etapa post-Isis de las zonas liberadas.

Invito a todos los que leerán estas palabras a creer en Cristo, nuestro Salvador, y a que sí, Mosul y la Llanura de Nínive podrán resucitar un día. Y es trabajando paso a paso, etapa tras etapa, reconstruyendo luego de haber desminado, que los cristianos iraquíes un día podremos volver a vivir aquí, en nuestros hogares.

 

* Patriarca caldeo de Bagdad y presidente de la Conferencia episcopal iraquí 

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