Bangladesh, crece la intolerancia religiosa: "Pero no es cierto que detrás esté el Isis"
Un sacerdote católico ha recibido amenazas de muerte por mensaje de texto. Otros 10 pastores bautistas están arriesgando sus vidas. Hombres armados dispararon contra los fieles de una mezquita chií. Los militantes del Estado Islámico reclaman cada gesto, "pero es muy probable que ellos están buscando el liderazgo". El Califato no reconoce el grupo radical que opera en el territorio de Bangladesh. Es un choque de poder entre facciones extremistas.

Dinajpur (AsiaNews) –Un mensaje de texto con amenazas de muerte enviado al celular de un sacerdote católico; una carta entregada a un ministro bautista en el que cita los nombres de otros 10 religiosos que "deben morir"; Se hizo estallar una mezquita chií en el distrito de Bogra. "Pero no se dice que detrás está Isis", dice una fuente católica a AsiaNews sobre el clima de creciente intolerancia religiosa que tiene lugar en Bangladesh. La fuente añade, "que hay incertidumbre sobre la matriz de los ataques. De hecho, probablemente el Isis reivindique la violencia, pero no tiene responsabilidad. Más bien, la verdad es que se trata de una lucha por el poder dentro de las fuerzas islámicas radicales".

En Bangladesh estamos asistiendo a una escalada real de la violencia en contra de los líderes de las minorías religiosas y los musulmanes chiítas. Apenas una semana después del intento de asesinato del p. Piero Parolari, gravemente herido por los delincuentes en Dinajpur, otro sacerdote ha recibido amenazas de muerte. Es el p. Karlus Toppo, un sacerdote de la Iglesia Católica de Cristo Rey en Nijpara, a unos 35 kilómetros de Dinajpur. Él recibió un mensaje en su teléfono móvil en el que recibió amenazas de muerte de los radicales del Estado islámico. El mensaje dice: "Padre Carlos, saludos del Estado islámico. Va a morir el 20 de diciembre, por órdenes de la organización, donde se encuentre, sea en Nijpara o en Dinajpur. Come mientras puedas". El sacerdote hizo una denuncia en la oficina de la policía local, que ahora vigila su casa.

El P. Toppo dijo a AsiaNews vivir "en el miedo. No salgo de la casa, no llevo a cabo el servicio pastoral diaria. Vengo escoltado por la policía y los agentes me han pedido explícitamente de quedarme en casa".

El sacerdote no es el único que ha recibido amenazas. La semana pasada, otros 12 entre sacerdotes y pastores han recibido sms en los que se les promete una “muerte justa”. Ayer los fundamentalistas islámicos han entregado una carta amenazante al Pastor Bernabé Hemrom, cabeza de la Iglesia Bautista de Rangpur. La carta contiene los nombres de otros 10 pastores bautistas que arriesgan sus vidas. El texto dice: "Nuestro plan es matar a uno por uno a los que anuncian el evangelio, en Bangladesh. Nuestro país se regirá únicamente por las leyes islámicas". En el sobre de la carta indica que el remitente sería Atul Roy, hijo de Ganesh Roy, de la aldea de Uttarparha, en la región administrativa de Dinajpur Sadar.

También ayer, hombres armados hicieron estallar una mezquita chií en el distrito de Bogra. El balance es un muerto y tres heridos. Hoy en día los militantes del Califato reclamaron el gesto. La fuente católica, dijo: "Es muy probable que el autor del gesto no sea el Isis. Creemos que pueden ser extremistas locales". Según la fuente, el elemento más importante es el contraste entre las facciones que predican el islam radical. "Isis - continuó - condena el Jammat-e-Islami, el grupo fundamentalista local. Lo ataca porque lo define 'demasiado bueno, no se comporta como un verdadero grupo radical'. Pero todo el mundo sabe que sus miembros son extremistas".

"La tensión es alta, hacia la frontera con el norte del país también se desplegó el ejército para llevar a cabo la investigación". Además de la continua violencia contra los extranjeros y las minorías religiosas continúa, el peligro es que "el Isis busca el centro de atención. No reconoce el Jamaat-e-Islami como partido, no depende de sus miembros en la zona. El Califato reivindica cualquier acto de violencia cometido en el país". Esta actitud, concluye, revela un cierto oportunismo: "El Califato tiene influencia, gracias al nombre que se construyó pueden también reivindicar actos de violencia no cometidos por sus miembros. Todo esto para aumentar su prestigio".


(Con la colaboración de Sumon Corraya)

 

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